martes, 14 de junio de 2016

NARCOSATANICOS. PENSAMIENTO MAGICO, NARCOTRÁFICO, TERRORISMO Y CRIMEN ORGANIZADO


(Publicado en EOC Nº 80)

Los antropólogos sociales han comenzado a prestar atención a un fenómeno, que los especialistas llevan años estudiando: terroristas, narcotraficantes y sicarios utilizan la brujería y el satanismo para protegerse de la policía y para mantener el terror de sus víctimas. Nuestro compañero Manuel Carballal, ha viajado por Africa y América Latina estudiando in situ este inquietante fenómeno denominado por la prensa narcosatanismo.

 Algún lugar de Trinidad. Cuba.
 Después de varios viajes a la isla, y tras depositado en mi un cariño y unas expectativas inmerecidas, mi madrina, Rosa Sánchez, accedió por fin a que pudiese tomar fotografías en uno de los rituales de Palo Mayombe, la temida Regla Conga, que ella oficiaría como palera veterana. La única condición, me dijo, es que participase en la celebración como el resto de sus ahijados. 

Ya había tenido anteriormente la oportunidad de examinar las temibles Ngangas o calderos rituales. Unos recipientes en los que se recrea el universo energético en que se mueven los paleros, a través de elementos como vegetales, minerales, restos animales… y en muchos casos humanos. Incluyendo, en las Ngangas más poderosas, cráneos humanos previamente robados en los cementerios locales… 

A diferencia de los rituales oficiados por otros personajes del mundo mágico afrocubano, como los babalaos o los paleros, los rituales de Malo Mayombe o Palo Monte, son más duros. El “rayado” de los aspirantes, rajando sobre su piel con un cuchillo las “marcas” del santo, o los sacrificios de animales, para “dar de comer a los santos”, se antoja aberrante a ojos de un europeo. A pesar de que sus fiestas nacionales incluyan la tortura de animales. Tras horas de ritual, danza y música, al ritmo de los tambores sagrados, los orishas (dioses) hacen su aparición, cabalgando (poseyendo) a varios de los presentes, que comienzan a moverse frenéticamente. Uno toma una tortuga y le arranca la cabeza de un mordizco para beber su sangre…


Otro toma una cabra, y la decapita de un certero golpe con un machete. Alguien derrama su sangre sobre un cuenco de madera y mi madrina lo acerca a mis lábios… “bebe, es la sangre del sacrificio” me dice… Me sorprende su sabor. Es dulce… El Palo Mayombe pierde sus raíces históricas en la noche de los tiempos, y en lo más profundo de Africa, el origen de la humanidad. Es una religión ancestral, dura, telúrica, primitiva, pero también viva, vital y alegre. Sin embargo la implacable dureza del uso de sangre en sus rituales has inspirado a criminales, psicópatas y charlatanes, para disfrazar su sadismo con las vestiduras del Palo Monte. Sustituyendo las tortugas, chivos o gallinas, por seres humanos. Y expulsando a los ancestrales dioses del panteón Yoruba, para ocuparlos con el mismo Diablo… 

Brujería y crimen organizado 

Siete de enero de 2016. Efectivos de la Policía Metropolitana de Cúcuta (Colombia), en colaboración con la fiscalía, rodean la casa. Revisan los chalecos antibalas, montan las armas, y tras una patada en la puerta, entran en el recinto gritando: ¡Policía! Tumulto, empujones, más gritos…

Los agentes han conseguido sorprender a los delincuentes que no pueden evitar las detenciones… Los demonios, espíritus y fuerzas sobrenaturales que, según creen, protegen su guarida, han sucumbido a los fusiles de asalto policiales… 

Según el Coronel Jaime Barrera, comandante de la MECUC (Policia Metropolitana de Cúcuta), los sospechosos pertenecían a la banda de La Machorra (Los Paisas), una organización dedicada al narcotráfico y al sicariato (asesinatos por encargo), responsable de las ejecuciones de Daisy Marcela Pineda Romero (el pasado 1 de octubre); Maritza Vera y Nelson de Jesús Chávez (25 días más tarde), etc. La MECUC detuvo a Erick Heller Rojas, alias 'Tito', de 24 años; y Jefferson Andrade, conocido como 'Cocoy', de 18, a quienes consideran líderes de la organización. Así como a varios integrantes de la misma. En el registro también se encontraron armas, drogas… y lo que resultó más sorprendente: un altar de brujería. 

 Los presuntos asesinos a sueldo y narcotraficantes acudían a la magia para protegerse de de la Ley… Obviamente no los funcionó. En estos momentos, según una nota oficial publicada en la web de la Fiscalía (fiscalia.gov.co) todos han sido trasladados al Centro Penitenciario de Cúcuta, en Santander, acusados de narcotráfico y asesinato. A la mañana siguiente la prensa colombiana se desayunaba con el siguiente titular: “Sicarios usaban brujería para evitar la Justicia”. 

En las imágenes del altar que la MECUC nos filtró a los medios, creo reconocer a “viejos conocidos”. Santos y orishas como María Lionza, el Dr. J. Gregorio Hernández, el negro Felipe… hasta Buda había sido incorporado al altar sincrético de los sicarios. Algo que antes solo había visto en mis viajes por Cuba y Haití. No, no era la primera vez que el crimen organizado utilizaba la brujería en Cúcuta.

En esa misma ciudad, y justo un mes antes, en enero de 2015, varias jóvenes menores de edad fueron liberadas de una red de “trata de blancas” que reclutaba a niñas y jóvenes por todo el país, para después obligarlas a prostituirse en la frontera colombo-venezolana. También en esta ocasión los criminales utilizaban la brujería para aterrorizar a las menores, “fidelizándolas” con sus proxenetas, y para “protegerse” de la Policía. De nuevo no existió tal protección cuando la Policía Nacional detuvo a Fredy Fonseca, alias “el Gordo” y Luis Sierra alias Pipe, líderes de la organización… No funciona. 

No importa cuanta sangre, animal o humana, haya sido ofrendada a los espíritus. La detención de los criminales, que pretenden encontrar en la brujería un sistema de hacerse invisibles, invulnerables a las balas, o inaccesibles a la policía, demuestra que el sistema no es efectivo. Sin embargo en estos momentos, en algún rincón del mundo, un asesino, un narcotraficante o un terrorista, están afilando un cuchillo ritual para sesgar una vida, ofrendándosela a algún exótico altar diabólico, creyendo que así obtendrá una protección mágica para sus delitos…

Brujería armada
El 25 de agosto de 2013 caía el jefe del Frente 57 de las FARC en la frontera entre Panamá y Colombia.

Virgilio Antonio Vidal Mora, alias ‘Sílver’, fallecía durante un bombardeo del ejército colombiano, al campamento del Frente 57 de las FARC, en la frontera de colombopanameña. Silver había ingresado en las FARC 30 años antes. Su lucha, que empezó motivada por ideales revolucionarios, evolucionó hacia el narcotráfico, excusándose, como muchos comandantes de las guerrillas colombianas, en que la lucha revolucionaria requería grandes cantidades de dinero para pagar armas, municiones o explosivos. Y si el mayor negocio de Colombia es el tráfico de cocaína, los guerrilleros decidieron que el narcotráfico debía contribuir a su lucha revolucionaria… Así, poco a poco, los ideales marxistas del pasado fueron desdibujándose devorados por el verde de la selva, transformando a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en simples narcotraficantes, como los que en su origen decían combatir.

Para los servicios de inteligencia colombianos Silver terminó por convertirse en uno de los principales responsables del tráfico de armas y drogas de las FARC, vinculado directamente con el cártel mexicano de Sinaloa. Y, como los de Sinaloa, Silver compartía también una arraigada creencia: la brujería podía protegerle de las balas.

Solo tres meses antes un grupo de 11 guerrilleros del Frente 57 de las FARC, encabezados por  Alfredo Úsuga, alias Marlon, abandonaron la lucha armada desmovilizándose, y uno de ellos, Breiner, hombre de confianza  de Sílver, relató a los servicios de inteligencia como había acompañado a su comandante a la consulta Maritza Cerdeño, una conocida santera de Aparadó, pueblo natal del comandante de las FARC, y quien lo habría introducido en las artes de la magia. Maritza Cerdeño ya había iniciado anteriormente a otros guerrilleros históricos, como Noel Matta Matta (Efrain Gúzmán “el viejo”), uno de los fundadores de las FARC junto con Tirofijo y Miguel Pascuas.

Según la confesión de Breiner, Silver “dice que las balas del enemigo no le entran cuando está en combate. Anda embambado con cadenas, de las que le cuelgan unos amuletos… En las noches se retira a su cambuche, en el que nadie entra, hace unas invocaciones, se baña con unas pócimas de hierbas que carga en el morral. No entra ni siquiera Mery, su compañera sentimental (a la que reclutó para las FARC con 12 años). El que lo moleste lo manda a fusilar…”.

Más aún, el arrepentido relató algunas de las historias que circulaban entre los guerrilleros, y que pretendían certificar los poderes mágicos del Comandante Silver, como aquella ocasión en que echó un “mal de ojo” a Rigo, otro guerrillero perteneciente al Bloque Iván Ríos de las FARC, con quien había discutido y a quien, en presencia de varios guerrilleros, auguró una muerte inminente: “‘Rigo’ se enfermó; tenía fiebre y alucinaciones, decía que ‘una sombra lo perseguía en las noches’. Una mañana unos compañeros lo encontraron muerto dentro de la tienda. Decían que ‘Sílver’ le dijo a la bruja que se lo llevara…”.

Guerrilleras embrujadas
Erika Gabrial, reportera del programa colombiano Testigo Directo, consiguió entrevistar a dos guerrilleras desmovilizadas que vivieron en primera persona los rituales de brujería en los grupos armados de Colombia. Lliliana combatió durante 12 años en la Compañía “Guerreros de Sindagua” del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Nataly en el Frente 1º de las FARC. Ambas dieron testimonio de cómo algunos mandos de las guerrillas utilizaban a Payés, brujos locales de la selva colombiana, para realizar rituales de brujería con diferentes objetivos: protegerse del ejército colombiano en los enfrentamientos armados; solucionar problemas de salud que surgen en la selva o incluso obtener los favores sexuales de las guerrilleras de sus compañías.

El antropólogo Nestor Alejandro Pardo, de la Universidad Nacional de Colombia, ha estudiado a fondo el tema. Autor de varios trabajos sobre la brujería contemporánea en las guerrillas colombianas recogió el caso de una guerrillera que supuestamente habría recibido 30 balazos antes de caer abatida… se había incrustado un crucifijo en el hombro.

Según las investigaciones de Pardo algunos guerrilleros “rezan a las balas y al armamento para que sea más efectivo”, y acuden a los payés para “hacerse invisibles o invulnerables a las balas de la policía y el ejército”.

Antes de entrar en combate acuden a un Payé o brujo local, que realiza los rituales de protección, cuando no les enseña a los terroristas como hacerlos ellos mismos. Y así, confiados en la magia de la brujería, en una protección sobrenatural que los hace invulnerables, se lanzan con mayor aplomo y confianza a la lucha. Y eso siempre suele jugar a su favor. Por ello, cuando sobreviven al combate, en el que solo la confianza en si mismos ha contribuido al éxito, refuerzan erróneamente la idea de que la brujería puede protegerles.

El problema es que con frecuencia sus asesores mágicos no son más que estafadores, que intentan lucrarse de su ignorancia, aumentando el precio de los rituales, argumentando que los dioses requieren sacrificios más costosos. Más animales, o animales más grandes o raros… incluso seres humanos. Solo así los rituales serán más potentes y los éxitos estarán asegurados…

El siguiente paso era predecible. Más allá de religiones lícitas y ancestrales, como la Santeria o la Wicca, los criminales buscan el favor de dioses más poderosos… o del mismo Satán.

Los narcosatánicos de Matamoros
Tuve la primara noticia sobre la increíble historia de Adolfo de Jesús Costazgo de la mano de Torcuato Luca de Tena. El destino quiso que a mediados de ese año 1989 el fundador del ABC y autor del célebre “Los renglones torcidos de Dios” y quien esto escribe, coincidiesen en un debate televisivo sobre la figura del Diablo. Luca de Tena acababa de regresar de México, donde residía desde mediados de los setenta, y todavía llegaba conmocionado por la noticia que esos días había colapsado los medios aztecas.

Una secta satánica de narcotraficantes, que había realizado docenas de sacrificios humanos, acababa de ser desmantelada por la policía. El escándalo salpicaba a famosos y conocidos cantantes, actores, políticos…

Todo comenzó, como comienzan estas cosas, en un control rutinario de carreteras. El lunes diez de abril de ese año David Serna Valdez, de 22 años, conducía una camioneta Chevrolet Silverado (matrícula 1068RP) cerca de la frontera de México con EEUU cuando se encontró con un control policial en la carretera de Matamoros A Reynosa, que bordea la frontera de México con EEUU. Perdió los nervios. En lugar de detenerse aceleró, originando una espectacular persecución que terminó a la altura del kilómetro 39, ya dentro de rancho Santa Elena. David Serna creía que en el rancho estaría a salvo de la policía… Se equivocó.

En la furgoneta los agentes encontraron restos de marihuana y una pistola del 38 especial. En el rancho fue detenido otro tipo: Domingo Reyes Bustmante. Su comportamiento resultaba sospechoso. Parecía confuso. Ni Valdez ni él parecían dar crédito a la presencia policial en el rancho. Era como si los sistemas de protección mágica que en teoría protegían Santa Elena de la policía hubiesen perdido su poder…

Tras un intenso interrogatorio, probablemente tortura, Valdez se derrumbó confesando su pertenencia a un cártel de narcotráfico, y como acababan de entregar en Rio Bravo un pedido de 300 kg de marihuana. Sin embargo el detalle más escalofriante de su confesión superaba todas las expectativas de la policía: Valdez confesó que el capo de su organización era un brujo cubano que realizaba sacrificios humanos en rituales mágicos, para obtener la protección de los espíritus…


Domingo Reyes confirmó las increíbles declaraciones de su compinche, y señaló la ubicación de otra base de la organización: una lujosa mansión en Matamoros donde son detenidos más miembros del cártel: los hermanos Elio y Ovidio Hernández Rivera y su primo Serafín Hernández García.

Comenzaron los registros. Drogas, armas… y una fosa común con una docena de cuerpos humanos a los que les había extirpado el corazón o el cerebro en macabros rituales de brujería. También encontraron las Gnangas, muy parecidas a las que yo he podido examinar en Cuba, Dominicana o Haití. Pero en este caso los huesos y cráneos de animales sacrificados podían ser sustituidos por restos humanos… Después vinieron más. La organización contaba con fincas y pisos en diferentes puntos del país.

Los agentes de policía estaban desbordados. Nunca antes se habían enfrentado a algo parecido. Pronto en otras partes del Santa Elena, y en otras propiedades de la organización, como el rancho Santa Liberada, se encontraron más cadáveres. Después de registrarían la mansión del lujoso barrio de Obispado de Monterrey, la del número 47 de la calle Papagayos, etc.

Imposible detener el escándalo. La policía inicia un despliegue sin precedentes en el estado, a la busca y captura de “El Padrino” y sus secuaces más directos: Alvaro de León Valdez “Duby”, Omar Francisco Orea, Martín Quintana (su lugarteniente) y la escultural Salara Villareal Aldrete (musa y amante de “El Padrino” a quien algunos se referían como “La Madrina”. Pero la noticia no puede contenerse y copa todos los titulares: “narcosatánicos en Matamoros”. “El Padrino” y sus colaboradores más directos inician la fuga, y durante tres semanas consiguen burlar el operativo, de más de 300 agentes, que siguen su pista por todo México.

Mientras los forenses continúan desenterrando cuerpos en las propiedades de la organización. En las autopsias consigue identificarse a las primeras víctimas. Casos abiertos de desaparecidos, consiguen por fin ser resueltos. Pero los exámenes evidencian que algunos de ellos han sido sometidos a tormentos atroces, presuntamente durante el transcurso de rituales de brujería. El transexual Claudia Ivette, por ejemplo fue descuartizado, le extirparon los ojos y le arrancaron la pial. Al joven norteamericano Mark Kirloy, le habían amputado las piernas, extraído el cerebro y con su columna vertebral “El Padrino”, se había hecho un alfiler de corbata… El asesinato de Kirloy implicó en la investigación a las autoridades norteamericanas.

El desenlace
Por fin, el 6 de mayo, “El Padrino” y grupo de seguidores más leales es localizado en el histórico barrio de Cuauhtémoc, en el norte de México Distrito Federal. Allí, en el cruce de las calles Río Balsas con Río Serna, concretamente en el apartamento 11 del número 19 de Rio Serna,  se había parapetado el núcleo duro de los “narcosatánicos” de Matamoros.

Justo enfrente todavía hoy se erige un kiosco de prensa donde aún recuerdan aquel soleado día de mayo de 1986, en que las balas comenzaron a llover del cielo, desde la azotea del edificio situado en la esquina.

Rodeados por la policía “El Padrino” y sus hombres comenzaron a disparar contra la policía que les invitaba a rendirse. Pero “El Padrino” no estaba dispuesto a dejarse atrapar. Después de 45 minutos de intenso tiroteo entrega su ametralladora a León Valdéz “Duby” ordenando que le disparase, pero el joven no se siente capaz de “suicidar” a su bienamado Padrino. Este decide ponérselo fácil y meterse dentro de un armario para que Duby no vea sus rostro al aparetar el gatillo. Y sentencia: “Mátame o te irá muy mal en el infierno”... Duby asiente resignado.

Martín Quintana, fiel hasta la muerte a su Padrino, decidió morir a su lado y entró con él en el armario recibiendo una lluvia de balas. Para cuando el resto de la banda, incluida “La Madrina” se rindieron, y la policía entró en el apartamento, el Padrino y su fiel lugarteniente ya estaban muertos. Había prometido que no entraría en prisión y cumplió su palabra.

Torcuato Luca de Tena, según me relató en nuestro encuentro, siguió día a día la evolución del caso que acaparaba los titulares de toda la prensa mexicana e internacional. El Padrino, cuyo nombre real era Adolfo de Jesús Costazgo, había nacido en Miami en 1962. Se había iniciado en el Palo Mayombe o Regla Conga, una religión afrocubana, siendo apenas un adolescente y durante años había sobrevivido gracias a sus conocimientos de dicha religión, y a una consulta como echador de tarot. Pero, tras establecerse en México, comenzó a utilizar los contactos que le ofrecía sus consulta: policías, actores, delincuentes, para iniciar su propio negocio de narcotráfico, pervirtiendo los principios de una religión ancestral y legítima como la Regla Conga, y convirtiendo el Palo Monte en una particular forma de satanismo para fidelizar a sus seguidores, aterrorizar a sus enemigos, y obtener “protección mágica” contra las autoridades. Obviamente tampoco a él le funcionó.

Según me explicó Torcuato Luca de Tena entonces, y pude comprobar a medida que las noticas llegaban a España, El Padrino estaba muy bien relacionado con la alta sociedad azteca. Pronto el escándalo salpicó a políticos, actores, cantantes, etc, a los que se vinculó con los narcosatánicos de Matamoros: Desde el cantante Oscar Athie, a la famosa actriz Irma Serrano “la tigresa”, pasando por  Lucía Méndez, el peluquero Alfredo Palacio o la también cantante Yuri, que poco antes había triunfado en España apadrinada por Juan Pardo.

Pero quien focalizó la atención de la prensa mundial fue ella… “la Madrina”. Sara María Aldrete Villareal. Nacida en Matamoros, en 1964. Su casi metro noventa de estatura y su natural belleza, no hacían que pasase desapercibida. Y un ciudadano estadounidense, Miguel Zacarias, consiguió casarse con ella el día de Halloween de 1983, pero el matrimonio apenas duró cinco meses. Sin embargo Sara ya había conseguido la nacionalidad norteamericana.

Estudiante ejemplar de educación física, becada por el Texas Southmost College,  conoció a Costazgo en julio de 1987 en una calle de Matamoros. El se convertiría en su amante y la iniciaría en su compleja mezcla ritual de Palo Monte, brujería azteca y satanismo, ordenándola como “La Madrina”.

Condenada a a 647 años de prisión, actualmente cumple su pena en una prisión de México, pero si algún día fuese liberada tendría que enfrentarse a otro proceso en EEUU por el asesinato de Mark Kirloy. Hace unos años publicó su propia versión de la historia en el libro “Me dicen la narco satanica”, y ha concedido diferentes entrevistas a medios mexicanos e internacionales asegurando que siempre fue una víctima, secuestrada por Costazgo, y que su confesión, durante el juicio, fue arrancada a fuerza de torturas y violaciones por parte de la policía.

Sin embargo su historia era demasiado fascinante, y ya se han producido varias películas relatando su vinculación con los narcosatánicos de Matamoros.

En 1997 el director español Alex de la Iglesia también quedo subyugado por la increíble historia de Sara Aldrete, dirigiendo la película “Perdita Durango”, en la que la actriz Rosie Pérez interpreta a una sanguinaria y ambiciosa Aldrete, y nuestro oscarizado Javier Bardén al personaje inspirado en Adolfo de Jesús Costazgo. En una de las entrevistas que concedió a Pepe Navarro, durante la promoción de la película, repleta de torturas, sangre y vísceras, dijo que tras documentarse a fondo sobre la historia de Sara Aldrete y Costazgo, había decidido suavizar las escenas de los rituales… “Si lo cuento como ocurrió realmente –dijo- nadie se lo creería”.

Manuel Carballal