jueves, 16 de octubre de 2014

INTERPOL BUSCA AL GURU JARA DOBES

 
Las autoridades checas han emitido una orden internacional de busca y captura para Jaroslav Dobes, de 43 años, condenado por violar a más de 300 mujeres a las que aseguraba curar sus problemas emocionales a través de relaciones sexuales. El hombre creó una escuela-convento solo para mujeres, donde agredía a sus víctimas haciéndoles creer que les extraía la energía negativa y les daba la de él para supuestamente ayudarlas a estar bien.

"Jara me rodeó de cristales y me penetró con fuerza. Fue muy doloroso y no tenía nada que ver con el tantra. Me dolía y estaba aterrada , pero me había lavado tanto el cerebro que incluso ahí creía que esto era de alguna forma bueno para m í", dijo una de las mujeres afectadas que testificó en el juicio contra el falso gurú espritual.

Jaroslav Dobes habría mantenido relaciones sexuales con unas 360 mujeres, aunque la Justicia solo ha podido probar ocho casos entre 2004 y 2007, según ha publicado el Daily Mail.

Guru Jara, Om y Macho alpha, como también se hacía llamar, explicaba a sus víctimas una supuesta técnica llamada "desenganche" con la que extraía las malas energías e introducía la suya a través de relaciones sexuales.

Además de violarlas, Dobes les robaba grandes cantidades de dinero a través de los honorarios que cobraba por el supuesto tratamiento.

La policía comenzó a investigar qué pasaba en el convento en 2007. La investigación ha sido complicada porque muchas de las víctimas declararon que se sometieron voluntariamente, aunque algunas, entre ellas las ocho mujeres violadas.

Durante el juicio, celebrado en la República Checa muchas de ellas admitieron haber sido presionadas, engañadas y en un estado en el que no podían defenderse.

Jaroslav Dobes de 43 años, fue condenado a 10 años de prisión en un juicio sin su presencia. Su asistente, Barbora Plaskova, fue sentenciada a nueve años y medio. Ambos, al parecer han huido a Tailandia.

A pesar de que la defensa de los falsos curanderos esgrimió que todas las mujeres eran conscientes del tratamiento, la jueza Iveta Sperclichova explicó que "elegían mujeres jóvenes y  atractivas,  con posibilidades financieras y como objetos sexuales. Está claro que la idea de la escuela no era ayudar a las personas".