miércoles, 5 de septiembre de 2007

Vicente Garrido: La criminalística contra los asesinos en serie

El Dr. Vicente Garrido nació en Valencia en 1958. Doctor en Psicología por la Universidad de Valencia en 1983; anteriormente, en 1980, se había graduado en Criminología en esa misma Universidad. Tanto su tesis doctoral como su tesis de graduación en criminología se convirtieron posteriormente en libros; “Delincuencia y sociedad” (Alhambra, 1984), y “Psicología y Tratamiento penitenciario: una aproximación” (Edersa, 1982), respectivamente.

En 1986 realizó estudios de posgrado en el departamento de Criminología de la Universidad de Ottawa, Canadá. En 1991 fue profesor invitado de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford. Miembro de varias asociaciones científicas, y del consejo editorial de varias revistas, entre ellas “Psychology, Crime and the Law”, y “Journal of Correctional Education”.

Ha sido asesor de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en varias ocasiones, y en la actualidad coordina un programa para instituir la intervención especializada para delincuentes sexuales en ocho prisiones. Igualmente, ha colaborado estrechamente con el Servei de Rehabilitació del Departament de Justicia de Catalunya (España) en la implantación de programas de tratamiento para jóvenes y adultos.

Además, ha formado parte de la Comisión que elaboró la Ley Reguladora de Responsabilidad Jurídica del Menor, aprobada en enero del año 2000 y ha dirigido investigaciones subvencionadas sobre ámbitos muy diversos de la criminología, de la psicología de la delincuencia y de la educación correccional, entre ellos: delincuentes violentos y sexuales, delitos violentos dentro y fuera del hogar, prevención de la desadaptación social, intervención con familias en riesgo social, tratamiento de delincuentes juveniles y prevención de los malos tratos y del abuso sexual en niños.

En 1997 y 1999 ha ejercido de Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, supervisando programas en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. El Ministerio de Justicia le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”.

Desde 1999 está investigando las conductas de acoso y violencia contra la mujer, colaborando con varios centros de atención a víctimas de mujeres en España. Un primer fruto de este trabajo es su libro “Amores que matan: Acoso y violencia contra las mujeres” (2002). Otros libros suyos son: “Técnicas de tratamiento para delincuentes” (1993), “Educación Social para delincuentes” (1998), “Diccionario de Criminología” (1998), “Principios de Criminología” (1999), y “El psicópata” (2000). Sus último libro son “Contra la violencia: las semillas del bien y del mal” (2002), “Psicópatas y otros delincuentes violentos” (2003), y “¿Qué es la psicología criminológica?” (2004), y acaba de publicar “La mente criminal” (Temas de Hoy, 2007).

Hace pocos dias participaba en el curso de criminalística “Técnicas y métodos de investigación criminal en España” (
lahuelladelcrimen.blogspot.com) donde surgió esta entrevista:

- Andreu Martín resalta en su prólogo a este “libro del miedo” que aunque ya es tarde para todas las víctimas de todos los seriales que aparecen en “La mente criminal”, las no-victimas debemos agradecer al avance de la criminalística y de todas las ciencias forenses, la captura de esos asesinos de los que, cualquiera de nosotros, algún dia, podríamos haber sido víctimas. Pero, teniendo en cuenta que la clasificación de serial se aplica, precisamente, cuando se han cometido ya más de 3 asesinatos inconexos, ¿crees que en el futuro, la ciencia podrá llegar a prevenir las conductas del serial, antes de que cometa los crímenes?

Eso ya es posible ahora. Pérez Rangel era un asesino en serie en proceso; su primer crimen era sádico y lleno de ira. Cualquier policía experto sabe que allí hay algo más que deseo de robar. Una escena del crimen así puede ser concebida como “probable escena de un asesino serial”.

- Desde las tipologías criminales de Lombroso al “los testigos mienten pero las pruebas no” de Gill Grishom, la criminalística ha evolucionado muchísimo.

Bueno, en realidad ese periodo cubre toda su historia, porque como explico en el libro la policía científica se desarrolla con la misma policía, y con el desarrollo del crimen en las ciudades modernas del siglo XIX. El crimen, desde luego, no nace con la ciudad del XIX, ni el asesinato serial, pero sí va a tener en este ámbito sus marcas de identidad más características.

- En el transcurso de una entrevista a Robert Ressler para la revista Policia, me sugirió que en la actualidad muchas bandas terroristas, como la española ETA, ofrecían a los asesinos en serie una justificación ideal para expresar su violencia psicopática. Obviamente un terrorista puede matar a 3 o mas victimas desconocidas en sus atentados, sin embargo parece que el asesinato, en el caso del serial, no se limita al acto en si de matar, sino a la morbosa elaboración solitaria del crimen. ¿Cuál es tu opinión sobre la relación asesino en serie y terrorista? ¿Y en cuanto a los sicarios (asesinos profesionales)?
-
Un psicópata no se siente cómodo en un entorno terrorista, particularmente en Europa, donde se requiere fidelidad a unas ideas y a unas normas rígidas dictadas por la cúpula de la organización. Como sabemos, el psicópata no tiene mayor ideal que sí mismo, y no le gusta seguir normas estrictas; eso le hace un tipo poco fiable en el seno de la banda. Sin embargo, contemplo dos excepciones. En primer lugar, si el psicópata posee un buen autocontrol junto a unas directrices implacables, puede ser un lider y entonces ocupar un puesto de media o alta responsabilidad. La segunda excepción (como de Juana Chaos) es cuando la violencia desmedida le permite gozar del favor de los demás porque es capaz de hacer cosas que nadie más puede hacer. Sin embargo, como puede verse en este caso, la banda no se fiaba de él, y nunca le dio el mando que él ansiaba. Así pues, durante un tiempo los psicópatas pueden estar bien integrados dentro de la organización terrorista, y en algunos casos pueden ser muy útiles, pero no pueden ser el perfil ideal para sostener a una banda terrorista. Los sicarios son otra cosa. Estos van por libre, y sólo tienen que dar cuenta de su trabajo. Muchos sicarios son psicópatas, sin duda.

- Fuiste en primer criminólogo en España, en colaborar en investigaciones policiales sobre asesinos en serie. Has realizado perfiles en casos como el de Ferrandiz, Galan, etc, que poco tendrian que envidiar a la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, y has tenido la oportunidad de entrevistarte con seriales como Gilberto Chama… sin embargo no es habitual este tipo de estudios en la investigación policial española. ¿Adolecen las policías españolas de carencias a la hora de investigar los seriales, como la falta de perfiladores, bases de datos especificas (VICAP), etc?

En España todavía la policía desconfía de la psicología y la criminología forense. Yo siempre les digo que nuestro trabajo puede ser útil en algunos casos, y en otros no, como otro forense con otro tipo de prueba. La vulgarización de estas técnicas tampoco ha ayudado en su aceptación, ya que da a pie a que parezca mucho charlatán. Por otra parte, yo entiendo una cierta reticencia: algunos profesores se hartan de explicar cosas de criminología forense sin haber visto nunca a un delincuente, y eso da una imagen a los profesores de “torre de marfil” que no ayuda a la causa.

- Richard Ramirez, Richard Chease, Peter Kurten… muchos asesinos en serie, tanto psicópatas como psicóticos, intentaron justificar sus crímenes a causa de una creencia sobrenatural, satánica, esotérica… ¿Hasta que punto un delirio religioso, o una creencia, puede alentar la violencia homicida?

El ser humano siempre ha buscado una conexión con el más allá, desde el origen de los tiempos, como se puede ver en los ritos funerarios que se conservan de la especie neardenthal. Por otra parte, lo oscuro y lo malvado tienden a ir unidos, porque es lo desconocido. En los delirios la creencia de fuerzas maléficas que a uno le conducen a ese mundo desconocido puede conllevar contenidos violentos porque en ese “lugar” está prescrito que operan seres o entidades que van en contra de la moral cristiana y las leyes de la sociedad. Por consiguiente, si alguien “conecta” con esas fuerzas ha de estar dispuesto a matar.

- En este sentido, algunos nombres clásicos en la historia de los grandes asesinos como Charles Manson, o Adolfo de Jesús Costazgo, cometieron o mandaron cometer sus crímenes en actos de violencia colectiva. (No me refiero a parejas asesinas) ¿Existe algún enfoque desde el estudio del perfil criminal de esos inusuales asesinatos en serie colectivos en el seno de sectas religiosas?

Se trata de psicópatas que, ayudados por pensamientos de un enorme egocentrismo, aprenden a creerse sus mentiras y dedicen que están en condiciones de “probar” que son capaces de generar destrucción y poder, lo que “confirma” su estatus especial. Por otra aprte, no olvidemos el sentimiento de poder que da gobernar sobre cuerpos, mentes y haciendas de mucha gente.

- He echado en falta en tu libro a Manuel Blanco Romasanta, quizás el primer gran asesino en serie español, sin embargo si dedicas capítulos fascinantes a como la criminalística contribuyó a la detección de otros asesinos en serie en España: Tony King, Joaquin Ferrandiz, Alberto Galan, etc. Criminales sin duda tan crueles como Bundy, Dahmer, Kemper, o todos los clásicos norteamericanos, pero sin su proyección mediática. ¿Existe alguna diferencia entre los seriales españoles, o el tratamiento mediático de sus casos, y los grandes asesinos en serie americanos?

No lo creo; antes sí, pero ahora los medios ocupan mucho espacio en todo el mundo a esos casos. Como otras muchas cosas, los asesinos en serie se han “globalizado” y ya no son patrimonio de las noticias de, por ejemplo, la CBS. Además, la proliferación de películas y novelas en los últimos 20 años ha extendido la fascinación por el el fenómeno por todo el mundo.

- A Richard Ramirez lo condenó a muerte la dactiloscópia, a Timothy Spenser lo sentó el ADN en la silla eléctrica, Ted Bundy la odontología forense. En otros casos los perfiles criminales, la psicolingüistica forense, etc, han sido definitivas para encarcelar a otros asesinos en serie. A tu juicio, que ciencias en el futuro podrían contribuir más a la lucha contra los asesinos seriales.


Creo que el perfil geográfico todavía puede dar mucho de sí. Como hemos visto, los asesinos matan siguiendo unas rutinas en el espacio. Determinar dónde puede vivir o trabajar el asesino facilitaría mucho la investigación. Por otra parte, si todos tuviéramos una huella genética en un ordenador cualquier indicio de ADN de la escena del crimen podría ser inmediatamente cotejado. Quizá la amenaza terrorista haga realidad esto, aunque sé que puede soliviantar a mucha gente la idea de que exista un gran ordenador con nuestro código genético. Pero el acceso policial a los bancos de identificación puede ser algo necesario. Y digo “puede”, no estoy seguro.

- Si la psicopatia no se cura, y sabemos que muchos asesinos en serie han vuelto a matar, a pesar de haber conseguido espaciar durante años sus crímenes ¿Cuál es la actitud juridica que se deberia tomar ante un asesino en serie condenado que vuelve a salir a la calle tras cumplir su pena?

Yo soy partidiario de que los asesinos en serie estén en la cárcel un mínimo de 40 años.

- Una autocrítica ¿La divulgación de estas técnicas en películas, libros o articulos, como este, no contribuye también al desarrollo en la conciencia forense de los criminales?

Desde luego, pero yo creo que son tantas las variables a controlar para cometer un crimen “perfecto” que no es muy nocivo este efecto; aunque es inevitable. Ha ocurrido siempre. En su época las novelas de Holmes enseñaban a quien quería leerlas a pensar mejor los crímenes, y cómo no cometer errores. Ahora sólo empleamos los medios de los que disponemos para entretener a la gente. Los asesinos están entre éstos, y no podemos evitarlo.

Manuel Carballal
www.manuelcarballal.blogspot.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

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