viernes, 30 de enero de 2015

EL MITO DEL HOMBRE LOBO DESDE LA NEUROCIENCIA


El doctor Jan Dirk Blom hace un análisis sistemático de los casos de “delirio de hombre lobo“ desde la Edad Media hasta la fecha.


Jan Dirk Blom, psiquiatra y autor de Un diccionario de alucinaciones, relata que hace cinco años, un joven marroquí, inteligente y bien educado, comenzó a sentir que su cuerpo estaba pasando por una transformación física radical. Cuando se encontró con él, “se quejó de crecimiento desmedido de pelo en los brazos” (percibidos visualmente por él, pero no por los doctores), un “endurecimiento de la mandíbula y musculatura facial, cambios insulsos dentro de la cavidad oral y pequeñas heridas en las esquinas de la boca, que atribuyó a la presencia de colmillos (los cuales, incidentalmente, no fueron percibidos durante el tiempo de la investigación)”.

Después de algunas búsquedas en Internet, el paciente se había convencido de que estaba transmutándose en un hombre lobo. Según Blom, “no podía ser persuadido a aceptar cualquier otra explicación”.

En la literatura psiquiátrica, las alucinaciones sobre hombres lobo que el paciente estaba experimentando están clasificadas vagamente como licantropía clínica o licomanía. Y ya que este desorden extremadamente raro no ha recibido mucho escrutinio académico y es “pobremente entendido”, Blom se puso la tarea de hacer un estudio sistemático de documentos históricos y bases de datos médicos para encontrar cualquier referencia de la condición entre 1850 y mayo del 2012.

El resultado de su análisis, publicado este mes en History of Psychiatry, sólo encontró 13 descripciones de casos que satisfacen la definición de licantropía clínica. El artículo traza la evolución de esta fascinante enfermedad y proporciona una descripción de síntomas, tratamientos y teorías divergentes acerca de sus causas.
La licantropía actual, derivada de leyendas antiguas en que los dioses se transformaban en animales, o de la noción de que los humanos pueden transformarse físicamente en bestias lobunas después de la exposición a la luna o por medio de rituales o hechizos, estaba mucho más de moda durante el Medioevo y el comienzo de la Modernidad. Al parecer, durante la Inquisición se dieron varios casos de esto, pero muchos terminaron bajo circunstancias muy crueles en las manos de un verdugo.


Pero incluso durante los comienzos de la Edad Media hay evidencia de que los doctores estaban tratándolo con una cura, en lugar de como un hechizo demoníaco. La medicina de entonces recomendaba “medidas dietéticas, drogas galénicas, baños calientes, purgación, vómito y sangradura al punto del desmayo”, y muchos doctores lo etiquetaban como “un tipo de melancolía” debido al exceso de bilis negra.

Blom encontró varios reportes detallados de pacientes que incluso vivían en asilos mentales y sólo querían comer carne cruda o podrida. Existen varias teorías que enumera el científico para describir esta afección:  
  • En psicoanálisis, el delirio de lobo es vista como una suerte de “conflicto intrafísico no resoluto o trauma” que lleva a la “expresión de instintos id primitivos para “evitar los sentimientos de culpa”.
  • Algunos psicólogos sospechan que tiene que ver con dificultad y confusión al ajustamiento en la pubertad (una transformación física que podría parecer de hombre lobo) que engendra “una expresión primitiva de urgencias sexuales y agresivas”.
  • Otros expertos la ven como “un caso severo de despersonalización”, una perturbación psicológica mayor en que alguien entra a un estado “parecido al sueño” en el cual se observan a sí mismos como terceras personas.
  • La más fascinante y extraña de todas las explicaciones para el fenómeno es de la historia evolutiva. Dado el declive relativo del hombre lobo en términos de caché cultural y ficcional, esto podría explicar por qué ha sobrevivido en tiempos más contemporáneos.
  • Eisler (1969), al apuntar hacia ciertos paralelos con nuestros ancestros herbívoros, quienes, forzados a añadir carne a sus dietas, pudieron haber buscado imitar al lobo o invocar su espíritu al vestirse en pieles y pintar sus caras con marcas lupinas, ofrece una explicación evolutiva. […] Esta idea (o arquetipo, en referencia a Jung) ha sobrevivido hacia la mente humana moderna, donde yace dormido hasta que es despertado por circunstancias que ponen en riesgo la vida.
Como con las enfermedades psiquiátricas modernas, usualmente el tratamiento para esto es un coctel de drogas psicotrópicas, estabilizadores de humor, antipsicóticos, etcétera. Pero Blom cree que debe existir una diferenciación de la alucinación de hombre lobo y otras enfermedades mentales, ya que estos casos “justifican investigaciones somáticas y auxiliares que dejan fuera cualquier patología orgánica subyacente”.