domingo, 14 de noviembre de 2010

Pedro Pablo Nekada "El apostol de la muerte"


La policía de Huaral buscaba a un asesino en serie que había matado a cinco personas, entre el 18 y el 27 de diciembre, de un tiro en la cabeza tipo ejecución. Finalmente, una veintena de testigos llevaron hasta Pedro Pablo Nakada Ludeña, de 33 años, al que detuvieron el 28 de diciembre en el taller mecánico en el que trabajaba. Rodeado por la policía, se defendió a tiros con la pistola que se cree utilizó en sus crímenes, e hirió a un agente. También detuvieron a un compañero de trabajo, Martín Cristian García Poncino, de 26 años, que declaró que no tenía nada que ver con los asesinatos, pero parecer ser que sí participó en algunos robos. La policía cree que Nakada ha matado a trece personas en la provincia de Huaral, situada a unos 100 kilómetros al norte de Lima.
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De momento, el presunto asesino ha confesado haber matado a cinco. Según él, eran escoria: prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes. "Estoy purificando la tierra de Huaral", explicó, "por orden de Dios". No obstante, no todas las víctimas pertenecían a los colectivos señalados por el detenido.El "Apóstol de la Muerte" o "El Limpiador", como le ha apodado la prensa peruana, es un ex oficial de la Fuerzas Aéreas.
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Siquiatras de la Sanidad Policial que evaluaron al detenido indicaron que se trata de un criminal solitario y que sus actos son consecuencia de constantes frustraciones. Tiene alteraciones cerebrales y actúa en contra de las normas, porque no tiene la misma escala de valores que tienen las personas normales.
Mataba tranquilamente porque no percibía el daño que estaba haciendo a su prójimo, por tanto, tampoco siente remordimiento.
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Los expertos explicaron que Nakada Ludeña posee una infancia traumática que le quedó marcada por algún acontecimiento relevante durante su niñez.
Para los investigadores, es probable que este sujeto esté ocultando toda la verdad y sea él quien mató a 13 personas en Huaral.
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Entre las otras posibles víctimas de este asesino en serie estarían el delincuente Walter Sandoval Osorio, Gerardo Cruz Livia, así como de Juan Culla Sulca y los esposos Nancy Huaranga y Alcedo Romero. También han sido asesinados los suboficiales Gino Navarro y Jules Ponciano. “Maté a 25 personas para limpiar el mundo de la escoria
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Cada vez que asesinaba a una persona, Pedro Pablo Nakada Ludeña, ex licenciado de la Fuerza Aérea, cerraba los ojos y recordaba cómo sus hermanos abusaron de él cuando apenas tenía cuatro años de edad. Sería precisamente este odio el que lo habría convertido en un asesino en serie, teniendo entre sus víctimas al menos 25 personas, según su propia confesión.Ayer, Nakada, quien dijo llamarse “El Apóstol”, fue detenido a balazos por la Policía en Huaral. Sin muestras de arrepentimiento contó pasajes escalofriantes de algunos de sus crímenes y dijo que había actuado por órdenes de Dios.“Sólo trato de purificar la tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”, expresó al empezar su confesión.Al principio, los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri le mostraron los expedientes de ocho asesinatos. Sin embargo, la respuesta del homicida fue más que sorprendente: “Ustedes están equivocados. Yo maté a 25 personas porque no merecían vivir. A todos les disparé un balazo en la cabeza”.
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El sicópata dijo que entre sus víctimas figuran los profesores Nazario Tamariz Pérez (24) y Didier Zapata Dulanto (26), a quienes baleó en Huaral porque supuestamente eran homosexuales.También mató al cosmetólogo Wilmer Muñoz Villanueva (43), a los comerciantes Agustín Maguiña Oropeza (52) y Juan Melgarejo (47), así como a Nicanor Gamboa Purizaga (45).
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En la localidad de Huaral también asesinó a balazos a Teresa Cotrina Abad (50), Walter Sandoval Osorio (38), Carlos Tarazona Toledo (21), a la menor María Tolentino Pajuelo (15), Eliseo Félix Zorrilla (22), Pedro Carrera Carrera (24) y Luis Morán Cervantes (32).A todos ellos los acusaba de drogadictos, asaltantes e incluso señaló que algunos estaban con sida, por lo que “no merecían vivir”.
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Durante el registro en el cuarto que ocupaba el asesino, la Policía halló sandalias con perforaciones, cuyo jebe era utilizado como silenciador. & Antes de instalarse en Huaral, el asesino estuvo en la selva y luego en Mala donde también mató a varias personas. & Durante la captura resultó herido el mayor PNP Víctor Revoredo, quien fue alcanzado por las esquirlas. & Cada vez que asesinaba a una persona, Pedro Pablo Nakada Ludeña, ex licenciado de la Fuerza Aérea, cerraba los ojos y recordaba cómo sus hermanos abusaron de él cuando apenas tenía cuatro años de edad. Sería precisamente este odio el que lo habría convertido en un asesino en serie, teniendo entre sus víctimas al menos 25 personas, según su propia confesión.Ayer, Nakada, quien dijo llamarse “El Apóstol”, fue detenido a balazos por la Policía en Huaral. Sin muestras de arrepentimiento contó pasajes escalofriantes de algunos de sus crímenes y dijo que había actuado por órdenes de Dios.“Sólo trato de purificar la tierra de prostitutas, drogadictos, homosexuales y asaltantes”, expresó al empezar su confesión.Al principio, los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri le mostraron los expedientes de ocho asesinatos. Sin embargo, la respuesta del homicida fue más que sorprendente: “Ustedes están equivocados. Yo maté a 25 personas porque no merecían vivir. A todos les disparé un balazo en la cabeza”.
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Con rudeza, seguridad y, sobre todo, con mucha frialdad, “el pastor asesino” narró ayer cómo mató a cada una de sus víctimas, que según él sólo eran “escorias de la sociedad”. Pedro Pablo Nakada Ludeña (33) contó a la policía que antes de perpetrar la matanza, colocaba un silenciador de jebe en la punta del arma para que nadie oyera el disparo, pero si alguna infortunada persona escuchaba o presenciaba por casualidad sus execrables crímenes, no le quedaba otra opción que asesinar también a sus testigos.
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Yo maté a los profesores porque ellos caminaban agarrados de la mano, se hacían cariños como una pareja de enamorados y como yo soy el ‘purificador de la tierra’ no quedó otra opción que asesinarlos porque los homosexuales solo hacen daño a la sociedad”, dijo el asesino en serie mientras se columpiaba sentado sobre la silla.

“Mato a las personas para que no sigan sufriendo. Por ejemplo, a los alcohólicos (Agustin Andres Maguiña Oropeza (55) y Luis Melgarejo Saenz (35) los investigué por mas de un mes y cuando me enteré donde era el lugar en el que se refugiaban prepare mi arma para que con un sólo disparo descansaran en la paz de Dios”, respondió cuando le preguntaron por dichos crímenes.
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Cuando llegó el momento de que relatara como ultimó al homosexual Wilmer Muñoz Villanueva (42), el sujeto soltó en llanto. “Odio a los maricones. Cuando yo era niño, mis hermanos me violaron porque creían que yo había matado a una perra que teníamos y que además estaba preñada. Juro que yo jamás le hice nada al animal”, dijo muy nervioso Pedro Nakada.
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Asimismo, contó entre lágrimas, que nunca logró superar la muerte de su padre biológico, quien siempre lo defendía de las burlas de sus hermanas y amigos, porque él era un niño sumiso que no hablaba con nadie. Para la policía es aún un misterio el porqué lleva un apellido de descendencia japonesa, pues él asegura que su verdadero nombre es Pedro Pablo Mesías Ludeña. “Cuando yo fui adoptado me cambiaron el apellido” señaló el inculpado, pero luego manifestó que un amigo le fabricó documentos falsificados para que obtenga la visa del país nipón.
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Los familiares de las victimas del asesino sólo exigen que no lo dejen en libertad. La madre de Carlos Walter Tarazona Toledo (20), ex integrante del Ejercito Peruano, dijo entre llantos que Nakada debería ser asesinado. “Mi hijo trabajaba como vigilante del mercado, era un muchacho tranquilo y eso lo pueden decir todos los vecinos de la urbanización Bautista”, dijo Eugenia Toledo, madre del occiso.
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Mientras tanto, la última de sus victimas fue identificada como Nicolás Purizaca Gamboa (36) y Nakada Ludeña dijo haberlo asesinado porque era un drogadicto.

Horacio B. Rivera