domingo, 5 de agosto de 2012

La Iglesia de la Cienciología y el divorcio de Tom Cruise: repercusiones propagandísticas en EEUU y España


Otro de los matrimonios de Tom Cruise se ha roto, y la mirada entera de Estados Unidos se ha posado sobre la que hasta ahora aparecía como su abnegada esposa y el papel que la Iglesia de la Cienciología ha tenido en la unión y en la ruptura de ambos. Holmes se quedará con la custodia de su hija, Suri, y con el derecho a determinar qué educación religiosa se le ofrece a esta. La de la actriz parece una huida digna de un thriller. Presentó los papeles de divorcio en un juzgado de Manhattan el 28 de junio, como Anónimo contra Anónimo, evitando revelar la ruptura hasta que fue ya hecho consumado. La Iglesia de la Cienciología ha subrayado que nunca ha tenido nada que ver ni con el enlace ni con el divorcio de los dos actores. Sin embargo, los tabloides norteamericanos se lanzaron pronto a la caza del culpable en busca de una fuerza oscura, posiblemente una religión, que hubiera movido entre bambalinas los hilos de un matrimonio que a muchos les parecía roto antes de que se disolviera.

Una revista estadounidense con 1,9 millones de lectores, como es US Weekly, dijo que Holmes se había sentido “como en [la película] La semilla del diablo”. “Holmes tuvo que huir de la chiflada Cienciología de Tom, por ella y por Suri”, tituló The New York Post. Hasta el propietario de ese tabloide, el mismísimo magnate Rupert Murdoch, tuvo a bien opinar, a través de la red de Twitter: “La Cienciología de nuevo es noticia. Es una secta muy extraña, pero hay mucho, mucho dinero implicado, y Tom Cruise es número dos o tres en su jerarquía”. La Cienciología es frecuentemente una diana predilecta, objetivo de punzantes críticas por parte de exmiembros —a los que los cienciólogos llaman apóstatas—, Gobiernos, investigadores y medios de comunicación.

La Iglesia tiene “millones de miembros a nivel internacional, con aproximadamente un tercio de ellos en EE UU”, asegura una portavoz, Karin Pouw, por correo electrónico. La última encuesta de identificación religiosa en América, sin embargo, mantiene que en 2008 unas 25.000 personas en EE UU se consideraban cienciólogos, frente a los 55.000 de 2001. Ese sondeo no es exhaustivo, y se elaboró con una muestra de 220.000 entrevistas a lo largo de 18 años. “La Iglesia de la Cienciología es una religión reconocida en España, como en EE UU, y nuestra iglesia en Madrid ha hecho mucho bien por la comunidad”, asegura la portavoz Pouw. De hecho, en España, la Audiencia Nacional reconoció en 2007 el derecho a ser inscrita en el Registro de Asociaciones Religiosas del Ministerio de Justicia a la Iglesia de la Cienciología.

Era un pequeño triunfo para los cienciólogos, que en España habían vivido días más oscuros. En 1988, la policía detuvo a 71 personas durante una reunión de su Iglesia en Madrid. Al líder de la Cienciología en España, Heber Jentzsch, se le acusó por supuesto delito de asociación ilícita y coacciones. Finalmente abandonó el país, y el juicio fue desestimado. Cuando el juez que instruyó el caso mostró inicialmente a los periodistas el material incautado en los registros de las organizaciones afiliadas Narconon y Dianética, se encontró un programa informático que contenía información sobre las 500 empresas más importantes de España.

Esa es una de las aspiraciones de la Cienciología: rodear al poder. O al menos a las celebridades. La Iglesia tiene centros para atraer a famosos –conocidos como celebrity centers– en Hollywood, Nueva York, Florencia, París y Londres, por ejemplo. En sus rangos hay y ha habido famosos de todo tipo, no solo Cruise o John Travolta, sino también la actriz Anne Archer, el músico Chick Korea, el guionista y director Paul Haggis, la actriz Kirstie Alley o el empresario Sky Dayton, fundador de EarthLink. Entre ellos se hallaba también el hijo del tenor Plácido Domingo, Plácido Domingo Jr, que hace un año abandonó la Iglesia porque, según dijo, sus líderes le habían obligado a cortar lazos con su mujer, Samantha, madre de sus tres hijas. Contactado por este diario, Domingo ha asegurado que el de la Cienciología es un asunto que ya no toca más.

Para aquellos que aún integran las filas de la Cienciología, las críticas a sus creencias son un ataque a su libertad religiosa. En realidad, la Cienciología no nació como una religión en el sentido estricto. Su padre, L. Ron Hubbard, fallecido en 1986, era un veterano de la II Guerra Mundial y escritor de ciencia ficción que en 1950 publicó el libro Dianética: la ciencia moderna de la salud mental, en el que describía técnicas de curación espiritual para tratar miedos irracionales, el estrés mental y otras dolencias que calificaba de psicosomáticas. La Iglesia como tal se fundó en 1954, y a lo largo de los años Hubbard fue creando una cosmogonía propia, diferente a las religiones mayoritarias, que ha llegado como credo al siglo XXI.

Hubbard siempre se mostró muy receloso de la psiquiatría y del trabajo de sus profesionales. Cruise, que es el feligrés más visible de la Cienciología, ha hablado en numerosas ocasiones en contra del uso de ansiolíticos y antidepresivos. En 2005 criticó en una entrevista el tratamiento con medicamentos a niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad, y recomendó tratarlo con “vitaminas y alimentación adecuada”. En otra ocasión ridiculizó a la actriz Brooke Shields porque esta había admitido en un libro que había tomado paroxetina para tratar una depresión posparto. De hecho, los cienciólogos consideran que muchas enfermedades son en realidad psicosomáticas y que se pueden curar con unas auditorías específicas, en las que en ocasiones se emplea un dispositivo de medición de resistencia eléctrica en el cuerpo humano.

Ese tipo de creencias generó un considerable revuelo en 2009 tras el fallecimiento de Jett, hijo de otro afamado cienciólogo, John Travolta. Jett tenia 16 años y sufría el síndrome de Kawasaki, que afecta a las arterias coronarias y puede provocar aneurismas. Numerosos foros de Internet propagaron acusaciones de que Jett debería haber tomado valproato, un anticonvulsivo para tratar la dolencia, y que no lo hizo porque la Cienciología se opone al tratamiento con medicamentos. Los abogados de Travolta dijeron que el joven había estado de hecho bajo la tutela de un equipo médico, y el propio Tom Cruise salió a defender a su Iglesia en una entrevista del programa The view: “Lo que nos recomiendan es que nos sometamos a chequeos, que tomemos nuestras medicinas, que nos ocupemos de nuestras enfermedades físicas”. No hay indicios de que la Iglesia tuviera parte alguna en el tratamiento de Jett Travolta.

Sin embargo, rumores de ese tipo y una política muy agresiva por parte de la Cienciología de tratar de contener la información relativa a ella en Internet le han granjeado numerosos ataques por parte del grupo de hackers Anonymous. El FBI ha detenido, en años pasados, a numerosos piratas informáticos que han efectuado ataques de denegación de servicio contra las páginas web de la Cienciología. Dos de ellos, de Nueva Jersey y Nebraska, se declararon culpables en 2009 y 2010.

“La Cienciología vivió sus días álgidos en los años setenta y ochenta del siglo pasado, cuando atraía a profesionales con talento, con aptitudes, para los que aprender los secretos de la religión era algo atractivo. Era gente idealista”, explica David S. Touretzky, profesor de informática en la Universidad de Carnegie Mellon que ha analizado exhaustivamente al grupo. “Pero ahora todos sus secretos están en Internet. La Red lo ha cambiado todo para ellos. Sus documentos secretos y los pliegos legales están solo a un golpe de ratón. Se sabe que alguna gente ha fallecido cuando estaba bajo su custodia, se sabe que ha habido muchos desertores que se han quejado de abusos, y se sabe la historia de Xenu, el alienígena genocida. Gracias a buscadores como Google, sus números de afiliación se han desplomado dramáticamente”.

Especialmente intrigante es, efectivamente, la historia de Xenu, el dictador alienígena. Según Touretzky, cuando un feligrés ha invertido suficientes cantidades de tiempo y dinero –él estima que 200.000 dólares– en sesiones de auditoría, queda libre para conocer el secreto otrora mejor guardado de la Cienciología. Entonces, cuando alcanza lo que se conoce como nivel de Operativo Thetán 3, se le deja en una habitación a solas con unos documentos. Y se le revela el secreto del origen de la vida en la Tierra y de los problemas de sus habitantes. Un desertor demandó al fundador Hubbard y a la Iglesia en 1985 por daños emocionales. En el juzgado presentó unos documentos de la Iglesia que esta trató de ocultar a toda costa, sin éxito. El diario The Los Angeles Times logró publicar entonces la información que contenían.

“Documentos obtenidos por The Los Angeles Times muestran que la Iglesia de la Cienciología cree que los males de la humanidad fueron causados por un dirigente cruel llamado Xenu, que vivió hace 75 millones de años”, publicó el periódico. “Por lo general, los documentos sugieren que una de las mayores causas de problemas para la humanidad comenzó hace 75 millones de años, cuando el planeta Tierra, entonces conocido como Teegeeach, era parte de una confederación de 90 planetas bajo el liderazgo de un dirigente cruel llamado Xenu. Entonces, como ahora, según esos materiales, el problema principal era la superpoblación… Xenu decidió tomar medidas radicales para superar el problema de superpoblación. Seres fueron capturados en la Tierra y otros planetas y se les voló al menos a 10 volcanes en la Tierra… Los documentos aseguran que bombas de hidrógeno más poderosas que ninguna que hoy exista se volcaron en los volcanes y destruyeron a la gente, pero liberando sus espíritus”. Esos espíritus se llaman thetanes, y las auditorías cienciológicas, a través de largas y costosas sesiones, enseñan a librarse de ellos, para alcanzar un estado supremo de control mental.

La historia puede parecer enrevesada, pero en conversaciones privadas, muchos cienciólogos piden que se la compare con las escrituras de otras religiones, como la católica o el mormonismo. En EE UU, la Iglesia libró una larga batalla contra el Gobierno a través de unas 2.000 demandas contra Hacienda, y con reiteradas peticiones de que se la considerara una organización exenta del pago de impuestos y por tanto sin ánimo de lucro. Al final, ambas partes llegaron a un acuerdo en 1993. Desde entonces, la Cienciología figura formalmente, al menos a nivel fiscal, junto al resto de religiones estadounidenses.

Sea Org, cienciólogos en el mar

El fundador de la Iglesia de la Cienciología, L. Ron Hubbard, decidió a mediados de los años sesenta que sería mejor para él seguir con su labor espiritual en alta mar, libre de distracciones. Adquirió diversos barcos (en la imagen, el más emblemático, ‘Freewinds’) y los tripuló con un pequeño ejército de jóvenes entusiastas, muchos de ellos adolescentes, que le acompañaron durante años por el Mediterráneo.

A esa legión la llamó Sea Organization, o Sea Org, y a día de hoy es lo más parecido que tiene la Cienciología a una orden religiosa. Sus afiliados –hay analistas que estiman que hay unos 6.000– viven un estilo de vida parco, casi monacal. Se dedican, entre otras cosas, a mantener las pertenencias de la Iglesia, por pagas que algunos desertores dicen que son magras. Y firman contratos por mil millones de años, ya que Hubbard pensaba que el alma humana es inmortal. Los integrantes de Sea Org se pueden casar, pero, según muchos desertores, no pueden tener niños.