jueves, 28 de diciembre de 2006

Andres Ballesteros: el curandero milagroso


Estafas

Una profunda tristeza... Esa es la conclusión a esta investigación que, en mi caso, se inició hace tres años...
Conocí a Andrés Ballesteros en 1999. Y desde aquella primera visita a Campanillas (Málaga); desde aquellas primeras operaciones de “cirugía mediúmnica” que presencié -y en alguna de las cuales colaboré asistiendo a Andrés en las intervenciones-; aquellas primeras conversaciones con Andrés; y aquellas primeros “testimonios del milagro” recogidos entre sus pacientes, el “curandero más espectacular de España” estaba presente en mi pensamiento cada cierto tiempo. Andrés podría ser la respuesta a todas mis preguntas, la llave para abrir la puerta del misterio y desvelar las tinieblas que abrazan el mundo de lo paranormal desde la noche de los tiempos. Si lo que mis ojos habían visto era lo que aparentaba, y si los relatos que mis oídos habían escuchado reflejaban hechos objetivos, me encontraba, después de tantos años de angustiosa búsqueda, ante un trascendental fragmento de La Verdad. Y exactamente eso es lo que creen cientos, quizás miles de seguidores de Andrés en toda España. Aparentemente Andrés Ballesteros presentaba en su piel los estigmas de la pasión de Jesucristo. Teóricamente era capaz de “adivinar” en el agua de una palangana todos los problemas físicos y psíquicos de sus pacientes. Supuestamente la “energía” que emanaban sus manos podía abrir el cuerpo de los enfermos –como si de un bisturí invisible se tratase-, para extirpar tumores, reparar arterias, “limpiar la sangre”, etc, cerrando las espectaculares heridas si dejar ni la menor cicatriz. Presuntamente sus manos generaban una llamativa luz fosforescente, que aplicada sobre los enfermos, aliviaba sus dolores... ¿Qué más podía pedir?

Yo había visto con mis propios ojos la luz que “manaba” de las manos de Andrés. Había visto varias operaciones e incluso había podido ayudarle en alguna de ellas, tirando de las piernas del paciente, mientras el manipulaba lo que parecía una columna vertebral asomando entre los algodones ensangrentados que rodeaban la herida abierta en la espalda del enfermo. Había recogido docenas de testimonios, desbordantes de agradecimiento, de los agradecidos enfermos que habían puesto sus vidas en manos de el curandero de Campanillas. Y lo que más me impresionó; había podido disfrutar de la entrañable conversación de aquel hombre del campo, de parca formación cultural, escasos recursos académicos, y nula formación teológica. Sin embargo Andrés parecía conocer profundamente las Sagradas Escrituras. Yo estudié teología durante cinco años (más los que he dedicado a estudiar el cristianismos fuera ya del seno de la Iglesia Católica), y podía certificar que los conocimientos bíblicos de Andrés –aunque de marcada tendencia protestante- eran cuando menos desconcertantes.
Por todo ello, y por mucho más, yo acudí a Andrés como buscador, nunca como investigador, y menos aún como periodista. En aquellos primeros contactos con Andrés Ballesteros no se me pasó por la cabeza tomar una sola fotografía, ni grabar un solo minuto... ni siquiera tomé notas. Algo que tan solo había hecho en dos ocasiones en los veinte años que llevo dedicado a la investigación paranormal: durante los días que pasé con el médium brasileño Luiz Antonio Gasparetto, y cuando pude conocer personalmente al otrora antropólogo, y después chamán, Carlos Castaneda. Ni una foto, ni un minuto de grabación, ni una nota en mi cuaderno. Quienes me conocen saben de mi compulsiva obsesión por anotar, fotografiar y grabar todo. Esta es la única forma de poder compartir posteriormente todos los hechos tal y como ocurrieron. Pero Gasparetto, Castaneda y Andrés Ballesteros no eran algo que pensase en compartir. No eran un caso rutinario, ni una entrevista, ni un reportaje. Aparentemente eran un punto de inflexión en mi trayectoria como buscador. Su experiencia (y su aparente calidad humana) desbordaban mi capacidad como investigador, y me devolvían a los años de devocional vocación religiosa. A aquella feroz hambre de Verdad que un día me acercó a la Iglesia Católica, y que ahora me llevaban hasta una pequeña barriada en la periferia de Málaga.

Por todo ello. Por la trascendencia que encerraba la posibilidad, por remota que fuese, de que Andrés Ballesteros pudiese reventar nuestra percepción de la realidad, nuestro paradigma newtoniano, nuestra concepción del universo, decidí que sería totalmente sincero. Impecable. Y por eso, cuando, finalizada su jornada de trabajo, disfrutaba de una generosa cena, a la que me había invitado Andrés en compañía de sus mas cercanos, tuve que responder con toda trasparencia a su pregunta. Me interrogó sobre lo que había visto, y le respondí lo único que podía: la verdad. Creía que un hombre tan trasparente, tan aparentemente ingenuo y sabio a la vez, presuntamente dotado de poderes tan espectaculares, podría leer en mi mente. Sabría que cuando le dijese que estaba impresionado por lo que había visto, aunque no podía garantizar a nadie que fuese algo sobrenatural, entendería que le hablaba con el corazón. Y que cuando le dijese que necesitaba alguna prueba mas sólida, algo irrefutable –ya que lo que había visto hasta entonces yo podría reproducirlo con trucos de ilusionismo- podría escrutar en mi alma y ver que mis intenciones eran sinceras. Pero no fue exactamente así. Reaccionó con una cierta violencia, que yo interpreté como fruto del ego, intrínseco a la naturaleza humana, que todos tenemos en menos o mayor medida, sin que ello afecte a nuestra calidad como personas. Y es que todos, hasta Andrés, somos humanos...

Me desconcertó que aquel “hombre milagro” no entendiese mi prudencia, ya que yo no le había visto abrir ni cerrar el cuerpo en las operaciones importantes. Como hacía con todos los demás testigos que yo interrogue, me invitaba a salir de la habitación justo antes de empezar a “abrir”, permitiéndome entrar de nuevo en la sala cuando el enfermo ya tenía la espalda abierta, los órganos extraídos sobre el cuerpo, etc. Haciéndome salir de nuevo antes de cerrar la herida. En otras palabras, yo solo había visto un ser humano tumbado en la camilla, con una herida –a veces muy espectacular- en el cuerpo, y posteriormente veía salir a ese enfermo de la habitación, sin la menor cicatriz.

Solo pude presenciar las operaciones de “limpieza de sangre” completas, cuando operaba a una persona más o menos rellenita, y siempre por detrás de una línea de sal que Andrés marcaba en el suelo, a unos 2 metros de la camilla donde operaba, impidiendo, a esa distancia, que se pudiese percibir ningún detalle de la apertura y cierre de la herida. En otras palabras, ni yo, ni ninguno de los testimonios que recogí, podría afirmar que vio como los “rayos laser” que supuestamente salen de los ojos de Andrés, o la “luz” que mana de sus manos, rasgaban la piel, abrían la carne, y permitían que el curandero arrancase el intestino, el riñón, o cualquier otro órgano. Sin embargo que yo no hubiese podido presenciar todo el proceso, y que no conociese a nadie que lo hubiese presenciado, no significaba que todo fuese un fraude. Pero Andrés no comprendía mi prudencia. No me importó, y disculpé su suspicacia.

Lo que no pude comprender fue la llamada que me hizo Andrés meses mas tarde: “Alguien de Madrid y que te conoce bien me ha dicho que vas diciendo en la radio que lo que hago yo es mentira. ¿No te da vergüenza, después de lo bien que yo te he tratado?”. Naturalmente yo no había hecho ningún comentario sobre la autenticidad o falsedad de los poderes sobrenaturales de Andrés Ballesteros. Tan solo, y durante el transcurso de una entrevista con la Dra. Ana Cisneros (emitida en Mundo Misterioso el 31 de enero de 1999), con quien había coincidido en Campanillas, había comentado que acabamos de regresar, pocas horas antes, de visitar a un curandero excepcional... ¿Por qué entonces Andrés daba crédito a aquella calumnia? ¿Acaso “Jonathan” –el ser espiritual que supuestamente lo acompaña desde niño- no conocía la verdad? ¿Dónde estaban sus poderes clarividentes?

Evidentemente, y a pesar de lo visto en Campanillas, las supuestas capacidades extrasensoriales de Andrés eran falibles. Yo jamás había sugerido que sus operaciones psíquicas fuesen un fraude, ni tampoco había dicho que fuesen auténticas. Simplemente había guardado un respetuoso silencio al no tener pruebas irrefutables en un sentido u otro. Sin embargo Andrés Ballesteros y yo nos enzarzamos en una acalorada discusión, que por momentos rozó el insulto personal, al acusarme de algo que no había hecho. Confieso que en un primer momento disculpé la torpeza de Andrés (y del despistado de “Jonathan”) al atribuir aquella difamación a alguno de mis abundantísimos enemigos en el mundo paranormal español. Alguien me dijo que Manuel Delgado, Iker Jiménez y otros componentes de la revista Enigmas habían visitado Campanillas, y supuse que ellos eran los responsables de esa nueva calumnia. Habían practicado ese juego en muchas otras ocasiones para enemistarme con viejos amigos como J.J. Benitez, J. Sierra, etc. poniendo en mi boca auténticas barbaridades que jamás había dicho (creo que he dejado muy claro en todos estos años que cuando tengo algo que decir sobre alguien, lo hago directamente).

Confieso que me sentí furioso. En España no existen “cirujanos mediúmnicos” como en Filipinas o Brasil. Y son muy pocos los “dotados” que en la historia de la parapsicología española podrían equipararse a Andrés en cuando a la contundencias de sus supuestas capacidades sobrenaturales. Y mis esperanzas de encontrar una prueba irrefutable, un argumento contundente, una evidencia incontestable, de que existen “otras realidades”, parecían haber sido abortada por una repugnante calumnia. Andrés había cerrado las puertas a mis esperanzas de profundizar en su caso y conocer, de su mano, ese supuesto mundo sobrenatural donde sus estigmas, sus operaciones de “cirugía psíquica”, la luz de sus manos, su guía “Jonathan”, y sus poderes telepáticos y clarividentes, parecían la mejor demostración de que nuestros científicos, filósofos y teólogos están equivocados... y hay “otros mundos” y “otras realidades”... Y así, con la angustia de haber perdido, injustamente, el mejor caso al que un buscador podría aspirar, transcurrieron varios meses.
Tardaría tiempo en averiguar que la autora del falso rumor era una tal Yolanda (perteneciente al Centro Proyecto Dorado de Madrid, donde Andrés pasaba consulta todos los meses). Aunque su intención fuese perjudicarme, debo estar agradecido a la tal Yolanda (que por cierto no me conoce personalmente), ya que fue la primera en demostrarme que las dotes visionarias del curandero y su ser no eran tales.

Finalmente Ballesteros terminó reconociendo su error, y disculpándose conmigo por su irracional e injusto arrebato de cólera, pero la duda estaba sembrada. ¿Cómo era posible que si tenía tales poderes, y un ser sobrenatural que le advertía de todos los peligros contra él, tanto Andrés como su ser hubiesen sido engañados por un falso rumor contra mi? ¿O acaso no existían tales poderes ni tal ser sobrenatural?

Aún con esa sombra de duda en mi corazón, a principios del 2001 acudo a Sevilla para participar en una emisión del programa Espacio en Blanco con publico. En muchas otras ocasiones (Valencia, Zaragoza, La Coruña, etc) había acudido a los programas que Miguel Blanco realiza de cara al público, en diferentes ciudades españolas, para realizar demostraciones de mentalismo e ilusionismo, con objeto de mostrar al público de Espacio en Blanco como un prestidigitador puede realizar falsas demostraciones de telepatía, telekinesis, clarividencia, dermografías, levitación, etc. En aquella ocasión, y durante el transcurso de una entrevista sobre los fenómenos paranormales en la comunidad Andaluza que yo había investigado durante los últimos 10 años, Miguel Blanco me preguntó abiertamente mi opinión sobre Andrés Ballesteros. Y respondí –ahí esta la grabación del programa- lo mismo que le había dicho a Andrés dos años antes. A pesar de lo que había visto y recopilado en Campanillas, yo no podía afirmar que los poderes de Andrés fuesen genuinos, ni tampoco que fuesen un fraude. No tenía elementos de juicio suficientes –aunque yo pudiese reproducir y mejorar la supuestas operaciones mediúmnicas de Ballesteros con técnicas de ilusionismo- para demostrar irrefutablemente una cosa ni la otra. Sin embargo –respondí a Miguel- tenía la esperanza de poder ahondar en ese caso en el futuro...

Y, como en tantas otras ocasiones, el universo conspiró para que esa esperanza se viese realizada pocos meses después. En el verano del 2001 Dulce34 (nick de una contertulia habitual en Mundo Misterioso) tenía la generosa amabilidad de organizar en Málaga la presentación de mi libro “Los Expedientes Secretos”, por iniciativa propia. Por una insólita casualidad (¿causalidad?) esos mismos días recibía una llamada de Luisa Alba, la investigadora que más había promocionado a Andrés Ballesteros durante los últimos cuatro años, requiriendo mis servicios como investigador especializado en fraudes paranormales. Luisa, visiblemente angustiada, solicitaba de mi opinión como ilusionista, y me pedía que reabriese mis investigaciones sobre el caso Ballesteros. Cuando le respondí que “casualmente” esa misma semana estaría presentando mi libro en Málaga no podía dar crédito. Asi que, aprovechando esa insólita coincidencia, decidí volver a visitar a Andrés en Campanillas.
Cuando volví a la consulta de Andrés Ballesteros sentía el mismo voraz apetito por encontrar un pedazo de “Verdad” que llevarme al alma. Un trozo de evidencia sobrenatural con el que saciar mi hambre de pruebas. Y con toda la apertura mental de que soy capaz, retomé la investigación donde la había dejado años atrás.
Durante los 3 meses siguientes prácticamente me mudé a Campanillas; asistí a nuevas operaciones, recabé nuevos testimonios, escuché nuevas disertaciones bíblicas, y reuní todas las evidencias posibles a favor de Andrés... Desgraciadamente las “pruebas” que Andrés Ballesteros me ofrecía se desmoronaban por si mismas.
El espectacular video de una operación de cerebro que me mostró en repetidas ocasiones –como su gran “plato fuerte”- no dejaba ver en ningún momento la cara ni la cabeza completa de la supuesta operada. Tan solo un plano corto de un amasijo de carne que Andrés toquetea con un bisturí. Y de pronto la cinta se corta e instantáneamente se ve ya el cráneo intacto de una mujer... ¿Cómo es posible que si Andrés quería con eso tener una prueba con la que callar a los escépticos no grabase ni como abre ni como cierra el cráneo, ni siquiera un plano en que se vea la cara del enfermo y que realmente su cabeza esta abierta?. Sin embargo, que dicha filmación no probase nada, y al contrarío, resultase extremadamente sospechosa, tampoco significa que todas las operaciones de Andrés fuesen fraudes.

Otro día me sorprendió encontrar semiescondidos en su casa, una gran colección de libros editados por los Testigos de Jehová (que luego localicé y consulté en varios Salones del Reino). En dichos libros se incluían todos los conocimientos bíblicos, supuestamente inspirados por Jonathan, de que hacía gala Andrés. Aun tardaría un tiempo en saber que durante 15 años Andrés había pertenecido a la conocida secta, adquiriendo gran experiencia en el trato con la gente, y en la psicología callejera, vendiendo la Atalaya y El Despertar en varios pueblos malagueños. Pero eso solo significa que sus conocimientos bíblicos no eran de inspiración sobrenatural, y no que fuesen falsos ni auténticos.
También me encontré, tanto en el domicilio habitual de Andrés en Campanillas, como en su casa de campo en Casarabonela, libros especializados en temas paranormales, de Colin Bloyle, José Antonio Campoy, Jesús Callejo, etc. Evidentemente la pretensión que defendían los seguidores más fanatizados del curandero, de que era un hombre analfabeto cuyos conocimientos se debían a las revelaciones de Jonathan, el ser espiritual que lo acompañaría desde niño, eran incorrectas. Andrés, como el mismo me demostró durante las horas, días y semanas que pasé visitándole en su casa, en su finca, en su consulta, etc, se mantenía muy al día en campos como la ufología, la parapsicología, y lo paranormal en España, a través de revistas y programas de radio especializados, libros, etc... En otras palabras, sus discursos sobre las energías, sobre el mundo de los extraterrestres, o sobre los seres “elementales”, etc, podían ser fruto de sus revelaciones sobrenaturales... pero también de los libros que leía sobre dichos temas...


Durante los tres meses que pasé pegado a él como una lapa, reconozco que estuve a punto de ser seducido, como tantos otros, por la magnética personalidad de Andrés Ballesteros. Tanto él, como toda su familia, terminaron por ganarse mis simpatías. Y quienes han seguido esta investigación mientras se estaba produciendo, saben de los enormes esfuerzos que he tenido que hacer para conseguir distanciarme emocionalmente del objeto de mi investigación. Como he publicado anteriormente, a mi juicio un investigador no debe establecer lazos afectivos con el testigo o con el protagonista del caso que esta investigado, si no quiere perder su objetividad. Sin embargo ese estrecho contacto con la familia Ballesteros me ha servido para comprender la demoledora componente emocional del caso. Los abundantes defensores de Andrés no lo son porque tengan pruebas objetivas, científicas o racionales de que el curandero obra fenómenos paranormales, sino por la incontenible simpatía que sabe producir en sus pacientes. Sus espectaculares estigmas, campechana forma de hablar, su aparente incultura, lo convierten en un hombre tan espiritualmente atractivo como entrañable. Y es que 15 años de trato con la gente de la calle, durante su permanencia a los Testigos de Jehová, son una excelente escuela de psicología.
Para esos devotos seguidores Andrés Ballesteros era mucho más que un curandero. Era un místico, un visionario, un santo, un auténtico líder espiritual. En las muchas docenas de horas que me pasé en la sala de espera de su consulta escuché constantemente frases como: “Andrés es un ser único en el mundo”; “Después de Cristo, Andrés”; “Que no nos falte nunca, porque yo no sabría que hacer sin él...”, etc. Quiero subrayar este aspecto emocional del caso, porque lo considero fundamental para comprender lo que ha ocurrido.

Y de esos mismos pacientes, seguidores y “discípulos”, rendidos a los pies del Maestro, del “Mesías de Campanillas”, escuché una y otra vez los mismos argumentos:
“Andrés no cobra nada por sus operaciones, tú le das la voluntad”. Esto es cierto, sin embargo, si Andrés convence a una persona de grandes recursos económicos de que le ha curado un cáncer ¿cuánto dinero vale ese servicio?. Si bien la media de las donaciones podía oscilar en torno a las 5.000 pts en los casos de pacientes humildes, yo mismo he recogido el testimonio de personas que han entregado a Andrés la “voluntad” de hasta 2.000.000 de pesetas. (Repito: DOS MILLONES de pesetas). Y no hablo de un caso aislado...
Otros, desbordantes de agradecimiento, o simplemente fascinados por la personalidad de este nuevo Mesías, le entregaban regalos, propiedades, o favores, imposibles de valorar económicamente.

“Andrés solo opera con Luna Llena, y si quisiese hacerse rico podría consultar todos los días”. El argumento es coherente, aunque en realidad Andrés recibía pacientes también en cuarto creciente y menguante. Y durante meses, mantenía además de en Málaga, otra consulta paralela en el Centro Proyecto Dorado de Madrid, donde también operaba. Esta vez con tarifa fija de 7.000 pts por intervención, más donativos aparte. Realmente, yo no se si Andrés podía recibir más pacientes de los que recibía, ya que durante horas y horas, recibía a un paciente tras otro, terminando la jornada completamente agotado. Y, sinceramente, las cifras millonarias que Andrés recaudaba cada mes, creo que eran más que suficientes para saciar la ambición económica del más pintado. Aprovecho para decir que nunca he pensado que el económico pudiese ser el móvil de Andrés. Ganaba muchísimo dinero, pero no creo que ese fuese su objetivo, sino más bien un beneficio añadido...

“Hay fotos y filmaciones en video de las operaciones”. Es verdad. Desgraciadamente prácticamente todas las fotos cercanas de las operaciones fueron tomadas con la cámara de Andres, quien, sin duda para mayor comodidad del investigador, se ocupaba de revelar el mismo los carretes y seleccionar las mejores imágenes que después entregaba al periodista o investigador de turno. Los que, como yo, tuvimos permiso de Andrés para tomar fotos con nuestra propia cámara, tuvimos que hacerlo desde detrás de la línea de sal. Aunque, justo es reconocer, que en alguna ocasión se ha podido tomar fotos detalladas utilizando un potente teleobjetivo... pero ya me referiré a esas reveladoras fotos. En cuanto a los videos, ocurre lo mismo. No ha permitido grabar a terceros ninguna operación integra en la que se vea como abre y cierra el cuerpo. Y en las mejores imágenes, como la operación de cerebro, no se ve en ningún momento la cara de la persona operada, y ni siquiera se aprecia con claridad si se trata de un cerebro humano. Y lo más grabe y desconcertante, el trozo de película en que debería verse como abre y cierra el cráneo, han sido borrados de la película ¿¿¿???.

“Hay operaciones irrefutables, como las de testículos, que están fotografiadas”. También es verdad. Y Andrés me obsequió con algunas fotografías espectaculares, de esa operación en concreto. Es una lástima que, si bien aparece con lo que parecen dos testículos en sus manos, mostrándolos a la cámara, el individuo operado aparece con la entrepierna (donde supuestamente han extraído los testículos) tapada con algodones ensangrentados, y no es posible ver que la bolsa de los testículos esta vacía, lo que si demostraría que los testículos del paciente son los que están en las manos de Andres... o al menos que a dicho paciente le habían extirpado los mismos. Algún malpensado llegó a sugerir que en realidad Andrés tenía en las manos criadillas de cordero, y que los testículos del paciente estaban ocultos bajo los algodones blancos que se encuentran rodeando el pene en esa intervención...

“Muchos médicos han visto las operaciones y no han visto truco”. Naturalmente los médicos son personal cualificado para evaluar la salud de una persona y, todo lo más, para examinar el historial clínico de un paciente, antes y después de una intervención de Andrés. Pero los médicos, como cualquier otro científico, no tienen cualificación para descubrir las técnicas que un ilusionista utiliza en sus espectáculos. Yo mismo he actuado en infinidad de ocasiones ante profesionales de la medicina, que no han podido adivinar cuales son las técnicas de prestidigitación que utilizo en mis demostraciones de falsa telepatía, falsa telekinesis, falso espiritismo, etc. Naturalmente, que los médicos pudiesen ser engañados por un mago, no significa necesariamente que Andrés lo fuese.

“Andrés es capaz de diagnosticar tu enfermedad solo mirando en una tinaja con agua, sin haberte visto antes en su vida”. En este caso, tan solo podríamos sentirnos un poquito desconfiados si nos paramos a pensar que la esposa de Andrés, encargada de coger las citas para cada consulta, a veces con semanas de anticipación, pregunta el nombre del enfermo y la causa de su enfermedad a la hora de cerrar la cita para un día y hora determinado. Alguien un poco crítico podría pensar que en su esposa la que informa a Andrés de la enfermedad por la que acude cada paciente antes de que este entre en la sala de operaciones, y sus 15 años de experiencia con la psicología callejera de los Testigos de Jehová, y años de experiencia como curandero, le permiten deducir el resto...

“Andrés es un humilde trabajador de un almacén, y casi no tiene dinero para vivir”. Es verdad que Andrés paga a Hacienda a través de una empresa OFRAN MALAGA SL, propiedad del hermano de su vecina y principal defensora. Aunque eso solo demuestra que estafaba a Hacienda y nada tiene que ver con que tuviese o no poderes paranormales. Por otro lado el hecho de que tuviese al menos dos casas, una en Campanilla y otra en Casarabonela; al menos dos coches, un utilitario destartalado con el que iba a la consulta y un flamante todoterreno con el que viajaba a su finca en el campo; un lujoso mobiliario en ambas casas, etc. nos sorprende. Desde luego Andrés no es un hombre de clase baja, como pretendían sus devotos (un servidor, familiarizado con el trabajo de muchas ONGs españolas sabe distinguir una familia de pobres recursos, y la de Andrés no se ajusta ni de lejos a ese perfil). Sin embargo, que haya recaudado una pequeña fortuna personal, no significaba tampoco, al menos a mi juicio, que su poderes no fuesen genuinos. Uri Geller es mucho más rico y yo no he podido encontrar explicación para todos sus presuntos poderes PSI...

En otras palabras: los testimonios de sus devotos no probaban que Andres tuviese auténticos poderes sobrenaturales. Y el mismo curandero ponía muchas trabas - al no permitirnos atravesar la barrera de sal para presenciar con detalle como abría o cerraba el cuerpo, al no permitirnos analizar alguno de los tumores extraídos, al no permitirnos contrastar los historiales médicos de los pacientes (apelando a su “secreto profesional”), etc-, para probar dichos poderes. Vamos, que si quería averiguar que los dones sobrenaturales de Andrés eran reales, y demostrarlo, tendría que hacerlo al margen de su propia colaboración.

Acudí a muchos investigadores expertos, que visitaron a Andrés, para reunir sus opiniones. Con algunos, como el equipo del Padre Pilón, llegamos al extremo de visitar la consulta donde operaba, en un día sin pacientes, para “medir” hasta los campos magnéticos existentes en dicho local, en busca de la supuesta “energía sobrenatural” de la que hablaban sus seguidores. Algunos de los componentes del equipo del Padre Pilón, habían presenciado también las operaciones de Andrés, e incluso habían podido fotografiarlas, pero, como en mi caso, desde más alla de la línea de sal. Contrastando nuestro puntos de vista, todos compartíamos un prudente escepticismo en torno a las capacidades paranormales de Andrés.

Luisa Alba, la investigadora mas pertinaz, insistente y tenaz de este caso, también se sentía escéptica, cuando, tras cuatro años de defensa a ultranza del curandero, había podido obtener una muestra orgánica de una de las operaciones. El análisis, para su sorpresa, frustración y desencanto, reveló que no se trataba de restos humanos... si no de ave...

Naturalmente se trataba de la palabra de Luisa contra la de Andrés, y yo no sería justo ni objetivo si confiase a priori en uno de los dos, así que me las apañe para obtener, personalmente, una muestra del algodón empapado en sangre de la paciente tras una de las operaciones que presencié. Conservo la mitad de la misma, y la otra mitad se envió a un laboratorio para su análisis de ADN (análisis, por cierto, costosísimo). Los resultados a ese análisis, tardarían semanas en llegar a mis manos. Y mientras la investigación continuaba.

Una forma de demostrar que las capacidades sobrenaturales de Andrés y de Jonathan, el ser espiritual que le guía en las operaciones y los diagnósticos eran genuinos, era falseando la causa de la consulta. Sin duda, sino la clarividencia de Andrés si los poderes del sobrenatural Jonathan, descubrirían le pequeña broma, dándonos una prueba irrefutable de sus poderes. Y así pedimos cita para falsos enfermos, que acudían con una dolencia errónea. Andrés tenía ahora la oportunidad de demostrarnos que su mensaje espiritual es real; que el más allá de los sentidos existe; que Jonathan y otras formas de vida no humana son reales... Pero Andrés se limitó a repetir el diagnóstico falso que habíamos dado a su mujer por teléfono... ¿cómo era posible? ¿tal vez tenía un mal día? ¿Acaso Jonathan estaba despistado esa tarde?
Repetimos la experiencia una, y otra, y otra, y otra, y otra vez. Y en cada ocasión intentábamos dejárselo más fácil a Andrés para que descubriese nuestro inocente engaño. Al fin y al cabo, si uno de nuestros ganchos decía que tenía ulcera, y Andrés le operaba de la misma, quizás es que realmente nuestro enfermo tuviese la ulcera ficticia y no lo supiera... (Sabía que este sería el argumento que intentarían utilizar sus defensores). Así que terminamos por rizar el rizo hasta límites inverosímiles. Por ejemplo, tomándonos la molestia de llevar a nuestro gancho a un médico para que certificase con el consiguiente informe, el impecable estado del órgano que diríamos a Andrés que estaba enfermo. Andrés ratifico que estaba enfermo y “operó” el órgano sano. Repetimos este experimento en muchos casos, y nos costaba creer que fuese tan sencillo engañar a Jonathan, y a los poderes clarividentes de Andrés y su palangana. Así que decidimos ir aún más allá, y llegamos a enviar, por ejemplo a una mujer cuya matriz había sido extraída (según demuestra el informe médico que obra en mi poder, redactado por el Dr. Nogales, del Dpto. de Ginecología del Hospital Costa del Sol), para que Andrés la operase de la matriz... y lo hizo.

Pero el colmo de los colmos, y la evidencia demoledora, kafkiana y casi humorística, nos llega de las manos de David N. M., un joven gay malagueño, que accedió a vestirse de mujer, y a solicitar una consulta ginecológica con Andrés... Andrés Ballesteros, su palangana, y su guía extraterrestre Jonathan no solo no ratificaron que David tenía un problema ginegologico, sino que Andrés OPERO A DAVID PARA EXTIRPARLE QUISTES OVARICOS¡¡¡

Si no fuese por el drama humano que se esconde tras los miles de personas que pusieron su salud en las manos de Andrés, algunos de los cuales –ya terminales- fallecieron, este esperpéntico episodio de la parapsicología española merecería una caricatura. Pocas veces un curandero ha hecho gala de tan parcos poderes clarividentes como para operar de los ovarios a un joven gay vestido de mujer...

Antes de emitir una conclusión final a Luisa Alba, quien repito que solicitó mi opinión como investigador especializado en fraudes y como ilusionista, recopilé toda la información posible, añadiéndola a mis propias pesquisas. Debo agradecer a la Sociedad Parapsicológica de Málaga, al equipo del Padre Pilón, y a otros muchos investigadores y periodistas que realizaron sus propias pesquisas sobre Andrés Ballesteros, que me facilitasen una brutal cantidad de fotos, videos, documentos y testimonios, con los que podrían escribirse varios libros en torno al caso del “hombre milagro” de Campañillas.

Tras realizar un examen detallado y minucioso de las mismas, entregué a Luisa Alba las conclusiones que me había pedido. Mi opinión personal (y subrrayo lo de PERSONAL) era la siguiente:
- Andrés Ballesteros utilizaba una luz química para realizar el efecto de la “luz” que ponía a sus pacientes; por esa razón los enfermos entraban a recibir la luz cuando Andrés ya estaba esperándoles en la habitación en penumbra, y con dicha luz saliéndole de las manos. Nadie vio nunca como se generaba ni como desaparecía la luz de las mismas, ya que tenía que ponerse la pintura y quitársela a solas. Dicha luz sale totalmente simplemente con un chorro de agua. Es de justicia reseñar que debo a Luis López Vilas este descubrimiento.
- Andrés utilizaba las vísceras de varios animales, algunos de los cuales yo vi en su finca de Casarabonela, para falsear los tumores, testículos y vísceras extirpados en las operaciones. Dichas vísceras serían ocultadas en el cesto de los algodones que usaba en cada operación, y que Andrés colocaba sobre la camilla al lado del paciente. Entre operación y operación su esposa “cargaba” la cesta con los pedazos de carne, columna de cerdo, higados, etc, que sabía que su esposo iba a necesitar en la siguiente intervención, ya que tenía en su libro de citas unas indicaciones sobre la enfermedad de cada nuevo paciente.
- La sangre que Andrés utilizaba en cada operación debería estar oculta en un FP (un instrumento que utilizamos los ilusionistas) y que podría ocultar en un bolsillo o en la misma cesta, antes de cada operación. Muchos de sus seguidores me habían contado numerosas experiencias paranormales que habían vivido con Andrés, como “la Cena del Señor” en que convertía agua en sangre, etc, que resultaban idénticas a los efectos de “magia química” conocidos hasta por los prestidigitadores más torpes.
- La espectacularidad de las intervenciones, y el shok emocional que producían en el enfermo, podría favorecer auténticas sanaciones, o al menos la mejoría de los enfermos, en un grado directamente proporcional a la fe que tuviesen en el curandero dichos pacientes.
- En conclusión, Andrés Ballesteros no poseía, a mi juicio, ningún tipo de capacidad paranormal.

A pesar de que Luisa Alba ya se encontraba en una fase mucho más crítica para con el curandero, se resistía a aceptar mis conclusiones, sugiriendo que quizás en el fondo Ballesteros si tuviese alguna facultad aunque tuviese que recurrir al fraude de vez en cuando. Pero a medida que las evidencias contra Andrés se iban acumulando, evolucionó su criterio al de que todo era un fraude.

El pasado 10 de octubre, y tras acumularse varias denuncias contra Andrés, reforzadas por las pruebas que habíamos recopilado varios investigadores independientes, el grupo de fraudes del Cuerpo Nacional de Policía de Málaga procedió a la detención de Andrés, y al registro de su consulta en plena intervención, descubriendo las vísceras de animales, y demás elementos necesarios para la elaboración de sus engaños. Solo me equivoque en lo de la sangre. No la portaba en un FP sino en un simple preservativo, que llevaba entre los algodones, y que rompía con la uña durante las intervenciones para que la sangre “manase” del cuerpo del enfermo...

Inmediatamente quien esto firma fue añadido a la lista negra de Andrés Ballesteros y, al igual que Luisa Alba antes, comencé a recibir amenazas e insultos muy agresivos, por atreverme a cuestionar los milagros del estigmatizado de Campanillas.

Otros amigos y familiares de Andrés, que me confirmaron personalmente que Andrés no “recibió” los estigmas a los 33 años, ni practica la cirugía psíquica hace 20, etc, etc, etc (ya que dichos amigos y familiares han vivido con el y lo conocen desde niño y saben que todos estos “fenómenos” no existían hasta hace 6 u 8 años), también están recibiendo ahora insultos y amenazas.

Necesitaría muchas páginas para detallar todos y cada uno de los trucos que empleaba Andrés Ballesteros para “licuar” la sangre, para “limpiar los chakras”, para realizarse los “estigmas”, para “adivinar” el pensamiento de sus pacientes, etc. Pero todos y cada uno de esos “prodigios” son fáciles de repetir y de superar por cualquier ilusionista. La fe de los pacientes hacía el resto. Ellos, como yo, también tenían una necesidad enorme por creer. También tenían hambre de Verdad. Pero ellos no fueron capaces de distanciarse emocionalmente del curandero para mantener la perspectiva racional. Y aseguro que no es fácil.

El amor que profesaban, y profesan, muchos de sus seguidores más devotos se convirtió en odio contra sus detractores, canalizando hacia nosotros las amenazas, insultos y más crueles difamaciones. En este sentido sin duda Luisa Alba ha tenido que sufrir, y aun sufre, el acoso más sádico y feroz. Yo, en estos momentos, también estoy recibiendo insultos y amenazas de sus seguidores mas irracionalmente fieles. Sin embargo no puedo menos que encajarlos y disculparlos, porque se que, en el fondo, tan solo es la fe en que Andrés Ballesteros es un ser divino, la que mueve la ira de sus seguidores hacia quienes hemos contribuido en desenmascarar el fraude. Pero eso no me hace sentir mejor.

La sensación es exactamente la misma que sufrí cuando regresaba de Haití, tras encontrarme con los falsos “diablos”, o cuando me encontré con el origen terrestre de los ummitas, o cuando descubrí que los “poderes” de tantos y tantos mediums, videntes y paragnostas, eran torpes trucos de ilusionismo... Es posible que mi ego se sienta satisfecho, intelectualmente, por haber descubierto el engaño. Pero, joder, como me habría gustado que fuese auténtico...

Una de las llamadas que he recibido estos días me espetó que yo era un hijo de puta, porque ahora mucha gente, que por sugestión podría haberse curado gracias a la puesta de escena de Andrés, ya no podrá sanarse por mi culpa... Y quizás tengan razón. “¿Qué importa si hace truco, si la gente se cura?”, me dijo esa mujer... Tal vez debería haber guardado el fruto de mi investigación en un cajón, y tal vez debería mentir cuando me preguntasen si creía que los poderes de Andrés eran auténticos... Tal vez así su consulta continuaría llenándose de enfermos, y tal vez algunos de ellos mejorasen su salud o incluso llegasen a curarse... Tal vez.

Probablemente muchos de los seguidores de Andrés, entre los que me he encontrado empresarios, políticos, y componentes de algunas de las familias más importantes de España, incluyendo la Familia Real, también se sientan furiosos con nosotros por haber destrozado la credibilidad de Andres Ballesteros. Pero juro que eso no me preocupa tanto como la profunda congoja de quienes han visto rotas sus ilusiones por haber creído en los poderes del “hombre milagro” de Málaga. Por ellos, y por no haber sido capaz de cerrar este caso hace tres años, es por lo que siento esta enorme tristeza. Se lo que se siente al perder la fe, y no es un sentimiento agradable. Conozco esa terrible sensación de vacío, como si el suelo se abriese bajo tus pies. Conozco la sensación de ridículo, de pudor, de culpabilidad. Conozco la rabia y la frustración.

El daño que ha generado este caso al mundo paranormal tal vez sea irreparable. La desconfianza hacia los verdaderos sanadores éticos, la merma en la credibilidad de los investigadores de lo paranormal, una mayor incredulidad en el mundo del misterio...

Pero Andrés Ballesteros no es el final del camino. Es solo una etapa, amarga pero instructiva, de la que podemos aprender todos. Sobretodo ellos, sus devotos, que tendrán que ahogarse en su propia ira, o ponerse en pie, dejar a un lado la muleta espiritual que habían encontrado en Andrés, y seguir caminando solos. Nadie va a ganar el cielo por nosotros... ni siguiera Andrés Ballesteros.

Si se tratase solo de un impositor de manos, de un magnetizador, etc, tal vez podríamos aludir a un fraude inconsciente... tal vez podríamos imaginar que su intención era buena y que se dejó llevar por la masa... Pero Andrés tenía que preparar cada noche las viscerás que iba a utilizar al día siguiente. Tenía que introducir la sangre en los preservativos añadir un anticoagulante y colocarlos en la nevera... Tenía, en términos criminológicos, que ejercer la premeditación y la nocturnidad. Y como me gustaría saber en que pensaba Andrés cuando preparaba todas las “herramientas” del engaño, noche tras noche, para ser utilizadas al dia siguiente con sus devotos y rendidos pacientes... ¿En dinero? ¿En fama? No lo creo. A mi juicio, y aunque sería extenso desarrollar esta idea, su móvil era otro: el poder. Hombre de profundas creencias religiosas se vio, de la noche a la mañana, impulsado a lo más alto de la fe. Ya no solo era un creyente, un Testigo de Jehová comprometido con la Biblia. Ahora él era el objeto del culto que anteriormente había profesado. Ahora Andrés Ballesteros era el Mesías, el guía espiritual de miles de personas. Y esa forma de poder, embriaga.

En este momento todas las cartas están sobre la mesa. Si yo estoy equivocado y Andrés Ballesteros y su ser espiritual Jonathan, poseen poderes sobrenaturales, bastará con que hagan una sola operación, ante el juez, sin línea de sal, ni oscurantismos de por medio. Yo mismo me ofrezco como conejillo de indias para esa operación. Y si Andrés Ballesteros, ante el juez, es capaz de “adivinar” mi mal, abrir mi cuerpo con la energía de sus manos, y extraer el órgano enfermo para sanarlo... me retractaré de todo lo dicho, y aceptaré que es un ser sobrenatural, que Jonathan es una criatura de otro mundo, que hay un más allá, y todo lo que él desee enseñarme. Pero mientras mantendré que el “hombre milagro” es un extraordinario manipulador, responsable de la mayor y más sádica de las crueldades. La que exprime las emociones, los sentimientos y las creencias de los semejantes –sean campesinos o reyes- en beneficio propio. Andrés no es un Mesías, sino uno de los charlatanes que Jesús expulsó del Templo a patadas, por traficar con el nombre de Dios...

Manuel Carballal
Vicepresidentes 2º CIAC

22 comentarios:

mercedes dijo...

Termino de leer todo lo que han publicado, y me siento como una imbecil, pues yo soy una de las que la semana pasada he sido engañada, habiendo presenciado una operacion de columna, un saneamiento de testiculos, y a mi haberme limpiado los pulmones de nicotina negra, que en la radiografia que me he hecho hace tres dias estan exactamente igual que hace años.
Sigan denunciando todos los casos que sepan, pues es inhumano que se nos engañe de esta forma.
Gracias

Manuel Carballal dijo...

Gracias por tu testimonio Mercedes. Sabía que este tipo habia vuelto a abrir la consulta. Si te apetece ampliarme un poco tu experiencia, y decirme donde esa ahora consultando, te dejo mi email: manuelcarballal@gmail.com

Y gracias otra vez.

Manu

Anónimo dijo...

hola yo estuve hace tres dias y me duijo que teniga un quiste en el ovario y me lo quito, y tambien me lo enseño y yo note como me salia. estoy un poco impresionada, ya que mis padres han ido ya tres veces y les va bien.estoy un poco perdida con lo que estoy leyendo. no se se creer o no. gracias.

Anónimo dijo...

Al igual que no siempre la medicina cura, en este caso puede pasar igual. EN mi opinion, hay cuestiones que van más alla de la lógica. Despues de leer el documento, no dudo que sea cierto, pero noto mucho resentimiento. QUizas este equivocado, pero creo que es une especie de castigo por no haber obtenido lo que usted buscaba el "por que". Es solo una opion.

Anónimo dijo...

Este tio es un simple jeta que aprovecha los huecos de la ley para no ser considerado estafador delincuente, que es como debería calificársele. Resulta increíble que después de haber sido detenido por este motivo continúe con el tinglado abierto en Campanillas y con cola de gente que traga con este show de circo barato que tiene montado. Lo que indica el nivel de país que tenemos y la tomadura de pelo que se hace con gente angustiada y necesitada.
Recientemente acudí, sin ninguna convicción personal, a visitar a este personaje, con un familiar con cáncer, desahuciado por el SAS, tras una recomendación de una amiga, a la que otro amigo, a su vez se lo había recomendado.
Cuando llegué a la casa y vi el panorama de la sala de espera me sorprendió un poco la austeridad, por otra parte típica de este tipo de lugares. Una chica de unos 40 años, nos recibió y comprobó nuestra cita. Antes de entrar con el "personaje", nos hizo descalzar y firmar una especie de consentimiento informado. Supongo que todo ello formaba parte de la parafernalia psicológica o del escenario para impactar al ingenuo, y en cualquier caso, cubrirse las espaldas ante cualquier denuncia.
Una vez en la consulta, por llamarlo de alguna manera, al enfermo lo sentó sobre una camilla, al fondo del cuarto, de unos 20m2, permaneciendo los acompañantes en el otro extremo, a unos cinco metros, separados por una línea blanca, al parecer, de sal. El personaje, se presentó ataviado con vestimenta blanca de sanitario, chanclas incluidas. Tras preguntarle al enfermo por su dolencia, se arrodilló junto a una palangana de plástico, que tenía en el suelo, junto a cuatro grandes cirios encendidos, realizó un ritual sobre las manos del enfermo, que no pudimos ver bien, por la distancia, la tenue luz de las velas y que el personaje tapaba parte de la visión con su propio cuerpo. Cuando se levantó, propuso el “remedio”: Hay que limpiar la sangre del enfermo. Preguntado, más por curiosidad que por interés en el remedio, como pretendía realizar dicha tarea, contestó, que haciendo un corte en la femoral. Ante semejante propuesta, salimos de allí poco menos que corriendo.
Este personaje, por lo pintoresco, debería de ser subvencionado por la Consejería de turismo, como atracción turística, porque el circo que tiene montado es realmente insuperable.
Detrás de mi entraron otras personas a quienes les realizó para "remediar" otras dolencias, la ´supuesta sangría que propuso a mi familiar. Cuando salieron hablé con ellas y me dijeron que las había puesto chorreando de sangre, pero que no les había dejado cicatriz alguna.
Más tarde, otra persona con la que hablé, y que había esperado para que le diera su famosa "luz", me comentó que vio como en una de sus manos tenía una especie de cicatrices en forma de cruz negra y que de la misma salía un haz de luz verde intenso, si bien en ningún momento pudieron ver la preparación anterior.

Anónimo dijo...

Que triste es que alguien se aproveche así de personas que están enfermas.....
Por lo visto tiene una serie de OPERACIONES PREPARADAS que realiza a todo el mundo, porque conozco un par de personas que han ido: a una le "limpió" los pulmones de nicotina negra (como lo que comenta mercedes anteriormente) y una "limpieza de sangre a través de la femoral" como comenta la última persona que escribió.....

Anónimo dijo...

yo estuve hace dos dias y me lo crei al principio pero cuando un gitano rubio con ojos azules me hizo una entrevista antes de entrar pense ke ese hombre era el gancho para sacarme toda la informacion y 100 euros de voluntad ya ke justo antes de entrar paso el primero y creo ke informo de todo a andres....cuidado si te dice ke te va a cortar la femoral,,,

Anónimo dijo...

pobre manuela, tras el dolorido rechazo de no ser especial, tu venganza ha sido dulce (encima el cosmos te ha ayudado). La typica pagina de un ilusionista,imposible de averiguar si es verdad lo que escribes, que facil, con tu ego paranormal tu si eres alguien

Anónimo dijo...

He estado en campanillas hace unos dias he presenciado varias pantomimas de este sinverguenza tan malamente hechas que hasta yo lo hubiese hecho mejor, uno de los peores dias de mi vida por no poder decir lo que estaba viendo y no poder desenmascaralo, pero lo peor es que personas jovenes e inteligentes viesen lo mismo que yo y se lo tragasen sin mas sin fijarse en su mano izquierda siempre cerrada para escoder la bolsita de sangre que se veia la sacaba del cestillo de algodones, yo llegue a tocar el cesto con mi brazao y no se movio si solo tenia algodon como pesaba tanto?.
Este hombre me opero y me ensucio una camiseta la cual voy a llevar a analizar para saber de quien es esa sangre y volvere a escribir por si le interesa a alguien.

rosa díaz dijo...

Paciente de Don Andrés Ballesteros . Campanilla-Malaga
Rosa Díaz Navarro -Almería

El Ser Humano es aquél animal Hombre que ignora que ignorante es,tanto es así que bajo la inconsciencia vive .
Cuando la ignorancia reina en la persona que ésta asuma para sí misma que sus miedos son sus reinos .
En estos comentarios hechos públicos por los medios de comunicación y por las redes de internet dirigidos a Don Andrés como el curandero farsante según aquellas personas opinión particular opina...
El verdadero médico no se encuentra en los títulos de unas letras, no se encuentran en aquella ciencia que por las drogas refinadas bajo los laboratorios de identidad económica hacen sanar a las personas .
Cuando la ignorancia , la envidia , la sin razón , y la avaricia de no llegar a tener el Don de la verdadera medicina se opina bajo el criterio de dañar la imagen de toda persona.Estos actos de índole de crueldad hacia Ballesteros nos ponen de manifiesto que la envidia se adueña del verdadero doctor , ya que éste no usa las drogas refinadas para curar , ya que éste señor no duerme la conciencia de curar para después hacer reaparecer la enfermedad .
Los llamados doctores de hoy día son los auténticos curanderos , pues demostrado queda en nuestra tierra que las enfermedades supuestamente curadas reaparecen una y otra vez .
Cuando los doctores de hoy día curan bajo el criterio de la amputación del miembro físico no hace más que eliminar lo que la naturaleza ha dotado .
Es una evidencia que la verdad no gusta , es una evidencia que la economía de los doctores es el reino , y es una gran evidencia que todos los hospitales no son más que laboratorios de experimentos , más ignorantes somos las personas cuando decimos que curados hemos quedado cuando nos han amputado .
El conocimiento se encuentra en reconocer que los llamados doctores titulados por aquellas universidades o por el precio de pagar el título al ser aquella persona del hijo preferido es ignorar que somos personas llenas de ignorancia .
Este hombre , Andrés Ballesteros no necesita eliminar ningún miembro físico porque está capacitado de saber dónde se sitúa la raíz de la enfermedad .
Cuando se elimina la raíz de una enfermedad es evidente que la simiente no tiene fruto ,que la enfermedad aminora , que desaparece porque raíz no tiene .
¿Qué pueden opinar los doctores? Ante la suprema verdadera medicina , si ante el verdadero médico con sus actos demuestra "Cuanto ha curado".
El orgullo , la ambición de verse así mismos que no son más que doctores aficionados que aprenden por aquellos ratones que las personas somos , rotundamente se elimina a quien verdaderamente cura . No le interesan gentes como Andrés , no les interesan porque demuestran lo que son . La ignorancia de ignorar que doctores no son , sino los curanderos de investigar matando a los ratones que el hombre son .
Cuando las personas tienen miedo y en éste caso a éste verdadero Ser Humano , porque es para tener miedo ya que nos enfrentamos con la verdad en nuestras caras que no somos nada excepto los embusteros de los titulos y criterios matamos a la verdad , y la verdad está en Andrés , el Ser Humano que trás eĺ se encuentra la verdadera verdad .
El Hombre que sabe silenciar a la hipocresía del hombre .
Que vivan los valientes y que destruidos queden los miedosos, porque eso es lo que son las críticas , el miedo de no llegar alcanzar la verdad .
Un fuerte abrazo para Andrés y la ruina eterna para el ignorante .

Anónimo dijo...

Estoy viendo comentarios muy recientes.

Acaso todavía permiten que ese delincuente se lucre a costa de los sentimientos, la fe, y la desesperación de las personas?

P.D: Excelente artículo cuya opinión comparto completamente.

Fdo: Un testigo!

Anónimo dijo...

Hola Manuel. Brillante investigación, como todas las tuyas. Pero es una pena que no se conozca más este trabajo. Una compañera de clase acaba de consultarse con este curandero, o sea que sigue engañando a la gente. Es una vergüenza. Gracias por tu esfuerzo en que se conozca la verdad de estos temas, aunque a veces sea tan decepcionante.

Anónimo dijo...

Me consta que es cierta toda la información sobre la gran mentira y mezquina manipulación que se esconde tras el falso curandero Andrés Ballesteros y el suculento fraude que lleva a cabo el farsante. No es habitual en mí arremeter contra nadie, pero el caso lo merece sobradamente. Ninguna muestra de respeto me merece, quien respeto no muestra. Es un desconsiderado e inhumano, capaz de sacar excelente partido del dolor y la enfermedad de sus semejantes. Generalmente personas terminales y familiares como yo misma, que habíamos depositado las últimas esperanzas en el indeseable, “sinvergüenza cuentista teatrero” al que viene grande el calificativo de ser humano. Pero cuidado Andrés Ballesteros, que por la vida se puede ir siendo cruel y dañino, pero la justicia de Dios es ineludible y entonces las pagarás todas juntas, dicho queda y así será. Debería saber que el Universo es sabio y se recoge lo sembrado. Ley Universal de la que nadie escapa, bueno Jonathan escapa, lo que no existe escapa. Hasta su propia familia negó la existencia del tal Jonathan. Me consta que existe vida más allá de esta vida, además de existencia de otras formas de vida inteligente y extremadamente sabias más allá de este planeta. Pero ese Jonathan nunca tuvo cabida más allá de su imaginación y dentro de la trama manipuladora del sinvergüenza y sus operaciones milagrosas que nunca existieron.

También debo reconocer pues considero injusto no hacerlo, que lo que ha motivado que muchos caigamos víctimas del fraude, a sido la falta de rigurosidad con la que algunas personas difunden información, sin verificar de ante mano la certeza de la misma, mediante pruebas contundentes y concretas. De todo esto se debería aprender y cualquiera que sea, quien tenga la capacidad de divulgar información de cualquier tipo, pero en especial en éstos delicados temas, debe asegurarse primero antes de darla a conocer. Si así se hubiese hecho con el indeseable muchos nos hubiésemos ahorrado uno de los mayores disgustos de nuestra vida, sumado a la frustración de no poder cogerlo del cuello. En esto no hay más perjudicados que los enfermos, que terminan por irse con sus ilusiones al ataúd y sus seres queridos que sufren la decepción sumada a la pérdida de los que nos dejan. Para mi en esta sociedad, Andrés Ballesteros y otros de la misma calaña son una lacra gangrenosa. No den repercusión a elementos así entre los me consta que también se encuentran sudamericanos, infórmense bien antes de visitar a nadie, no quiero nombrar a nadie que no haya sido antes nombrado, pero créanme pues se lo que digo.

Gracias señor Manuel, le agradezco enormemente haber podido comentar, pues en otros sitios se dicen cantidad de mentiras y ni siquiera dan la oportunidad a dejar un comentario. Atentamente, testigo. “Incondicional de la verdad.”

Anónimo dijo...

Hola señor Manuel, mil gracias y mi enhorabuena por afrontar y difundir el tema, para mi nada novedoso. Por la parte que me toca, me gustaría poder decir que es el salvador de enfermos y desahuciados, pero por desgracia no es así. Es incalificable la extrema y dura situación que como tantas personas, experimentamos cuando mi padre enfermó de cáncer y para colmo visitamos al desgraciado. Me complace poder decir que dentro de mi absoluta desolación, aporte mi granito al arresto de lo que para mi es un criminal. No fui la única en denunciar la estafa en el grupo de fraudes del Cuerpo Nacional de Policía de Málaga. Seria complicado hacer un breve relato de los “extensos y macabros hechos denunciados” en su día. Pudiendo acreditarlo mediante fotocopia de la misma. También fui insultada y amenazada por la alimaña inmunda y enviados de turno. Además, hice saber que había sido invitada a dar testimonio en cierto programa de televisión, ahí la furia incremento más si cabía. Pero no importa, mi rabia es mayor ante la inmundicia.

Frente al fraude: DENUNCIEN. A todo aquel que haya sufrido algún tipo de experiencia similar le animo a denunciar. A quien se encuentre como yo misma en un primer momento, perdida sin saber que hacer, ni como romper las berreras que la distancia crea en la inmensa mayoría de casos, como en mi situación al ser mallorquina. Quiero decirles que la denuncia la pueden realizar por teléfono y envío por fax de documentación: DNI. Sugiero “soliciten daños y perjuicios” y de tenerlas aporten pruebas, como por ejemplo fotocopia de los pasajes de vuelo, yo así lo hice. Fue una pena no poder asistir al juicio, como sucedió a otros denunciantes por diferentes razones, la distancia entre otras. Por eso salio como salio. Por favor, si denuncian asistan al juicio, es sumamente importante. De ser viable, con placer ofrezco mi testimonio como apoyo a posibles denuncias. Consideren la posibilidad de que pueden recibir insultos y amenazas, pero no teman, denunciar vale la pena y el único modo de acabar con la cangrena, es amputar el miembro. Que me agradezcan los defensores del mesías “de la parte oscura” no haber seguido mi intuición en aquellos momentos, a día de hoy la historia sería otra y su cuerpo reposaría en un ataúd, lugar en el que descansa todo el que acude al salvador con la esperanza de que le retorne la salud.

Anónimo dijo...

Me pregunto, quien puede defender a un SINVERGUENZA DE TAL MAGNITUD, si no otro canalla de la misma envergadura. Le preguntaría a la paciente cuanto a cobrado, eso suponiendo que Rosa Díaz??? no sea el mismísimo Andrés Ballesteros el ESTAFADOR SIN ESCRUPULOS intentando confundir a todo aquel que se agarra a un clavo ardiendo, por la impotencia ante la enfermedad terminal y la inminente partida de un ser querido. Antes de continuar prefiero advertir a esos “supuestos” seguidores e incondicionales pacientes (y/o) parientes, que no saben verdaderamente lo que es estar enfermos ni por asomo, comprenden??? Al anónimo que ve resentimiento en el escrito del señor Manuel y al que dice que no hay nada demostrable, ya habrán podido comprobar que desgraciadamente para muchos, es ciertamente real y sobradamente demostrable. Mejor no continúen leyendo, no sea que les de un infarto del que no me hago responsable y se vean obligados a acudir al santo de su devoción descubriendo la verdad en propia piel, comprobando entonces la cruda y dura realidad por ustedes mismo.

A la defensora de lo indefendible y dese por aludida quien así se identifica: Paciente de Don Andrés Ballesteros. Campanilla-Málaga / Rosa Díaz Navarro –Almería… Señores caben más datos??? Ah! Sí, olvido DNI y lo que es más importante, detalles específicos sobre curaciones concretas. Esa calificación que se da a sí misma de paciente, suena a que es enferma habitual. Conste que no soy como otros, yo no me alegro del mal ajeno. Pero Rosa Díaz Navarro, siendo “tan” paciente debería tener algo que confirme de manera indiscutible el buen hacer del innombrable mesías “de la parte oscura.” Paciente Rosa Díaz Navarro-Almería queda por mi RETADA a aportar pruebas, nombre y señas las pone cualquiera y no equivalen a nada. A mi manera de entender, las resoluciones determinantes se alcanzan mediante pruebas irrefutables, como lo son las denuncias y el arresto hecho en su día por la policía al indeseable criminal, con las manos en la masa o mejor dicho con las manos en las vísceras de animales.

A ese: “ANDRES BALLESTEROS” el indefendible defendido de la paciente que tiene el corazón tan duro y el alma tan vacía, para sembrar la esperanza en personas que saben que tienen el tiempo contado, sabiendo como sabe que es un impostor de mierda. Quien es capaz de decir a quien ni su propia saliva puede tragar, que se meta caramelos en la boca, si no un repugnante delincuente asesino. El mismo día que fuimos con mi padre, se atrevió también benévolamente con los males que aquejaban a mi madre, decirle que nada hizo. Pero eso ya lo sabía el canalla. Deberé recordarle que me llamó, “pudiendo traspasar la línea de sal” (la línea de sal, que ahora se pasa, ahora no y solo está ahí para asegurarse no ser descubierto) para ver la “supuesta espalda” de mi madre abierta y ensangrentada, diciéndome “a mi” que de medicina nada entiendo, lo que eran “nervios o no se qué.” Eso, a médicos y no a mí “innombrable”. Queda “RETADO” a demostrar las operaciones que no existen y nunca podrá demostrar.

Anónimo dijo...

Hola señor Manuel.
Por lo más sagrado puedo decir una cosa: entre la maraña ensangrentada habían como unas especies de pincitas y mi intuición me dijo: “tira de ahí.” De haberlo hecho, con cada uno de mis hermanos sujetando una pierna a mi madre, la situación hubiera sido lamentable, no hubiera salido de allí, por sus propios pies quiero decir. Sobre todo, lo reconsideré por la penosa situación en la que mi padre se encontraba y el doble disgusto que le podía ocasionar, por no estar curado y por ver a sus hijos saliendo de allí con las manos manchadas de sangre y no precisamente de la sangre con la que se las mancha él dañino. A aquel que tenga un mínimo de coraje, no tema y “tire de ahí.” Le garantizo que su familiar o usted mismo no sufrirá daño alguno, aunque le amenace con una posible invalidez. “No tema y tire de ahí” la invalidez no es posible en operaciones fraudulentas. Y si tan curandero fuera no daría lugar a la invalidez. “REFLESIONEN.” Y a todo el que quiera ir a realizar una visita y puesto que tan amablemente recibe “la voluntad.” Denle 10 o 20 euros según consideren por el tiempo empleado, pero no pasen de ahí hasta verse totalmente restablecidos y nunca antes. Ya tendrán tiempo de agradecer cuando se encuentren totalmente recuperados y eso solo se dará si responden ustedes a los efectos placebos.
Saludos.

Anónimo dijo...

Hola... yo he conocido de primera mano a Andrés, desde hace tiempo solo hace esas "curaciones" a cierta gente... la casa baja de Campanillas al lado del restaurante creo que ya no la usa, y si lo hace es muy ocasionalmente.
Yo fui haciendome pasar por enfermo y que puedo decir, fue muy duro salir de allí después de esa interpretación de medio s que me hizo... y encontrarme en la calle a un médico que llevaba a 2 pacientes y encima me reconocía que Andrés es una divinidad, imaginad como me quede yo, pues salia de allí pensando que había estado en el Circo y me topo con este médico.

He visto infinidad de fotos, me invitos cientos de veces a sus operaciones en directo, he hablado con su familia al completo... se toda su fascinación por lo misterioso y la tv, y sigo sin entender porque sigue y sigue.

btb-films@live.com

Anónimo dijo...

Hoy he estado en la casa de este individuo realizando un reparación de un sistema de alarrma que tiene de no diré que compañía. Inmediatamente lo reconocí, y mis ancias por conocer a semejante pájaro me llevaron a entablar una conversación. Entre tanto hablar me comento que vivía solo ya que su mujer había fallecido a causa de un fallo en el hígado según el producido por unas medicinas proporcionadas por un doctor.
Valla curandero farsante que no ha sido capaz de curar a su propia mujer.
Lo in debí le es que creo que sigue ejerciendo en su campo de casarabonela y le va bien por lo que pude apreciar; coche nuevo , camisita de marca, ósea que cuidado cuidado

Anónimo dijo...

Este hombre ea una bellisima persona.

Rubén Morales dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
UfoLuz dijo...

Saludos y mil gracias señor Manuel por difundir la verdad. También yo he conocido al incalificable, únicamente defendible por quien de la misma calaña sea. A las personas que se puedan encontrar como un día me encontré yo, les diría: mejor aférrense al clavo ardiendo, antes de visitar a un sin vergüenza saca cuartos que se aprovecha de la enfermedad y el dolor ajeno. Que Dios le dé lo que merece y a nosotros que nos aleje de personas como él. Lluvia de bendiciones. Lola H. B.

rufus dijo...

He leído sobre este hombre lo que aquí se escribe y finalmente me atrevo a dar mi punto de vista.
A lo que se ha dicho antes sobre la muerte de su mujer, María debo decir primero de todo que era una bellísima persona. Sentí mucho su muerte. Lamentablemente murió tras varios ciclos de quimio por un cáncer en el hígado. QUe su Dios la tenga en su gloria.
Respecto a lo de Andrés, sé que muchos investigadores van detrás de él para intentar desenmascararlo, e intentan hacerlo siempre probando que sus curaciones son falsas. A pesar de lo que ha dicho aquí Manuel, cualquiera que quiera creer seguirá creyendo, porque no hay pruebas dcumentales irrefutables. No ha aportado imagenes, o documentos que apoyen su testimonio, como las personas que han ido sanas y les ha diagnosticado esto o aquello. POr mi parte y sin creer en él, tengo que decir que Andrés es muy observador y no creo que le diagnosticara un problema ginecológico a una persona sin órganos sexuales femeninos. Y sin embargo, pasan por alto algo tan relevante y demostrable como esto: Andrés Balllesteros Lacalle dice ser el siervo más grande que tiene Dios en la Tierra. No puede mentir cuando se habla de las cosas de Dios, ni profetizar falsamente. Y ya lo ha hecho muchas veces y lo seguirá haciendo mientras espera para cobrar la pensión e intenta calmar sus ansias de grandeza. Y está todo escrito y documentado y todo el mundo puede acceder a ello y nadie puede desdecirlo o mal interpretarlo. Si alguien necesita información para convencer a otra persona de que es un farsante, infórmese de lo que dice y de lo que ha dicho. En esa verdad encontrará la libertad.