domingo, 2 de febrero de 2014

ESPAÑA YA NO ES EL PARAISO PARA FUGITIVOS EXTRANJEROS: 265 DETENIDOS EN 213



Las Fuerzas de Seguridad están consiguiendo que España deje de ser uno de los paraísos preferidos para los fugitivos extranjeros. A lo largo de 2013, la Policía Nacional detuvo en suelo español a 265 delincuentes de otros países sobre los que pendían órdenes de busca y captura. Entre los detenidos había peligrosos criminales con delitos de sangre y sexuales en su historial que habían decidido instalarse en España para escapar de la acción de la Justicia. Algunos con la intención de esconderse pero otros con el objetivo de seguir delinquiendo.

La mayoría de las detenciones son obra del Grupo de Localización de Fugitivos de la Brigada Central de Crimen Organizado de la Policía Nacional, una sección fundada en 2004 para perseguir específicamente a fugitivos extranjeros. La integran únicamente una decena de agentes pero en la década que lleva operativa ha conseguido el reconocimiento internacional por la eficacia y velocidad de sus averiguaciones. Hace sólo unos días, el rotativo británico The Times dedicó un reportaje a la responsable del grupo, la inspectora Olga Lizana, a la que calificó como cazadora de gangsters.

Los británicos tienen motivos para estar agradecidos. Sólo el año pasado la Policía localizó y detuvo en territorio español a 40 criminales de esta nacionalidad que habían logrado abandonar su país para tratar de pasar desapercibidos en alguna de las numerosas colonias de británicos que pueblan las costas españolas. La gran mayoría arrastraba delitos cruentos.

La importancia de la colaboración internacional
Según Lizana, la clave del éxito en la detección de estos delincuentes es la cooperación con las policías de origen. “En el caso del Reino Unido tenemos una colaboración muy estrecha. La policía británica tiene un agente de enlace en su embajada en Madrid con el que estamos en contacto continuo. Además, nos ayuda mucho su tenacidad, porque los británicos nunca abandonan una investigación, por mucho tiempo que pase, y siguen disponiendo de información. Eso facilita nuestro trabajo”, explica la jefa del grupo de fugitivos.

Para intensificar aún más esta colaboración, la Policía Nacional está lanzando junto a la Embajada del Reino Unido y la ONG Crimestoppers campañas específicas para la localización de fugitivos británicos. Su objetivo es conseguir la implicación de los residentes en España de esta nacionalidad. “A lo mejor no van a ir a una comisaría española a denunciar que su vecino es uno de los que aparece en las listas de Crimestoppers porque tienen dificultades con el idioma o apenas conocen como funciona la legislación en España”, explica Lizana. “Lo que hacemos es facilitar que nos ayuden anunciando un telefóno gratuito en el que van a ser atendidos en inglés y garantizar su absoluto anonimato. Una vez se recaba la información, se nos proporciona a nosotros”.
La estrategia está dando resultado. Los británicos no son la nacionalidad más numerosa pero sí de los que tienen los peores historiales. En su mayoría, delitos contra la libertad sexual, contra el patrimonio, blanqueo y fraude e incluso homicidios. “Escogen España porque para ellos es uno de los países más fáciles para esconderse. Además, España les ofrece todo tipo de comodidades. Es como su paraíso: buen tiempo, servicios en su mismo idioma, fiesta, alcohol barato...”, apunta la jefa de grupo de la Policía. “En nuestro territorio hay numerosas colonias de extranjeros donde un fugitivo que proceda del Reino Unido puede pasar completamente desapercibido. Hay más de 800.000 viviendo de forma permanente. Si lo pensamos, no hay ningún otro país cercano donde puedan hacer lo mismo”. “De hecho”, cuenta esta investigadora, “ninguno de los británicos que hemos detenido en España había aprendido algo de español durante su estancia. Con el inglés les sobra”.

Operaciones muy mediáticas
La gran mayoría opta por esconderse en la Costa del Sol y las zonas más turísticas del Levante, aunque también se han producido algunas detenciones en la isla de Tenerife. En mayo del año pasado, el equipo de fugitivos logró detener en Calpe (Alicante) a Andrew Terence Moran, un británico de 32 años acusado de robo armado en su país. Y en julio del año pasado encontraron en Málaga a Mark Alan Lilley, un capo del narcotráfico de la misma nacionalidad de 41 años que corrió a refugiarse en una habitación del pánico cuando detectó la presencia de los agentes. No le sirvió de nada. Las imágenes de sus detenciones abrieron los informativos de las televisiones británicas.

Mark Alan Lilley.Las policías que más órdenes de busca y captura cursan a España son las de Polonia y Rumanía. La explicación no se debe tanto a la mayor presencia de ciudadanos de estas nacionalidades en territorio español como a las peculiaridades de sus sistemas judiciales. La Policía Nacional tiene como norma atender todas las peticiones de localización de aquellos extranjeros que tengan pendientes sentencias de más de cuatro meses de cárcel. Y tanto en Polonia como en Rumanía es habitual que un delito que en España se resolvería con una multa conlleve una pena superior a ese umbral. Los agentes de la unidad de fugitivos han llegado a recibir una orden para localizar a un fugitivo rumano que había robado una gallina.
Escondites preferidos
Si los británicos optan por camuflarse en las zonas de costa, los fugitivos rumanos y polacos prefieren esconderse en grandes ciudades. Los criminales buscados por Italia y Alemania, los siguientes más abundantes, también tienen sus propias costumbres. “En los casos de los italianos”, explica la inspectora Lizana, “lo más frecuente es que tengan que cumplir condenas por blanqueo de dinero y tráfico de drogas, en muchas ocasiones, por actividades vinculadas con organizaciones criminales mafiosas”. La mayoría se esconde en la Costa del Sol y en Cataluña.

“En el caso de los alemanes”, prosigue la agente, “la Justicia de su país acostumbra a buscarlos por delitos de fraude fiscal, estafa o evasión de fondos, delitos muy graves para su legislación. Y alrededor del 90% de los fugitivos germanos que buscamos acaba siendo localizado en Palma de Mallorca, uno de los destinos de vacaciones preferidos por los turistas de esta nacionalidad”. 

Una vez que los fugitivos son localizados y detenidos, se inicia el trámite para entregarlos a las autoridades de sus países. También en esta parte del proceso juega un papel fundamental el estado de las relaciones bilaterales. La extradición de un británico puede requerir menos de una semana, pero para entregar a un ciudadano de Estados Unidos o de Latinoamérica pueden ser necesarios varios años. “Nosotros los llevamos custodiados al aeropuerto y se los entregamos a los policías de sus países, que son los encargados de recogerlos en suelo español y garantizar que llegan a su territorio”, detalla la inspectora.

http://www.elconfidencial.com/espana/2014-02-02/espana-ya-no-es-el-paraiso-de-los-fugitivos-extranjeros-la-policia-detuvo-a-265-en-2013_83443/