jueves, 2 de junio de 2016

JUEZ TAIN: "Altos cargos de la Guardia Civil, a través de los servicios secretos marroquíes, intentaron encarcelarme por narcotráfico”


En su libro "Dossier de lo Insólito" (Luciérnaga, 2016) el periodista David Cuevas da voz a los protagonistas de todo tipo de situaciones insólitas: casos criminales, conspiraciones, servicios secretos, sucesos anómalos, etc. 

Entrevistando a dichos protagonistas, siempre sobre el terreno, Cuevas accede a confidencias y confesiones, a veces absolutamente desconcertantes. 

Tal es el caso de José Antonio Vázquez Taín. Cuevas viajó hasta La Coruña para reunirse con el mediático juez en el Santa Sanctorum de su despacho privado en la Plaza de Pontevedra. Este es un extracto de su libro "Dossier de lo Insólito" que Cuevas ha cedido en exclusiva para El Archivo del Crimen. 

ENTREVISTA AL JUEZ TAIN 

El juez Tain no es un juez corriente. Su periplo por el famoso Camino de Santiago le hizo convertirse en el juez valiente que es. Especialmente conocido por ser colaborador (más de lo habitual, dirían algunos) con cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y por la amabilidad que desprende con los medios. Sorprende su humildad en el trato cuando hablamos del instructor del caso Asunta y del robo del Códice Calixtino, así como del peligroso cartel de Vilagarcia de Arousa, la que fuera capital del narcotráfico gallego.

El juez que también colaboró en la instrucción del funesto accidente del Alvia en Angrois que dejó 80 muertos, tiene 49 años y es cinturón marrón de yudo y escritor de cierto éxito, cuyas tramas de algunas de sus novelas dicen que recuerdan demasiado a casos en los que él mismo ha trabajado. Nos recibió en el despacho de su mujer y nos mostró el suyo, lleno de recuerdos que, como expuestos trofeos, guarda a buen recaudo. Se trata de regalos y presentes de compañeros, personas de distintos cuerpos policiales, cargos de la Guardia Civil y… narcos. Sin pelos en la lengua, habló conmigo, entre otros asuntos, sobre corrupción, el Códice, Asunta y lo que su trabajo, a veces peligroso, le ha afectado en el terreno más humano. Una entrevista que fue publicada en Crónica de El Mundo, y que ha sido ampliada para “Dossier de lo insólito” (Luciérnaga, 2016).

¿Qué le lleva a usted a ser juez?
Yo pensaba que tenía vocación de fiscal, pero cuando preparo las oposiciones decido ser juez. No es el perseguidor, sino el árbitro defensor que encajaba con mis pretensiones de defender el derecho de los pobres o los débiles. Algo importante para mí ya que me crié en un ambiente relativamente humilde, siendo de la primera generación de universitarios de mi familia.

De hecho a usted le llaman el Robin Hood gallego…
Eso es por mi primer destino. Voluntariamente decidí trabajar en Vilagarcía de Arousa, y a todo lo que allí viví le debo mi forma de ser, actuar y trabajar.

¿Y como se mete allí?
Tuve la posibilidad de elegir un destino cómodo, pero un compañero me pidió que se lo cambiara y, como no se decir que no, lo hice. De modo que allí aterricé. Además, cuando aprobé las oposiciones hice el camino de Santiago y me encontré, revelando que tenía una forma de ser muy impetuosa. Descubrí que podía ser un juez valiente, e intenté demostrarlo en Vilagarcía haciendo un trabajo formal y no de fondo.

Pero la mayoría de jueces que pasan por allí saben que es un lugar de paso y usted, cuando llevaba años allí, llegó a renunciar un ascenso por continuar con aquella compleja labor…
Y eso no gustó a la Audiencia Nacional, de hecho. Pero un primer destino como ese es muy complicado, ya que son lugares cuya idiosincrasia de fronterizos les da un carácter dificultoso por determinados géneros delictivos que son muy específicos de esa zona. Allá por 1600, la Santa Inquisición envió a unos emisarios desde Valladolid para evitar el contrabando de libros en las costas gallegas, lo cual fracasó debido a que estos terminaban sobornados. Es decir, el contrabando (ahora narcotráfico) en costas gallegas lleva haciéndose desde tiempos remotos, y esto ha de tenerse en cuenta a la hora de luchar contra ello.

¿Y por qué no se elimina el narcotráfico?
Porque el dinero recaudado lo tiene que manejar un entramado fiscal lo suficientemente eficaz como para blanquearlo, amen de tener el apoyo de una entidad política para ampararlos y que no les persigan. No son cuatro locos que cargan y descargan droga en un barco corriendo por las playas. Es un entramado mucho más difícil que entraña a bancos, abogados, fiscalistas, políticos, policías…

Lo dice usted con tanta naturalidad que asusta.
Claro, porque cuando uno es conocedor de que altos cargos de la Guardia Civil, a través de los servicios secretos marroquíes, han establecido un entramado para implicarme a mí en un cargamento de cocaína y meterme en la cárcel, es cuando eres consciente de que la implicación policial en el entramado del narcotráfico es algo normal. Estamos hablando de que 2.000 kilos de cocaína, tras gastos y sobornos, conllevan un beneficio neto de seis millones de euros. Evidentemente, un traficante prefiere gastar dos millones en sobornar gente que ahorrárselos y acabar entre rejas.

¿Es cierto que, en ocasiones, cuando se incauta un “importante” alijo de droga, lo que realmente aparece en la comisaria es solo un 5 o 10% del montante real de la operación para justificar la misma, desviando la carga restante al comprador gracias a falsos chivatazos y sobornos policiales?
En todas mis operaciones siempre tuve claro que en la foto de la droga aparecían Policía Nacional, Guardia Civil o Vigilancia Aduanera, además correlativos. Lo que si era muy común en grandes operaciones era lo que llamamos aprehensión sin reos, es decir, que se incautaban grandes alijos de tabaco o droga pero había pocos detenidos. Un soplo, algo rápido, pero que justificaba una estadística.

O sea, que la problemática real del narcotráfico es mucho más compleja de lo que parece…
De cada operación vas sacando información para la siguiente. Conoces ese mundo lo mismo que ellos nos conocen a nosotros. Los narcos cambian las rutas y las formas de trabajar ya que nuestras investigaciones judiciales llegan a sus abogados que, a su vez, les aleccionan para que eviten la cárcel. Saben como trabajamos. Aún así, en esos años realizamos 19 macro-operaciones de tráfico de estupefacientes, una de ellas con 7 toneladas de cocaína incautada y 57 detenidos condenados.

¿Nos cuenta alguna anécdota de esa época?
Ha habido muchas. Recuerdo una que tuvo lugar durante una compleja investigación sobre el narcotráfico. Por aquel entonces les poníamos motes a todos los imputados. El caso es que a uno de ellos le llamábamos el “Cuatro jinetes vienen de Bonanza” pues este tenía la costumbre de tararear dicha cancioncilla. Y recuerdo que estando ante él mientras fumábamos en un momento dado, se me ocurrió, mirando a la pared, tararear la citada tonadilla, a lo que el imputado respondió: “Señoría, ¿lo sabe usted absolutamente todo de mí? Yo le dije que “y más”, a lo que el acusado terminó diciéndome: “Bueno, pues subamos arriba. Voy a confesar”, y terminó cambiando toda su declaración. Utilizábamos mucho esta clase de argucias.

¿Qué opina de la política corrupta?
Pues que no es que la política sea corrupta, sino que en este país nadie le pide al fontanero que le haga la factura con IVA. Es decir, por porcentaje, somos el país europeo con más pensiones no contributivas, subsidiarias o de ayuda. En España se usa la excusa de que ya que los políticos roban, yo también lo hago. Lo llevamos en nuestra naturaleza. La picaresca española es algo muy popular, de modo que en todos los colectivos, incluido el mío, nos encontramos a gente de toda clase y condición. Aún así, hay mucha gente obsesionada con la corrupción o el blanqueo de capitales cuando resulta que hay más policías municipales poniendo multas en cualquier ciudad pequeña del estado que verdaderos especialistas en delitos económicos o blanqueo de capitales investigando asuntos de corrupción. Es triste pero es así de real.

Pero nuestros gobernantes deberían de dar ejemplo, ¿no cree?    
No somos capaces de entender la capacidad de corrupción que tiene el sistema capitalista. Me refiero a todo tipo de corrupción. Hay que tener una personalidad muy especial para que un narco te ofrezca 10 o 15 millones de Euros por una colaboración y sepas decirle que no. La historia del narcotráfico gallego ha demostrado esto, incluyendo a alcaldes comprados.

¿Y como le afectaban a usted todas sus investigaciones desde el punto de vista más humano?
Pues llegué a vivir un drama personal, y es que un condenado por mí, tras salir de la cárcel, llegó a intentar quemar a mi hijo con ácido y se equivocó hiriendo a tres compañeros suyos de clase en la parada del autobús. Ahí adquieres la conciencia material y real de lo que es el peligro.

¿Y no llegó a plantearse un cambio de rumbo en sus investigaciones?
Al contrario, aquello me reforzó. Y no es una cuestión de venganza, sino el hecho de darte cuenta de que estás haciendo bien las cosas. Si eres consciente de lo que haces y del peligro que conlleva, uno ha de ser consecuente. Además, en Galicia no eran tan peligrosas para un juez ese tipo de investigaciones, pero en países como México o Colombia yo he visto, en ciertas operaciones que se llevaron a cabo, ajustes de cuentas que acabaron con personas que yo conocía y que no están ya entre nosotros.

¿Hay algún personaje al que le hubiera gustado haber juzgado?
Aunque soy ourensano de nacimiento, ahora soy muy coruñés y tal y como decía una magnífica jurista de A Coruña, Concepción Arenal, “odia el delito y compadece al delincuente”. Y yo soy así, por eso me llevaba muy bien con los narcos. Tengo muy buena amistad y, de hecho, en el despacho tengo muchos recuerdos de narcos con los que me he llevado muy bien, e incluso sigo hablando con ellos. Narcos a los que desgraciadamente, porque siempre duele, tuve que meter en la cárcel. Cuando veo ciertos asuntos, pienso lo bonito que sería haberlos llevado, pero no por la persona sino por la materia en sí.

¿Qué nos cuenta del Códice Calixtino?
(Risas). Aquello fue muy duro, hubo mucha tensión. A veces pienso que ya estoy curado para úlceras futuras.

¿Por qué se ríe?
Fueron muchos meses persiguiendo, buscando la información, conociendo a la gente, siempre con la presión de que pueden descubrir tus indagaciones y que se vaya todo a tomar por saco. Fue una investigación psicológica de un año, con la presión añadida de la prensa y determinados bandos, con unas formas bastante desagradables ya que aquello, al parecer, tenía que aparecer cuanto antes.

¿Qué recuerda de la instrucción del trágico accidente del Alvia?
Pues que tras dos noches sin dormir después del accidente, se me acercó un periodista francés, y me dijo que unas tres semanas antes se había producido otro percance ferroviario en París que dejó siete muertos y que aún no se habían terminado de retirar los restos del lugar del accidente mientras que nosotros lo habíamos hecho en 16 horas, y en 36 habíamos identificado a todas las víctimas. Al día siguiente de la tragedia, otro tren circulaba por las mismas vías del tren siniestrado. 31 lesionados críticos salieron del accidente al hospital, y todos ellos se recuperaron con vida. Un record médico. El caso es que para el resto de Europa somos todo un ejemplo a la hora de actuar en grandes catástrofes con una efectividad magnífica, véase por ejemplo el 11-M, mientras que todo lo que hacen en nuestro país, en vez de estar orgullosos, es criticar, criticar y criticar. Los españoles no somos capaces de sentirnos orgullosos de casi nada de lo que hacemos.

¿Qué echa en falta en la justicia española?
Los medios. Somos la administración más pobre del estado y estamos a niveles tercermundistas. Por poner un ejemplo, si vas al ayuntamiento más recóndito y austero de España verás como cualquier expediente está digitalizado en un ordenador, mientras que en justicia aún tenemos que consultar legajos llenos de polvo y grapas. Los políticos siempre hacen lo mismo, dicen que van a agilizar la justicia poniendo una ley que diga que lo que tenga que instruirse que se instruya en tres meses, a lo que yo les respondo que me encantaría poner yo otra ley para que cuando el presidente del gobierno diga que va a solucionar el paro en seis meses, lo cumpla o se le revoque del puesto. Es decir, los plazos impuestos por leyes son absurdos. Lo que hay que hacer es poner los medios idóneos para que puedan cumplirse esos plazos. Y luego se habla mucho de especialización, cuando hay determinados puestos cuya especialización viene en voluntarismos. Una persona no puede estar en un juzgado de violencia de género si no cree en la defensa de la mujer, o en otro de instrucción si no tienes intención de colaborar con la policía.

¿Se ha encontrado usted con casos así?
Aham (el juez asiente)
¿Cree que todos los jueces están realmente comprometidos con las causas?
Lo que están es desbordados por las causas. Por año, pasan una media de cinco o seis mil casos por cada juzgado de instrucción.

Y hablando de justicia, a usted se le denominaba como “el Garzón gallego”. Con todo lo que ha pasado al que fuera el juez más mediático de España, ¿cuál es su opinión sobre Garzón?
Tuve una relación personal de amistad con él hace años, y estamos en un país que gustan mucho los mártires, pero no los héroes. Quizás cometió el error de perpetuarse en un destino, y los que en su día le encumbraron luego le hicieron la astilla.

Tema Asunta. Filtraciones de sus interrogatorios a Telecinco…
Me parece algo tristísimo, muy triste. Ya en este asunto tuvimos muchísimos problemas, se entorpeció mucho la investigación. Todas las filtraciones fueron muy perjudiciales para nosotros. Yo creo que aquí hace falta una ley mucho más clara en el sentido de que si no queremos filtraciones judiciales, lo que hay que hacer no es prohibir la filtración. Hay que prohibir la publicación.

¿Quién ha podido ser el responsable de las filtraciones?
Las partes tienen una copia. Los laboratorios policiales tienen otra. Para hacer una copia digitalizada de todo el material, hubo que enviarlo a una empresa que trabaja para la Xunta para que hiciera las copias. Como en todos los colectivos, hay personas de todo tipo.

¿Tienes una opinión personal del presunto selfie de Alfonso Basterra en el ataúd de su hija?
Sí, pero no te la voy a contar. Aunque personal, cualquier opinión que de va a ser interpretada como judicial y supondría una falta de prudencia absoluta.


Las conversaciones grabadas en calabozos de Rosario Porto y Alfonso Basterra trajeron cola... ¿no hay aquí cierta doble moral en la crítica hacia usted?
Hay demasiadas opiniones de gente que desconoce la realidad. Yo solo he colocado micros una sola vez en el calabozo, pero en Santiago otros compañeros míos lo hicieron otras tantas veces. Durante años el Tribunal Supremo y el Constitucional lo ha considerado una actividad lícita. Yo considero que es mucho más licito algo así y menos atentatorio que intervenir un teléfono a través del cual van a tener lugar conversaciones personales.

Fui testigo de un encuentro suyo con la juez Pilar de Lara, compañera suya de promoción y responsable de operaciones como Pokemon o Carioca, en unas jornadas sobre espionaje que tuvieron lugar en Sarria (Lugo) en febrero de 2014. ¿Qué puede decirnos de ella?
Que es un ejemplo de trabajo, constancia y esfuerzo demostrado con un difícil trabajo para desentrañar aquel entramado de corrupción, además de ser una gran compañera. Espero que esos procedimientos den la respuesta jurídica a todo aquello.

¿Ni los buenos son tan buenos ni los malos, tan malos?
El mundo es muy complejo, ni vas a conseguir que el mundo sea idóneo, ni vas a solucionar nada. Intentas remediar pequeños problemas de gente concreta, y esa es la mejor forma de hacer justicia que uno tiene.


David Cuevas
(Extraído del libro "Dossier de lo Insólito". Editorial Luciérnaga)