sábado, 16 de abril de 2016

LLEGA A LOS CINES "COLONIA", UNA SUPERPRODUCCION SOBRE LA TERRIBLE HISTORIA DE "COLONIA DIGNIDAD"



La película es protagonizada por la inglesa Emma Watson ("Harry Potter") y el alemán Daniel Brühl ("Goodbye Lenin"), con el sueco Michael Nyqvist ("Millenium") como Paul Schäfer. Para recrear los días de la Unidad Popular en Santiago se usaron locaciones de barrios antiguos de Buenos Aires y para reproducir, tras el Golpe Militar, las primeras detenciones en el Estadio Nacional, se usó un estadio de fútbol bonaerense que conserva las mismas características del recinto deportivo de Ñuñoa en los 70.

Ha quedado en el recuerdo la imagen de Paul Schäfer junto a su séquito de personas en un campo congelado en el tiempo, estancado en los años 40. Como un país aparte, Colonia Dignidad funcionó por cerca de 40 años en las cercanías de Parral, escondiendo los permanentes abusos sexuales que Schäfer realizaba a menores de edad y el apoyo que le brindó a Pinochet al utilizar el lugar como campo de concentración durante la dictadura militar.

Para este año se prepara la película alemana Colonia, dirigida por Florian Gallenberger, y filmada en Argentina y Luxemburgo. Para el rodaje argentino, fue contratado el servicio de producción Pensa&Rocca CINE, cuyos miembros se encargaron de la preparar todo lo necesario para realizar las grabaciones en Buenos Aires. Miguel Ángel Rocca y Daniel Pensa conversaron con El Mostrador Cultura+Ciudad sobre todos detalles de la mega producción.
Es una historia de amor y aventura, que rodeada de ficción, se basó en una novela alemana sobre Colonia Dignidad, para construir un drama hollywoodense. Emma Watson es una azafata alemana que viaja a Chile en busca de su marido, Daniel Brühl, quien ha sido capturado por Paul Schäfer y recluido dentro de Villa Baviera, cuando funcionaba como sede de campo de concentración durante de dictadura de Pinochet.

El Santiago de Buenos Aires

Por temas logísticos el lugar escogido para filmar las escenas situadas en Chile fue Argentina. Esto se debió a que confluyeron muchos elementos que facilitaron el rodaje en Buenos Aires. Entre ellos, lo más importante era una serie de aviones de la década del 70, que formaban parte de la escena final de la película, y que sólo estaban en el país trasandino. Por otro lado, el requerimiento técnico que la producción necesitaba era muy específico, y se pudo conseguir de manera íntegra en Argentina.

Esta suma de cosas convenció a su director de reemplazar Santiago por Buenos Aires. Las calles de la capital fueron reemplazadas por barrios de la ciudad argentina, que tenían cierto aire y parecido. La mayor preocupación la dieron las escenas emblemáticas que debían tener como escenario al Estadio Nacional, lo que se resolvió con la utilización de una cancha de fútbol de Buenos Aires, que se conserva de la década de los 70, a lo que se le agregaron imágenes del estadio y de la época. También el aeropuerto fue reemplazado por una parte de Ezeiza que fuera de la época de los 70.

“Es una ficción, mucha veces en las ficciones internacionales la realidad histórica es un poquito flexible. No se ve tanto detalle”, argumenta uno de los dueños de la empresa de producción cinematográfica, Miguel Ángel Rocca.

Nivel hollywoodense

Una súper producción que cuenta con actores de la categoría de Watson, Brühl y Nyqvist conlleva una serie de desafíos nuevos para quienes realizaron el servicio de producción a una mitad de la película. Además de un presupuesto de una magnitud digna de una mega producción de Hollywood.
“En términos personales era un desafío y una experiencia tener actores internacionales, que ya traen requerimientos protocolares distintos y tener que cumplir con todo eso. Yo creo que esa película se pudo haber hecho con mucho menos dinero, pero ellos manejan una magnitud de estructura muy grande, es como una especie de estructura hollywoodense. Pero nosotros realmente resolvemos lo mismo con menos, porque cuidamos mucho más los recursos. Muchos camiones, mucha logística, mucho equipo técnico, ellos trabajan así”, cuenta Rocca

La actriz de Harry Potter constituyó un elemento nuevo en el trabajo de Pensa&Rocca CINE. Debido a su calidad de súper estrella, contaba con un protocolo estricto que todos debían cumplir, en términos de seguridad. Siempre rodeada de su equipo de trabajo, era necesario además contar con autos permanentes y un determinado hotel, además de cuidar que no se acercara nadie a menos de 150 metros del rodaje.
Durante el mes que Watson estuvo en Buenos Aires, no tuvo mayor contacto con el equipo de la película. “Casi nadie interactuaba con ella, tenía un séquito que te filtraba. De charlar y hablar no se daba, no se permitía sacar fotos y las pocas fotos que se sacó las administraba ella y las subía a su página web”, agrega Rocca.

Con Brühl, la experiencia fue totalmente distinta. De madre española y residente en Alemania y Barcelona, el actor se manejaba con el español y se disponía a participar con la gente. Era otra cosa, no tenía seguridad, se movía con absoluta normalidad y se sacaba fotos con la gente.

Villa Baviera en Luxemburgo

El interior de Villa Baviera fue grabado en Luxemburgo, donde se realizó una réplica de la colonia, basada en imágenes, relatos y una visita presencial que realizaron el director junto a Watson. Es ahí donde se filmaron las escenas más violentas de la película, los episodios de tortura que los agentes de la dictadura realizaban en el lugar, usado también como campo de concentración. Los productores de Pensa&Rocca CINE confiesan no haber visto estas escenas, pero explican que han recibido comentarios de imágenes bastante fuertes.

“Conocieron gente que participó en la construcción de la Colonia, de los túneles, y que todavía se negaba a dar mucha información, no les gustaba hablar sobre eso. Tuvieron que hacer un trabajo bastante arduo para poder conocer el lugar donde habían sucedido los hechos, y vino varias veces a Chile”, asegura Daniel Pensa, otro dueño del servicio de producción que trabajó en el rodaje.

Esta investigación con dos informantes fue esencial para la película, ya que el director Florian Gallenberger “logró que dos personas que fueron de la Colonia estuvieran como asesores todo el tiempo y participaran de la película, así que me imagino que ahí sí había cierta seriedad con la recreación”, agrega Pensa.

En este sentido, la película constituye un material de ficción que se desarrolla en Colonia Dignidad, pero que no tiene ese lugar como centro de la historia, más bien es un facilitador para echar a volar un relato de amor. Esta situación la explica Pensa, para evitar que se generen expectativas que no tienen que ver con la realidad de la cinta.

“La película es casi de aventura y de historia de amor, es una historia romántica de una joven que viene a salvar a su novio que fue capturado en Colonia de Dignidad, eso es la película. No se centra en contar la realidad de Colonia Dignidad, la protagonista es una azafata alemana que viene a salvar a su novio alemán que ha sido capturado por la secta de Paul Schäfer y el contexto es Colonia Dignidad, pero no es la protagonista”.