domingo, 22 de marzo de 2015

EL CRIMEN DE GÁDOR: LA VERDADERA HISTORIA DE "EL HOMBRE DEL SACO"


Lo que vamos a contar a propósito de la fotografía de hoy es espantoso. Es la muestra de que el mal existe, y está entre nosotros. Miren las caras de estos hombres y verán el rostro del Mal. Sin paliativos.

Empezaremos con un resumen suave del crimen que dio origen a la expresión «El Hombre del Saco» y «El Sacamantecas». Imaginen un pequeño pueblo de Almería en 1910. Francisco Ortega, alias «El Moruno» padece una tuberculosis que le carcome. Una curandera le pone en contacto con un sujeto que entre otras fechorías se hace pasar por curandero. La cura es sencilla: «El Moruno» debe beber la sangre de un niño y untarse el pecho con las entrañas calientes de la criatura.

Los sujetos salen de «caza» y atrapan a una pobre criatura de siete añitos, Bernardo González Parra, que juega a las afueras del pueblo. Le introducen boca abajo en un saco y se lo llevan. Le desangran con un cuchillo y le extraen, aún con vida, las entrañas, para untar el pecho del tuberculoso. Leona murió en la cárcel antes de poder recibir el garrote vil. «El Moruno» y la curandera fueron ejecutados.

Esta es la narración suave de los hechos. A continuación reproducimos la crónica de ABC del 11 de agosto de 1910. Les advertimos que narra con todo lujo de detalles el crimen espantoso del pobre Bernardo.

«Gádor es un pueblo de unos 800 vecinos, estación en la línea férrea de Linares a Almería, a 15 kilómetros de esta última ciudad. Un poco más abajo de Gádor está Rioja, otro pueblo de 400 vecinos. En este pueblo, y en una cueva, vivía, miserablemente un matrimonio con su hijo Bernardo González, hermoso niño de siete años.

En Gádor vivía Francisco Leona, de setenta años, viudo, con hijos y nietos y sujeto de muy pésimos antecedentes.

En dos cortijos próximos viven dos familias. Una de ellas, compuesta de Pedro Hernández y Agustina Rodríguez y sus hijos, José y Julio. La otra la componen Francisco Ortega, el Moruno, y su mujer, Antonia López, con varios hijos.

El crimen
El Moruno está enfermo. Es un tuberculoso que ha sufrido varios ataques de disnea. El viejo Leona, además de su fama de hombre malo, la tiene de curandero. La familia del Moruno le consultó sobre la enfermedad de éste.

-El remedio es sencillo para acabar con esos «ajogos»—parece que dijo;—con que beba la sangre caliente de un niño y con que le pongáis después- las mantecas del propio niño sobre la tapa del pecho, ya está curado.

Y a aquellos salvajes se les ocurrió poner inmediatamente en práctica aquel terrible plan curativo.

La víctima fue el niño Bernardo González, de quien antes hemos hablado. Francisco Leona y Julio, provistos de un saco, marcharon en busca del niño. Estaba bañándose con otros dos niños de su edad próximamente en las cercanías de Rioja, cuando llegaron los feroces criminales, diciéndole que iban a coger brevas y albaricoques y que lo llevaban al cortijo de Araoz, donde estaba su hermano; el muchacho los acompañó voluntariamente algún trayecto; mas, bien por instinto, bien porque el feroz semblante de los que habían de ser sus asesinos llevase retratados los miserables y monstruosos propósitos que les animaban, Bernardo quiso retroceder, y furioso el Leona lo cogió, al propio tiempo que ordenaba a Julio que abriera el saco, metiendo en él, con la cabeza para abajo, al inocente niño.

Dadas las vueltas al saco que Julio decía, para que la misma tela sirviera de mordaza, carga el salvaje con el niño al hombro, atravesando barrancos y parrales, hasta llegar donde la repulsiva vieja Agustina Rodríguez los esperaba. También esperaba el Moruno provisto de una olla de porcelana, con la paciencia de un tigre, la hora en que había de ser sacrificada la existencia de un niño que aquellos malvados habían de inmolar.

A las nueve de la noche llegó José Hernández a su casa, donde esperaban los cuatro asesinos, y procedieron al sacrificio del pobre niño. Entre Julio Hernández, su hermano Tose y su infame madre Agustina sujetaron a la desdichada criatura, en tanto que el miserable verdugo, el monstruoso Leona, provisto de una navaja de hoja y filo finísimos, abrió una ancha herida en la parte alta del costado, cortándole las arterias que afluyen al corazón, en tanto que el salvaje Moruno I sostenía junto al borde de la herida la olla donde recogía la sangre de su víctima, que bebió momentos después, como el elixir que había de salvarle la vida.

Terminada la monstruosa operación, y, quizá, con vida todavía el pobre niño, pusiéronse a discutir quién había de trasladarlo a la sepultura eme de antemano habían buscado.

El tío Leona, director de aquella banda de asesinos sin entrañas, quien en la extracción de la sangre tuvo un poderoso auxiliar, puesto que el derramamiento que había de existir al abrir el cuerpo del niño era infinitamente menor, armado de una navaja barbera, llamada vulgarmente verduguillo, abrió aquel cuerpo infantil con la ayuda de Julio, que para mayor comodidad del empedernido criminal sostenía los bordes de la atroz herida, extrajo las substancias que según su bestial ciencia habían de hacerle recuperar al Moruno la salud perdida.

Y ante aquel horripilante cuadro, ante tan atroz espectáculo, que puede ofrecer el cuerpo de un niño abierto en canal, Francisco Ortega se colocó en el pecho un emplasto de aquellas mantecas.

Nueva infamia
Los sanguinarios Leona, Julio, José y seguramente Agustina, hecha la operación, trasladaron al niño Bernardo al barranco del Jalbo.

Los criminales pensaron, sin duda en desfigurar la cara del muchacho, y colocando el cadáver en un hoyo, y sin el menor respeto para el cadáver de su víctima, le machacaron la cabeza atrozmente, dejando pegada a las piedras la masa encefálica de aquella cabeza rubita, que tantos mimos recibiera en vida de sus desgraciados padres.

Todos los procesados, a excepción del Francisco el Moruno, están ya convictos y confesos, y, por lo tanto, se ha desvanecido el temor que el público abrigaba al principio de que el odioso crimen quedara impune.

La vieja Agustina no ha puesto todavía de manifiesto la cantidad recibida de Antonio López, mujer de el Moruno, a cambio del terrible sacrificio, porque sobre ello hace mostrado hasta aquí impenetrable; pero, según Julio, el precio de su hazaña ha sido la cantidad de tres mil reales, que son los que han servido de pago a estos feroces sicarios, después de la perpetración de su delito infame, de su delito espantoso, que no se justifica ni por todo el oro del universo»

Federico Ayala

http://www.abc.es/abcfoto/revelado/20140925/abci-crimen-hombre-saco-201409242057.html

EL CRIMEN DE GÁDOR EN "PAGINA DE SUCESOS" DE RTVE (1986)



sábado, 21 de marzo de 2015

"LOS MATE A TODOS...". ROBERT DURST, EL ASESINO EN SERIE MULTIMILLONARIO


Se acaba de emitir el último episodio en Estados Unidos de The Jinx: the life and deaths of Robert Durst, la serie documental de HBO que desgrana la increíble historia de un millonario acusado de asesinato. La obra de Andrew Jarecki, Marc Smerling y Zachary Stuart-Pontier ha conseguido lo que no había logrado hasta ahora la policía: desentrañar la verdad del caso.   

“Los maté a todos, por supuesto”. Con estas palabras, pronunciadas por el multimillonario Robert Durst y grabadas por un micrófono que llevaba puesto en su solapa y de cuya existencia se olvidó durante una visita al cuarto de baño, termina el relato documental de HBO, The jinx: the life and deaths of Robert Durst. El acaudalado agente inmobiliario se declara culpable sin saber que está siendo escuchado. ¿Culpable de qué? Esta es su historia.

Cuando Robert tenía siete años su padre le acercó a una ventana del pasillo de su casa desde la que vio a su madre de pie sobre el tejado de la vivienda. Según cuenta él, azuzado por su padre, la saludó con la mano, pero no tiene claro si ella le vio o no. Segundos después, el cuerpo de Bernice Durst yacía sobre el césped de la casa.

Esa fue la última vez que Robert saludó a su madre, su último adiós literal y figurado. Y a partir de ahí su vida quedó marcada de esa manera en la que quedan marcadas las vidas de tantos psicópatas y asesinos en serie que en su infancia sufrieron abusos sexuales o contemplaron el asesinato, el suicidio, el maltrato de algunos de los miembros de su entorno.

Una realidad que por contada tantas veces desde la ficción suena a cliché. Una explicación de lo injustificable, necesaria e insuficiente al mismo tiempo. Y en este caso, además, mentira. Según Douglas Durst, hermano de Robert, su padre nunca acercó al protagonista de esta historia a la ventana, sino que se trataba de un burdo intento de su hermano por justificarse. De nuevo, una explicación de lo injustificable, necesaria e insuficiente al mismo tiempo.

Treinta y dos años después del trágico episodio que, aderezado o no, sin duda marcó la vida de toda la familia Durst, Robert ya había formado la suya propia tras casarse con Kathie, que de nuevo fue marcada por la tragedia. “Si algo me pasa, lo sabrás. Tengo miedo de que me haga algo”. Estas fueron las palabras de Kathie a Gilberte Najamy, una amiga suya, la última persona que la ha visto. Ambas se encontraban en una fiesta en casa de Najamy. Kathie se estaba marchando después de que su esposo la hubiese llamado por teléfono muy alterado.

Era habitual que discutieran. Ella había comentado en su entorno más cercano que él la había agredido verbal y físicamente en más de una ocasión. Aquella llamada de teléfono fue la última vez. Nunca más se la volvió a ver. Robert tardó cinco días en avisar a la policía de la desaparición de su esposa, de la cual, por razones obvias, fue sospechoso desde el primer momento.

El cuerpo de Kathie nunca se encontró. Y sin cuerpo no hay delito. Es algo que no sólo la policía, la judicatura y ciertos criminales conocen, sino también cualquier seguidor de procedimentales televisivos.

Dieciocho años llevaba el caso de la desaparición de Kathie Durst entre paréntesis cuando la fiscal del distrito de Westchester, Jeanine Pirro, decidió reabrirlo por la aparición de ciertos indicios de la muerta de Kathie, que nunca llegaron a confirmarse. Pero un nuevo giro de los acontecimientos hizo que el caso recobrara su fuerza: el cuerpo de Susan Berman, amiga de Robert y Kathie, yacía sin vida en su casa de Beverly Hills. O más bien en "BeverlEy Hills", nombre resultante de una falta de ortografía que llamaba la atención de la nota manuscrita que llegó a la comisaría de policía de Westchster alertando de la muerte de Susan y cuya autoría -muy probablemente la misma que la del crimen– nunca fue identificada.

Un disparo en la nuca había acabado con la vida Susan. La investigación concluyó que lo más probable es que su asesino fuera alguien de su entorno, ya que no había signos de forcejeo, ni en la entrada ni en el interior de la casa y la propia postura de la asesinada (de espaldas a su asesino) indica que no temía por su vida.

¿Qué hizo que se estableciera una vinculación entre su asesinato y la desaparición de Kathie Durst ocurrida dieciocho años atrás, además de la suposición de que conocía a su asesino? Por aquella época Susan en enfrentaba a problemas de liquidez y, después de pedir dinero a varios de sus conocidos, decidió recurrir a Robert, al que envió una carta en agosto del año 2000 pidiéndole siete mil dólares.

Robert no contestó a esa carta hasta noviembre, cuando la reapertura del caso de la desaparición de Katy estaba en el aire ¿y qué hizo? Enviar un cheque de 25000 dólares a Susan con una nota: "No es un préstamo, es un regalo".

De nuevo un callejón sin salida: en esta ocasión había cuerpo e indicios, una carta manuscrita muy probablemente de puño y letra del asesino e incluso un móvil. Se cree que Robert podía sospechar que Susan hablara con la fiscal del distrito Pirro y para evitarlo intentó primero sobornarla, pero después decidió asegurar el silencio de su amiga matándola. Sin embargo no había pruebas.

No hubo que esperar mucho, no obstante, a un nuevo devenir de los acontecimientos que parece diseñado como clímax de una película: tuvo lugar en septiembre de 2001. James, un adolescente de 13 años, pescaba junto a su padre, que ayudaba a su hermana de ocho años a colocar su anzuelo en el sedal, en la costa de la parte texana del golfo de México correspondiente a la ciudad de Galveston, cuando lo que vio le hizo girarse hacia su padre y gritar: un torso humano desmembrado, flotando en el mar. Sin cabeza, sin brazos, sin piernas.

La cabeza nunca apareció, pero gracias a las huellas dactilares la policía concluyó que el cadáver (más bien lo que quedaba de él) había pertenecido a Morris Black. Un registro en su casa determinó que el asesinato había tenido lugar allí y que su vecina, Dorothy Ciner, una señora de mediana edad, también parecía implicada en el caso ya que en su vivienda también se encontraron manchas de sangre de Morris.

Hasta aquí, ninguna vinculación con Robert Durst. O más bien ninguna aparente, ya que el rastreo de recibos encontrados en la basura de la vivienda ayudaron a determinar que en realidad Dorothy Ciner era Robert Durst. Una peluca y un nombre de mujer que tomó prestado de una de sus compañeras de instituto le bastaron para crearse una falsa identidad.
Era Dorothy Ciner delante de su casero, al cual vio unas cuatro o cinco veces en el tiempo que vivió en Galveston, y también era Dorothy Ciner para su vecino, Morris Black, que veía como la señora de mediana edad a veces recibía en su casa a un tal Robert Durst. Sin embargo, como es obvio, nunca los vio juntos en este cruce de Tootsie con Zodiac.

Robert fue arrestado poco tiempo después por el asesinato de su vecino, a la espera del juicio que determinara su culpabilidad. En Texas sólo aquellos que cometen asesinato al mismo tiempo que otro delito o aquellos que asesinan a un policía o a un federal permanecen en prisión sin fianza. No era, pues, el caso de Robert, que tras pagar 300.000 dólares tenía como única restricción firmar en el juzgado una vez al mes.

Pero nunca volvió. Siete semanas estuvo a la fuga hasta que le capturaron por robar un sándwich en un supermercado. Llevaba 38.000 dólares en el coche, así que enseguida se especuló con que Robert Durst quería ser atrapado en un alarde de fanfarronería: ni siquiera dejándome coger podrán hacerlo de verdad.

Y así fue: la justicia ha sido incapaz de probar la culpabilidad del magnate en estas muertes. Un cold case de manual que en la era de Serial, el podcast que investigó otro crimen que tuvo lugar hace más de una década en Estados Unidos y que mantuvo en vilo a su audiencia hace unos meses, pedía a gritos ser abierto.

En el rompecabezas faltaba una pieza, algo que incriminara definitivamente a Robert, algo que sólo ha salido a la luz gracias a la brillante y exhaustiva investigación que han hecho durante más de diez años Andrew Jarecki, el director de Capturing the Friedmans, el escalofriante documental que estuvo nominado al Oscar en 2003, Marc Smerling, que colaboró como fotógrafo durante el rodaje del citado documental y Zachary Stuart-Pontier. 

Esa pieza clave llega a sus manos en forma de carta, la que el hijastro de Susan Berman encuentra entre sus pertenecias, un sobre manuscrito en el que figura una dirección que da la clave: "BeverlEy Hills" y una caligrafía y falta de ortografía que nos resulta familiar: nos lleva inmediatamente a la carta que llegó a la comisaría de Westchester avisando del asesinato de Susan Berman. ¿El remitente? Robert Durst.

Se cree que este es uno de los indicios que ha hecho que se detuviese el pasado domingo en un hotel de Nueva Orleans al protagonista del documental que en España emite Canal +, a ese anciano, que con una aparente indefensión física ajena a su presunta culpabilidad y paradójicamente unida a una frialdad casi burocrática, nos ha mirado a los ojos para contarnos cómo ha escapado de la detención definitiva todos estos años.

Por si quedaban dudas, horas después de su arresto, se emitió en Estados Unidos la última entrega del documental que termina tal y como ha comenzado esta historia, con el aparente error de su protagonista: "Los maté a todos, por supuesto". La policía de Los Ángeles ha declarado que la detención del multimillonario no tiene nada que ver con la emisión del documental, si bien, sus creadores han puesto de manifiesto que llevan dos años en contacto con la policía. Si resulta condenado, Durst se enfrentará casi con total seguridad a la pena de muerte. 

Aparente error, porque cabe especular con la posibilidad de que un tipo como Robert Durst, que pedía a gritos que lo detuvieran para demostrar que por mucho que se le acercara la policía, él siempre iba un paso por delante, esté jugando su última carta, llevando su fanfarronería hasta sus últimas consecuencias, pues se trata de una detención cautelar y la grabación del audio podría no ser considerada válida en un juicio, ya que fue obtenida sin que la persona que es grabada fuera consciente de que lo estaba siendo. Desestimar que las cartas tienen la misma autoría parece una tarea más complicada. Sin embargo, lo difícil será vincular con pruebas que la autoría de la primera, la que avisaba de la existencia del cadáver de Susan, es de su asesino. No obstante, que la justicia actúe o pueda actuar es el epílogo a esta historia. El espectador ya sabe la verdad, menos importan sus consecuencias.


Poner en pie este caso ha sido obra de varias decenas de agentes de policía, de la justicia, encarnada entre otros en la peculiar fiscal Pirro, que bien podría aparecer en cualquier episodio de The good wife, de los amigos y familiares de algunos de los implicados y de un buen puñado de desconocidos que colaboraron con todos ellos. Responder a su última –en todas las acepciones del adjetivo– pregunta, ha sido obra de la televisión, que en este caso no refleja otra cosa que la poderosa necesidad de contar una historia.

PALOMA RANDO
http://www.revistavanityfair.es/actualidad/articulos/los-mate-a-todos-por-supuesto-escalofriante-historia-robert-durst-the-jinx-the-life-and-deaths-hbo/20521

martes, 17 de marzo de 2015

EL VIDENTE CANARIO VICTOR MANUEL VALDIVIESO CONDENADO A 4 AÑOS DE CARCEL POR ESTAFA


La sección segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a cuatro años de prisión, por estafa continuada, a un ocultista que en menos de dos meses se hizo por medio del engaño con los ahorros de toda una vida de dos hermanos del norte de la isla.

El condenado, además de correr con las costas del juicio, deberá pagar una multa de 3.000 e indemnizar a los hermanos estafados con 26.500 y 31.690 euros respectivamente,

Dominga y Felipe, dos personas vulnerables por su ignorancia, sin apenas estudios, se pusieron en manos del vidente Víctor Manuel Valdivieso, al que habían visto en un programa de la cadena de televisión local el Día TV, después de creerse víctimas de un embrujo por magia negra, tras haber encontrado en la puerta de su casa un animal muerto, una cruz, un coco y otros elementos extraños.

El ocultista, con una consulta llamada Yara Magia Azul. Misticismo y Ocultismo, consiguió hacerse con la confianza de los dos hermanos, a los que entrevistaba por separado y pedía que no comentasen el uno con el otro lo que se había hablado en las consultas, para no “perjudicar” los rezos y rituales que les decía que llevaba a cabo, para librarles del mal que les había caído encima.

De esa forma, en solo dos días, el 12 y 13 de diciembre de 2012, pagaron a Víctor Manuel 600, 1.500 y 4.000 euros, cantidades a las que se sumaron en los siguientes días otras de 3.500, 8.000, 8.000 y 7.000 euros. Las víctimas aseguraron que los pagos habían sido más, pero no han quedado acreditados.

Según los razonamientos del tribunal, el estafador se dio pronto cuenta de lo fácil que le resultaba obtener el dinero de sus nuevos clientes. Y como se había ganado su confianza supo que tenían una hermana epiléptica, que ninguno de los dos estaba casado, y que temían perder la finca en la habían vivido ellos y generaciones anteriores, y que estaba en proceso judicial por no ser de su propiedad y reclamar las tierras el verdadero dueño.

Así que el espabilado Víctor Manuel no se conformó con sacarle el dinero a Dominga para evitarle dos inminentes accidentes de tráfico, y limpiar de brujería a Felipe y sanar de paso la epilepsia de la hermana, sino que les convenció a de que tenía un familiar que era juez en Las Palmas, y un amigo notario en Tacoronte, que les podría solucionar el problema de la finca, lo que les costó otros 19.900 euros, y pocos días después, otros 8.000 y 3.500 euros.

Para redondear la operación, el vidente falsificó un documento en papel timbrado, en el que puso referencias absurdas como “artículo 29371612/35” y “Ref. 100/210”, y cuyo objetivo era hacerles creer que se trataba de un documento que reflejaba la solución favorable de sus problemas legales.

Dominga comenzó a sospechar dado el elevadísimo coste del “tratamiento”, por lo que empezó a exigir recibos de las cantidades entregadas. Supo que era víctima de un engaño cuando un abogado le explicó que ningún juez puede actuar fuera de su jurisdicción, y menos en asuntos que le son ajenos. La mujer se había quedado sin un céntimo, tanto que para afrontar el último pago a Víctor Manuel debió tirar de los ahorros de su madre.

La videncia no es estafa, lo es el engaño
En la sentencia, el tribunal presidido por el magistrado Astor Landete explica que no es estafa cobrar por servicios de ocultismo, santería o similares, por muy elevados que sean, ya que se trata de creencias particulares, y quedó comprobado que los dos hermanos contrataron voluntariamente a Víctor Manuel Valdivieso para que les librara de sus males.

Sin embargo, sí es estafa “si el autor, mediante un riesgo no permitido, crea una situación de error en otro que le lleva a realizar un acto de disposición patrimonial en perjuicio propio o ajeno”, como ha sido el caso. Durante la vista oral, el condenado aseguro que los pagos se debían a la compra de material por parte de los dos perjudicados para llevar a cabo los “trabajos”, pero una colaboradora suya aclaró que lo más que vendían eran velas.

El ocultista negó que los recibos exhibidos fuesen reales, aunque llevaban el sello de su establecimiento con su DNI, que no podían conocer los dos hermanos, y quedó acreditado que en una ocasión al menos le hicieron una transferencia.

A ello se suma el documento en papel timbrado sin otro fin que el de cometer un engaño, aprovechándose de la credulidad de sus víctimas.

Según el abogado defensor de los estafados, Carlos Álvarez, “es una de las sentencias más elevadas en penas de prisión que se han dictado en España por este tipo de estafas”.

http://www.eldiario.es/tenerifeahora/sucesos/prision-vidente-Tenerife-estafar-hermanos_0_366413746.html

domingo, 15 de marzo de 2015

EL COMISARIO VILLAREJO Y LA SECTA CIENCIOLOGIA


Uno de los asuntos de actualidad en España lo está protagonizando un policía nacional, José Manuel Villarejo Pérez, que según informa Estrella Digital, es un gran conocido en el mundo de la investigación, aunque siempre se ha movido entre las sombras. Ahora, en el ámbito público se ha hecho famoso tras denunciar la pasada semana al presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.
Villarejo, alias Manuel Villar o Pepe Villar, está muy conectado a Marbella y no sólo por sus viviendas. De allí era comisario Agapito Hermes de Dios, el único policía imputado por la investigación “ilegal” –según Ignacio González y Jorge Fernández Díaz– del ático del presidente de Madrid. 
Según informa Estrella Digital, y también aparece en otros medios de comunicación, Villarejo tuvo que ver con la causa de la Iglesia de la Cienciología en la que el policía fue imputado por tres delitos.
Imputado triplemente en el ‘caso Dianética’
Hay que remitirse a finales de los 80, cuando la Iglesia de la Cienciología buscaba asentarse en España. El domingo 18 de noviembre de 1990, el diario ABC titulaba así en su sección de sucesos: “La secta de la Cienciología utilizó a policías para encarcelar a un inocente”. Este policía no era otro que José Manuel Pérez Villarejo. El funcionario, en excedencia según la información, trabajó para la Iglesia de la Cienciología como detective privado.
La asociación Dianética era una sociedad instrumentada de la Cienciología dedicada a la rehabilitación de los drogadictos. Pedro Lerma, que había conseguido rehabilitarse de sus adicciones en París a través de la sociedad Narconon, también ligada a la secta, abrió en Madrid esta fundación para ayudar a personas drogodependientes. Según la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid, Lerma “inicia sus actividades sin comprender en su auténtica dimensión la verdadera finalidad de lo que es, ni más ni menos, una gran multinacional, consagrándose aquel a la ayuda de los toxicómanos de manera sincera y prioritaria, subordinando los intereses lucrativos que, a nivel internacional, persiguen centros de Narconón y Dianética”.

La Cienciología, al no poder controlar a Pedro Lerma para sus intereses, puso en marcha una operación contra Lerma. Ahí entró Villarejo como detective privado. La sentencia de la Audiencia Provincial señala que con la ayuda de Villarejo consiguieron lavar el cerebro de un drogadicto llamado Juan Carlos Borrado para que se autoinculpase de un robo en la sede de Dianética e implicara a Lerma en el delito. Villarejo mandó al drogadicto a declarar a la comisaría de Las Ventas, donde tenía amigos funcionarios, y Lerma fue detenido. El juez añadía que “de manera consciente o no, de buena o mala fe”, los policías actuaron “sirviendo los intereses de su amigo y excompañero José Manuel Villarejo”.
Pedro Lerma quedó absuelto, pero José Manuel Villarejo fue imputado por simulación de delito, denuncia de delito falsa y detención ilegal. El Tribunal Constitucional lo absolvió en el año 2000 de los delitos más graves, quedando el resto no demostrables”. El juez de la sección 16 de la Audiencia Provincial de Madrid,Vázquez Honrubia, mostraba en 1990 su preocupación porque la trama hubiera conseguido tener acceso a los altos organismos del país y pidió a la Dirección General de la Policía depurar responsabilidades.
Veinticinco años más tarde es el actual ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, quien acaba de solicitar a la Dirección General de la Policía un informe de las actividades del propio Villarejo. Fernández Díaz asegura que él no tiene por qué conocer todas las actividades del funcionario, aunque ya avisa de que vienen de 20 años para atrás.
http://infocatolica.com/blog/infories.php/1503120856-un-comisario-polemico-trabajo

miércoles, 11 de marzo de 2015

ANCIANO LAPIDADO EN SUDAFRICA ACUSADO DE BRUJERIA

Un anciano sudafricano murió lapidado cerca de la localidad de Nkandla, en el este del país, a manos de tres adolescentes que le acusaban de practicar brujería, según informaron fuentes policiales.

Mgwazeni Delwa, de 73 años, murió el lunes por la mañana al ser apedreado y golpeado con bastones en su casa de Nkandla, de donde es originario también el presidente del país, Jacob Zuma. Los hechos sucedieron en Nkandla, de donde es originario el presidente del paísLos acusados "comparecieron en el Tribunal de la Magistratura de Nkandla", en la provincia oriental de KwaZulu-Natal, dijo el portavoz policial, Jay Naicker, citado por el diario sudafricano Times. 

"Un menor fue trasladado a un lugar seguro en Pinetown, y los dos otros sospechosos permanecerán bajo custodia hasta el 16 de marzo", agregó Naicker, en referencia a la fecha en que se decidirá sobre su libertad bajo fianza. Los tres detenidos tienen entre 17 y 19 años, y se les acusa de un delito de asesinato. 

Brujas o "sangomas" 

Las brujas o "sangomas" -como se conocen en los idiomas locales- son una institución, a menudo positiva y respetada, en las culturas africanas de Sudáfrica, donde -sobre todo en las zonas rurales- siguen creyendo en la brujería. Sólo en 2014, diez personas murieron a manos de vecinos o familiares que les acusaban de brujería, según datos recopilados de la prensa por la Alianza Sudafricana por los Derechos de los Paganos (SAPRA). 

La asociación -que combate los ataques a quienes practican ritos paganos, brujería, satanismo u ocultismo y lucha contra las falsas acusaciones de brujería- identificó en total quince incidentes violentos contra supuestos brujos. En agosto del año pasado, la comisaria nacional de la Policía, Riah Phiyega, anunció una campaña contra los crímenes relacionados con la brujería, durante un memorial por Catherina Nkovani-Chauke, apedreada y quemada viva a sus 52 años por quienes aseguraban que era bruja.

Http://www.20minutos.es/noticia/2400768/0/muere-anciano/lapidado/sudafrica/#xtor=AD-15&xts=467263

miércoles, 4 de marzo de 2015

EVA AVELINO, LA CURANDERA QUE DEJO EN COMA A UNA NIÑA DE 11 AÑOS



Curandera prometió que con baño de florecimiento (que contenía agua hirviendo) se sanaría.
Una niña de once años quedó con graves quemaduras en sus piernas y caderas luego que fuera sometida a una sesión de curantismo. Su madre la había llevado porque su hija presentaba comportamiento extraños, y la curandera le aseguró que la sanaría con baños de florecimiento.

La tía de la menor comentó en América Noticas, que los comportamientos extraños que presentaba su sobrina era que no comía, no dormía bien, entonces la curandera le dijo que necesitaba un baño de florecimiento para que se mejore.

En presencia de la madre procedió a la sesión de florecimiento, colocó una tina de agua hirviendo donde puso hiervas, posteriormente sentó en la tina a la menor y la cubrió con sábanas, cuando la niña comenzó a pedir que la saquen.


Según su tía, tras los gritos de ayuda de su sobrina, la curandera se negó a sacarla y le dijo que tenía que aguantar, minutos después se desmayó, y tras quitarle las sábanas sus piernas y caderas estaban quemadas.

La niña fue llevada de emergencia al Hospital del Niño e ingresó con quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas y glúteos. La directora de este hospital precisó que la situación de la menor es delicada porque se encuentra ventilando a través de un ventilador mecánico.

La tía de la pequeña fue a reclamarle a la curandera del daño que ocasionó a su sobrina, y tras darse cuenta que la mujer seguía atendiendo como si nada, quiso golpearla. La mujer se defendió diciendo que no sabía que la menor había estado delicada anteriormente.

Los padres de la niña, esperan en el hospital a que despierte, pues su situación es bastante delicada. 

http://www.larepublica.pe/15-11-2014/sesion-de-curanderismo-dejo-a-una-nina-con-graves-quemaduras

PIDEN 4 AÑOS DE CARCEL POR ESTAFA PARA EL VIDENTE CANARIO VICTOR VALDIVIESO


"Me tenía embrujada para sacarme el dinero". "Siempre me hablaba de que iba a sufrir un accidente de tráfico o que mi hermana, que padece epilepsia, iba a morir antes de final de año porque nos habían hecho brujería". Estas fueron algunas de las manifestaciones que hizo ayer D. H., una mujer que junto con su hermano F. H. denunciaron a Víctor Manuel Valdivieso H., de profesión "místico y ocultista", tal y como declaró él mismo en la vista oral celebrada ayer en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. El vidente, que colaboraba en un programa de televisión local, está acusado como presunto autor de un delito de estafa continuada y agravada, según sostiene la Fiscalía y la acusación particular. Éste cobró a las dos víctimas 79.600 euros por unos "rituales" para –según les dijo– "quitarles la magia negra" que les habían hecho. Además les había convencido de que podía "solucionar el problema que tenían con las escrituras de la finca y la casa" en la que vivían en La Guancha, ya que les dijo que era familiar de un juez de Las Palmas y conocía a un notario de Tacoronte, que agilizarían el asunto a cambio de un dinero.

La defensa, en cambio, niega el relato de la denuncia y mantiene que no hay delito alguno y que su cliente se limitó a realizar el trabajo por el que había sido contratado. Considera que nadie empujó a los querellantes a acudir a la tienda de su cliente y que éste le pidió unos honorarios sin que éste forzara u obligara a aquellos a que le abonaran determinadas cantidades. De todas formas niega también que la suma entregada sea la de 79.600 euros que reclaman los dos hermanos y solo reconoce el pago de 20.000 euros por una "mercancía" que habrían comprado los denunciantes a su defendido. Esa mercancía consistiría en "una estatua enorme, unos velones y líquidos para baños y limpiezas". La defensa intentó hacer ver que si los denunciantes pagaron 20.000 euros "solo" por mercancía ésta tendría que haber "llenado un container". El acusado insistió en que les cobró por mercancía y sus consultas.

No obstante, cuando los denunciantes declararon negaron haber comprado en la tienda que tenía el acusado en Santa Úrsula, Yara Magia Azul, mercancía alguna y que las cantidades de dinero entregadas al hoy acusado eran, según les había dicho éste, para "hacer rezos por la noche en lugares apartados que no habían sido pisados por personas".

La mujer declaró que el acusado le dijo que tenía que darle 8.000 euros porque ese día "iba a sufrir un accidente de tráfico". En una segunda visita insistió en que la magia negra le iba a provocar otro accidente y se ofreció a "curarle" la epilepsia de su hermana a cambio de otra suma importante "si no quería que muriera antes de fin de año" ya que según les dijo, "las personas con discapacidad son más débiles a la magia".

Las dos víctimas hicieron entrega a Víctor Manuel Valdivieso "siempre en efectivo" de cantidades que oscilaban entre 3.500 y 8.000 euros y en una ocasión una transferencia bancaria de 9.900 euros.
Los denunciantes declararon que a cambio de entregar dichas cantidades de dinero le pedían al hoy acusado que les extendiera un recibo por dichos importes. El vidente "siempre ponía excusas y lo habitual era que rellenara los recibos con una fecha distinta a la entrega del dinero, la mayoría de las veces al día siguiente a la entrega del dinero". Y hasta en dos entregas de dinero, el acusado nunca les entregó recibo y en uno de ellos, en lugar de extenderlo por 3.500 euros lo hizo solo por 500 euros.
En ese punto, los tres magistrados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial que componen el tribunal solicitaron ayer, a pesar de que ya consta en los autos las copias de los reintegros hechos con las libretas de ahorro de los afectados, las libretas originales para contrastar las cantidades con los recibos extendidos por el acusado. Los tres magistrados apuntaron las fechas y cantidades extraídas comprobando que las dos cuentas corrientes apenas quedaron con un par de cientos de euros después de extraer de una de ellas 42.500 euros y de la otra 37.100, "los ahorros de toda la vida", según declararon las víctimas.

Al acusado le mostraron los recibos que supuestamente habría firmado a los denunciantes, pero éste negó que la letra o firma que aparecía en los mismos fuera suya. No obstante, el fiscal trajo a colación al plenario la declaración hecha por el acusado en el Juzgado de Instrucción número 1 de La Orotava, donde ante el juez éste reconoció al menos tres de esos documentos. "Entonces reconoció algunos documentos y hoy ya no reconoce ninguno", le espetó.

Carlos Álvarez, abogado de la acusación, solicitó a la sala que se reprodujera una grabación en la que se escucha la voz del acusado conversando con uno de los denunciantes y en ella se oye cómo éste le indica que no se preocupara: "El juez Iglesias viene a Tenerife exclusivamente para eso porque es familiar mío y me debe un favor", se escucha en la grabación mientras la denunciante dice: "Víctor mi abogado dice que eso es imposible".

El acusado declaró que "eso no es así; está modificado porque yo no tengo familiares que sean jueces".

También declararon dos extrabajadoras de la tienda de Víctor Manuel Valdivieso. Una de ellas también vidente aseguró que los denunciantes se habían llevado importantes cantidades de mercancía mientras que la otra trabajadora, que era dependienta, aseguró que nunca vio a un cliente hacer compras superiores a los 25 o 30 euros.

Miguel Angel Autero
http://www.laopinion.es/sociedad/2015/03/04/victima-vidente-declara-tenia-embrujada/593711.html