lunes, 16 de abril de 2007

- Los violadores en serie


Criminología

Resulta curioso que cuando se comparan casos de grandes delincuentes del mismo tipo, se puede observar una gran similitud en sus formas de actuar y en el móvil y las motivaciones para llevar a cabo el delito.

En este caso se trata de violadores en serie, que comparándolos entre ellos, vemos que en efecto es casi una misma historia repetida varias veces, pero también se puede observar el enorme parecido que hay entre estos violadores en serie y los asesinos en serie, en los que prácticamente solo se diferencian por el hecho de que unos matan a sus víctimas y los otros no lo hacen a menos que lo vean necesario.

Estos son algunos de los violadores en serie españoles más conocidos:

EL VIOLADOR DEL ENSANCHE
El pasado jueves 17 de mayo del 2001 fallecía Francisco López Maíllo, más conocido como "el Violador del Ensanche".Tenía 37 años y en enero del año 2000 le diagnosticaron una esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad que progresivamente le causó una inmovilidad y dificultad en el habla que lo obligó a desplazarse en una silla de ruedas.

A mediados de los 80 había sido condenado a cadena perpetua por la Audiencia de Barcelona a cumplir 592 años de prisión por haber violado a 29 mujeres, (aunque los cálculos de entonces apuntaron que las mujeres violadas pudieron ser 97, sin embargo sólo 29 denunciaron los hechos), pero sólo cumplió 13 años de cárcel por varias reducciones de la pena y desde hacía dos años y ocho meses aproximadamente se encontraba de nuevo en libertad.

Cuando salió de la cárcel, se generó, como era de esperar, una gran alarma social, porque es conocido que los agresores sexuales por norma general siempre reinciden. Por este motivo Maíllo no pudo volver al barrio barcelonés del Barral dónde antiguamente residía y tuvo que trasladarse en tres ocasiones de localidad porque cuando algún vecino lo identificaba volvía a cundir el pánico y las protestas.

Como en España no podía asentarse se desplazó hasta Europa, pero también tuvo que huir al ser difundida una fotografía suya por televisión. Finalmente, con la ayuda del Departamento de Justicia de la Generalitat se fue a la República Dominicana con un subsidio de paro de 60.000 pts mensuales donde recibió también ayuda de una congregación religiosa. Allí vivió hasta que se le descubrió la enfermedad y tuvo que regresar a España a tratarla.

Su estado de salud nunca había sido bueno. Nacido en 1963, en el seno de una familia muy humilde con domicilio en la calle San Olegario del barrio del Raval, y su adolescencia transcurrió de reformatorio en reformatorio. Se inició en el sexo a edad muy temprana en los brazos de prostitutas de su barrio y ejerció eventualmente de chapero.Fue en 1982 cuando se fechó la primera violación cometida por López Maíllo. Actuaba siempre del mismo modo: escogía a sus víctimas al azar, en plena calle o en algún local nocturno. Cuando la elegida se encontraba sola, se acercaba a ella y la tomaba por el brazo, a la vez que le colocaba disimuladamente la punta de un cuchillo o de un destornillador sobre el costado. La obligaba entonces a caminar junto a él unos metros. Simulando que se trataba del romántico paseo de una pareja de novios en plena noche, Maíllo conducía a sus víctimas hasta algún portal oscuro. Conocía los que estaban abiertos y las introducía en ellos. En otras ocasiones, acompañaba a las víctimas hasta sus domicilios. Allí obligaba a las mujeres a abrir la puerta y las violaba en su propia escalera. La policía distribuyó un retrato robot del agresor sexual, una imagen que guardaba un tal parecido con el original, que hasta su padre empezó a sospechar de él.Fue capturado y la Audiencia de Barcelona le condenó a cadena perpetua, pero se benefició de la entrada en vigor del nuevo Código Penal y de las redenciones de condena que existían por trabajo y buen comportamiento.

Los educadores de las cárceles por donde había pasado airearon que López Maíllo no quiso nunca someterse a tratamiento psicológico mientras estuvo preso. Los expertos en psiquiatría aseguraron que no estaba recuperado y que había muchas posibilidades de que reincidiera. Toda esa presión obligó al Departamento de Justicia de la Generalitat a facilitarle una salida discreta de la prisión y medios de vida si se comprometía a seguir un programa fuera de la cárcel. Curiosamente, según los testimonios de los religiosos dominicanos que le alojaron en la República Dominicana, su comportamiento fue bueno, y no reincidió en el ataque a mujeres.

EL VIOLADOR DE PIRÁMIDES
Sin duda, el mayor violador en serie que ha tenido España ha sido el Violador de Pirámides, también conocido como Arlindo Carbalho Cordero.Se le acusa de haber cometido 43 violaciones entre 1988 y 1997.Solía abordar a sus víctimas en ascensores, aparcamientos y en salidas de las estaciones de metro, luego las llevaba andando amenazándolas con una navaja hasta llegar a un descampado. Para pasar inadvertido obligaba a sus víctimas a que lo agarrasen como si fuesen novios. Todas tenían entre 23 y 45 años.No solía cubrirse el rostro, lo que ha facilitado su identificación. Pero mientras llevaba a cabo la agresión, no quería que sus víctimas le viesen la cara cuando las violaba, y les tapaba la cara con lo que tenía a mano, jerseys, camisetas o el mismo bolso de la víctima.La acusación particular rechazó los informes psiquiátricos que señalaban una enfermedad mental en el acusado argumentando que tenía una forma premeditada de planear sus asaltos y el hecho de que durante ocho años lograse sortear a la policía demuestra que es una persona hábil e inteligente.Las pruebas de ADN y las ruedas de reconocimiento lo inculparon como el violador en serie, aunque él en un principio negó los cargos. Finalmente fue condenado por la Audiencia Provincial de Madrid a una pena de 400 años, aunque lo máximo que cumplirá serán 20, por los delitos de detención ilegal, agresión sexual, allanamiento de morada y lesiones.

Aunque fue juzgado por 43 presuntas violaciones terminó autoinculpándose de 140 agresiones sexuales. Esta declaración es frecuente entre los delincuentes múltiples, que tienen un claro narcisismo criminal que compensa sus inferioridades íntimas sentidas a nivel inconsciente.

El padre era pastor y la familia vivía en la miseria. Vivían juntos padres, hijos y nietos y el ambiente era dramático y violento. Arlindo se recuerda como "el niño más pobre y más triste".A causa de su extrema pobreza se convirtió en un joven sumiso y depresivo. Tuvo diferentes trabajos, descargando camiones, guarda jurado e instalador de gas. Se casó con una joven con la que tuvo dos hijos, uno de ellos nació cuando ya estaba en la cárcel.

Su sexualidad la recuerda como confusa y desordenada, se masturbaba compulsivamente y progresivamente fue buscando estímulos como las películas pornográficas, llamadas obscenas con las que se masturbaba...Finalmente comenzó a seguir a mujeres jóvenes, según él sin intención de hacerles daño ni violarlas, sólo con el ansia de masturbarse observándolas, hasta que fue más lejos y en una ocasión amenazó a una mujer con una navaja y la agredió.

Arlindo no buscaba realmente la penetración, sino el simple hecho de eyacular, lo que demuestra una sexualidad primitiva e infantilizada. Esto es una expresión de poder y dominio a la víctima, pero también miedo al sexo.En los análisis psiquiátricos que le realizaron entre otros el médico forense y psiquiatra José A. García Andrade, mostró tener un comportamiento compulsivo y una depresión ansiosa que trataba de controlar con los impulsos sexuales.

IGNACIO ORDUÑA
En 1979 fue detenido otro hombre por intentar abusar de una niña, su nombre era Ignacio Orduña y tenía 25 años. Confesó tres crímenes y varias violaciones. Fue bautizado como el asesino de Lesseps, y aunque cumplió cadena por agresión sexual a varias ancianas, en cuanto cumplió condena volvió a reincidir. Su obsesión eran las mujeres de avanzada edad a quienes seguía a sus casas, y una vez allí les agredía y las violaba, en algunos casos provocándoles la muerte cuando éstas ofrecían resistencia.El móvil siempre era sexual, aunque en ocasiones aprovechaba para cometer pequeños hurtos en las casas de las víctimas. La motivación interna del violador venía al parecer de una obsesión que venía arrastrando desde pequeño, cuando vio los genitales de su abuela.También influyó el hecho de que su madre fuese demasiado protectora con él, y su padre muy severo, pues ambas cosas provocaron que Orduña sintiese un complejo de inferioridad muy grande hacia las mujeres que le llevaron a recrearse en un mundo imaginario en el que la única manera de destacar e imponerse era ejerciendo un dominio total en la mujer.

El examen psiquiátrico general de estos delincuentes sexuales en serie demuestra que el grupo mayoritario no presentan signos de alineación mental sino sólo algún trastorno de la personalidad y psicopatías leves, por lo tanto son jurídicamente imputables.Es un individuo que a nivel social se comporta de forma cordial, se muestra amable, educado, incluso seductor, suele ser inteligente y astuto por lo que su criminalidad pasa desapercibida a los conocidos. Cuando desarrolla su actividad delictiva es como si desdoblase su personalidad adoptando otra identidad, que en realidad es la auténtica, ya que su comportamiento social es una postura para no llamar la atención.Se ha observado que predominan los solteros, de personalidad inmadura e inestable, dependientes emocionalmente y habitualmente son hijos únicos que conviven con la madre, por general dominante.La agresión es una forma de compensar las dificultades sexuales que saben que presentan cuando intentan una relación convencional.


Son personas reprimidas sexuales, muy introvertidos, inmaduros, misóginos, con baja autoestima y dependientes afectivos de la madre o de alguna otra mujer. Como esto impide cualquier acercamiento amoroso que intentan, utilizan la violencia para afirmar su poder en un intento de aumentar su autoestima y son más propensos a llevar a cabo las agresiones cuando sufren algún tipo de rechazo o burla y se cuestiona su masculinidad.Compensan sus traumas con el acto delictivo para recuperar el egocentrismo y vanidad, pues no sólo se siente poderoso dominando a la víctima sino que también se siente inteligente pudiendo escapar de la policía. Es por este motivo que prefiere llamar la atención antes que ser ignorado y pasar a la historia como el criminal más importante de la historia, cosa muy frecuente entre algunos criminales.Es raro que presenten antecedentes delictivos de otra índole, siempre suelen tenerlos por otras agresiones sexuales o intento de agresión.El agresor no suele tener un número límite de agresiones, por lo general el límite lo determina su detención y encarcelamiento.

Como hemos visto, es difícil que un agresor sexual se reinserte en la cárcel, por lo que se están buscando soluciones para que puedan salir a la calle sin que sean una amenaza. Las soluciones que nos da la medicina para los violadores es en primer lugar las terapias psicológicas de tipo cognitivo-conductual, es decir, terapias que crean reflejos contra las conductas nocivas. Lo cierto es que ya se han ensayado y tienen mucho éxito, pero son un tanto polémicas. Algunas de ellas consisten en unas filmaciones virtuales, como unas películas que se hacen ver al agresor en las que aparece él como víctima y ve cómo le violan. Las imágenes producen una sensación de rechazo a la violación, eso es evidente, pero hay que valorar también su grado de ética.

Otros métodos son propiamente farmacológicos y consisten en aplicar los que llamamos "medicamentos agonistas", que son substancias que inhiben otras. En este caso el medicamento reduciría la secreción de la hormona masculina testosterona.La hormona masculina está vinculada a comportamientos dominantes y competitivos, incluso antisociales en algunas ocasiones.Otra manera de medicar a los agresores sexuales es a base de antidepresivos para mejorar las alteraciones en su estado de ánimo, pues se sabe que éstos sufren cambios continuos de humor y ansiedad, lo que influye a la hora del comportamiento violento.Y en muy pocas ocasiones, pero las hay y lo demuestra el ejemplo del Violador del Ensanche, es posible que el violador se arrepienta y no vuelva a cometer ningún tipo de delito, adaptándose perfectamente a la sociedad que antes despreciaba en agradecimiento a la oportunidad que le dan de volver a ser libre.



Pili Abeijón
Criminóloga

1 comentario:

marcopolo dijo...

me parece interesante este temas en la ciudad que yo vivo estamos viviendo un fenómeno similar espero que la información en mi blog le anime a hacer una entrada en su blog o ayudarnos como ciudad