lunes, 15 de octubre de 2012

Pasión por los Asesinos en Serie: Una atracción sobre los "mejores" psicokiller norteamericanos

La exposición 'Killers: A Nightmare Haunted House' lleva al visitante por los caminos más lúgubres de la historia criminal estadounidense.

Nueva York tiene decenas y decenas de espectáculos, museos y galerías de arte, aunque siempre hay lugar para algo nuevo y original en la Gran Manzana, como lo prueba la espeluznante montaje sobre asesinos en serie que acaba de inaugurarse.
 
Como en otros casos, los visitantes de 'Killers: A Nightmare Haunted House' ('Asesinos: Una casa embrujada de pesadilla') recorren las diferentes salas examinando detenidamente el show aunque, a diferencia de lo que sucedería en el Museo Metropolitano, en esta ocasión salen empapados en sangre.
 
La exposición se realiza hasta principios de noviembre en el barrio de Lower East Side, en el sur de Manhattan, y lleva la experiencia de la tradicional casa embrujada por los caminos más lúgubres de la historia criminal estadounidense.
 
Actores que merodean en rincones de la instalación representan a asesinos en serie como Jeffrey Dahmer, 'el caníbal de Milwaukee'; o Ed Gein, que robaba tumbas y se vestía de mujer, inspiración de filmes de horror como 'Psicosis', de Alfred Hitchcock, y 'La masacre de Texas'.
 
Para los visitantes ávidos de espanto, que pagan entre 20 y 60 dólares, la diversión comienza en la recepción del teatro, donde se exhiben objetos de los asesinos en serie. Entre estos pueden verse pinturas y poemas como los de Charles Manson, documentos de la Policía, y fotografías de la autopsia de Jeffrey Dahmer tras ser asesinado en prisión por otro detenido. "Es un préstamo de alguien que, por razones evidentes, quiere permanecer anónimo", ha dicho el portavoz de la muestra, Daniel DeMello.

Efecto espeluznante

Acomodadores vestidos como agentes del FBI, la Oficina Federal de Investigaciones estadounidense, hacen formar fila a la multitud antes de dejar entrar a pequeños grupos a través de cortinas negras en la casa del terror. Quienes quieren ser tocados por los actores llevan pintada la cabeza con sangre falsa. Una vez adentro, lo que más se escucha son gritos, de los actores -como la mujer que observa cómo un doctor psicótico le amputa una pierna- o de los visitantes.
 
Motosierras, un pasillo ensangrentado, un asesino electrocutado en la silla eléctrica, una condesa húngara del siglo XVI preparando un baño con sangre de jóvenes mujeres: incluso para quienes no se asustan, la puesta en escena tiene un efecto espeluznante.
 
El director del espectáculo, John Harlacher, afirma que los asesinos en serie generan una particular atracción en Estados Unidos. "Están por todo el mundo, pero en Estados Unidos la cultura los eleva al rango de celebridades", explica Harlacher, agregando que los asesinos psicóticos estadounidenses incluso hasta respetan valores nacionales tradicionales, como "planea con tiempo, trabaja duro". Harlacher espera unos 35.000 visitantes hasta principios de noviembre.
 
Entre el público presente en la casa del terror se encontraba un hombre que sabe algo acerca de asustar a la gente: el director del célebre filme 'El exorcista', William Friedkin, quien salió con el pulgar en alto, aprobando lo que acababa de ver. Para otra visitante menos conocida, Alexandra Balabuer, de 21 años, la experiencia también fue satisfactoria: "Fue divertido. Me asusté, pero me divertí mucho", señaló.


http://www.abc.es/20121013/estilo-gente/rc-inauguran-casa-terror-sobre-201210130053.html

LAS CARAS DE BELMEZ: MENTIRAS, ENGAÑOS Y COMERCIO



El pasado agosto se cumplió el 41 aniversario del misterio más famoso de España. Las obras para la construcción de un museo sobre las Caras de Belmez, con una subvención europea millonaria, ya han comenzado. EADC ha regresado a Bélmez para descubrir nuevos documentos e informaciones inéditas sobre el enigma más complejo de la parapsicología o de la picaresca de la historia de España.


De la noche a la mañana, la imagen más emblemática de las Caras de Bélmez, “La Pava”, apareció en los suelos y las paredes de varias poblaciones del sur de Madrid… Aquella enigmática figura, convertida ya en fetiche del misterio, no solo aparecía en las aceras, pasos de cebra y paradas de autobús de la capital, sino incluso en lugares menos accesibles como bocas de metro, marquesinas de edificios, etc. ¿Quién era el autor de aquellas “caras de Belmez” que, en 2010 y 2011 surgieron en las calzadas, aceras y paredes del sur de Madrid?
Como era previsible, algunos foros de internet, como lavistaesmovil.com acogieron todo tipo de especulaciones sobre el origen de aquellas imágenes, que incluso fueron incluidas en exposiciones de fotografía On Line, como "Euro Stencils" o "Madrid StreetArt", vinculadas a la cultura skate, hip-hop y graffitis. En su penúltimo número, la revista El Ojo Crítico desvelaba el misterio. Tras los graffitis de “La Pava” que inundaron Madrid se encontraba una campaña de publicidad viral: Belmez Face Planet, que tenía como objeto la comercialización de una línea de camisetas, toallas, pegatinas, etc, con la imagen más emblemática del misterio en España: las Caras de Belmez. Desgraciadamente no todos los interrogantes asociados a este caso han resultado tan sencillos de resolver.
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Monumento a la incompetencia
La Caras de Belmez son un monumento a nuestra incompetencia como investigadores. Una frustrante asignatura pendiente, tanto para quienes afirman que se trata del fraude más escandaloso de la historia de la parapsicología, como para quienes pretenden que nos encontramos ante uno de los pocos fenómenos paranormales permanentes. Ninguno de ellos ha conseguido demostrar, de forma irrefutable, su prejuicio.

El próximo 23 de agosto se cumplirá el 41 aniversario de la aparición de la primera “cara” en el suelo de la cocina de María Gómez Cámara, en el número 5 de la antigua calle Rodríguez Acosta. Hoy calle María Gómez Cámara, una muestra del agradecimiento de este pequeño pueblo jienense para con la mujer que convirtió Belmez en centro de peregrinación y turismo, para miles de curiosos y apasionados por el misterio. 
Durante cuatro décadas, un número incalculable de estudiosos e investigadores, viajaron a Bélmez con la esperanza de resolver el misterio de los centenares de imágenes que, durante estos 40 años, han aparecido y desaparecido en el suelo de esa humilde vivienda. Otros han pretendido resolverlo sin molestarse en levantarse del sofá.

Unos, creyentes en lo sobrenatural, mantenían la esperanza en que “las caras” eran una prueba de la existencia del más allá. Otros, menos crédulos, afirmaban tajantemente la falsedad del fenómeno. Pero todos fracasaron. Ni creyentes ni detractores han conseguido demostrar empíricamente, ni la autenticidad ni la falsedad del fenómeno. En el fascinante caso de las Caras de Bélmez sobran los prejuicios y escasean las pruebas objetivas.

Análisis químicos que no respetaron la cadena de custodia, imágenes manipuladas por ordenador para validar supuestos análisis criminalísticos, egos y rivalidades entre divulgadores, prejuicios pseudo-escépticos, enfrentamientos familiares y la tentación económica, son algunas de las piezas de un longevo rompecabezas, que ha terminado por desdibujar la historia de un enigma. Un apasionante entramado sociocultural, que hace pocos meses volvía a dividir a la opinión pública, con la misma pasión que en sus inicios.

En su edición del pasado 1 de junio de 2011, el Boletín Oficial de la Provincia de Jaén, publicaba un edicto anunciando la concesión de un presupuesto millonario, para la creación de un museo sobre el fenómeno. El Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez, había conseguido beneficiarse del Fondo Europeo de Desarrollo Rural, al igual que otros muchos municipios españoles. Inicialmente el presupuesto del ambicioso proyecto era de unos 850.000 euros, de los que 587.000 euros se financiarían a través de fondos europeos (Proyecto Operativo Local para Sierra Mágina), ya aprobados. Otros 208.000 euros los pondría la Diputación Provincial y el resto, 42.900 euros, serían de aportación municipal.

Como era previsible, para quienes estamos familiarizados con la historia del caso, el alcalde socialista de Bélmez, Don Pedro Justicia Herrera, se convirtió inmediatamente en blanco de las críticas más feroces, no solo por parte de la oposición del Partido Popular, lo cual era lógico, sino también por parte de los apasionados e irracionales detractores de lo paranormal, que inmediatamente iniciaron la habitual campaña de desprestigio mediático contra el proyecto. Ignorantes, como casi siempre, de la letra pequeña. Y es que el Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez en realidad forma parte de un centro cultural mucho más ambicioso, que planea edificar un edificio de 350 metros, en el solar de las antiguas escuelas municipales, en la calle Alonso  Vega (ojo al nombre), de Bélmez.
A finales del pasado abril, y según nos confirmaban en la Jefatura de la Policía de Bélmez, la obras de construcción del Centro de Interpretación de las Caras, que en realidad ocupará solo una quinta parte de la A.D.R. (Asociaciones para el Desarrollo Rural) receptora de la millonaria subvención, continuaba la construcción del ambicioso proyecto.
-“No se trata solo de un Museo de las Caras –nos explicaban fuentes policiales de la Jefatura- si no que se incluirán oficinas, pantallas de proyección de documentales, salas de conferencias y exposición, y otros elementos enfocados hacia el desarrollo cultural de la provincia.  El tema de las Caras ocupa solo una quinta parte del proyecto”.

A pesar de escándalo, y los viscerales ataques pseudo escépticos, el proyecto cultural de Bélmez sigue adelante. Pretender que un alcalde de este municipio obviase incluir las Caras, en un proyecto histórico y cultural de Bélmez, es tan absurdo y ridículo como pretender que el ayuntamiento escocés de Inverness renuncie al reclamo publicitario de su Lago Ness y su legendario mounstruo, o que el gobierno de Salem abomine de sus brujas. Nos guste o no, en todos esos casos, las Caras, Nessie y la brujería, han sido el principal reclamo turístico, y su pasaporte a la fama internacional. Independientemente de que tras dichos reclamos exista o no un fraude.

Los nuevos “caras”
El pasado febrero se cumplió el octavo aniversario del fallecimiento de Maria Gómez Cámara, a los 85 años de edad. Tras su muerte, la anterior alcaldesa de Bélmez, Doña María Rodríguez, convocó un pleno extraordinario en el Ayuntamiento, para nombrar a Doña María Hija Predilecta del municipio porque "gracias a ella y a su casa, Bélmez de la Moraleda ha sonado en todo el mundo y eso es de reconocer", dijo la alcaldesa. Obviamente.

Unos días después de su fallecimiento la rocambolesca historia de las Caras de Bélmez arrojaba un nuevo quiebro. En la casa natal de la familia Gómez, donde María nació y vivió antes de contraer matrimonio, en segundas nupcias, con Juan Pereira, verdadero propietario de la casa donde apareció la Pava en 1971, surgían nuevas Caras. O al menos eso pretendían algunos.

Situada en la calle Cervantes nº 7, de Bélmez, y propiedad de las entrañables sobrinas de María, Mª Isabel Chamorro y Felipa Gómez, la ya bautizada como “casa de las nuevas Caras de Bélmez” inmediatamente se convirtió en nuevo centro de peregrinación para los amantes de lo paranormal… y también para los parásitos del misterio, dispuestos a llevarse su parte del pastel.

El visitante profano, no familiarizado por el fenómeno, encuentra en la nueva casa de las Caras, sensaciones contradictorias. El edificio, de varias plantas, se presenta como una “casa del terror”, donde los buscadores de emociones intensas pueden pasar una noche de miedo en contacto directo con lo sobrenatural. O al menos así lo presentó el programa “Ahora o nunca”, del canal internacional MTV, que proyectó mundialmente la nueva casa de las Caras, al rodar íntegramente en su interior uno de sus capítulos de mayor audiencia… una noche en una casa encantada…

Sin embargo, y en ello coinciden muchos de los turistas más jóvenes que se han desplazado a Bélmez tras el programa de la MTV, emitido el pasado año, es inevitable  la sensación de desencanto, al observar las “nuevas Caras”, que tanto Felipa como Isabel, muestran desinteresadamente a todo visitante. Las imágenes que pululan por la red, retocadas por ordenador en la mayoría de las ocasiones, distan mucho de las Caras de Bélmez “originales”. Y también de las supuestas teleplastias que descubrimos al visitar la nueva casa. 

A pesar de los esfuerzos de Felipa o Isabel, que nos marcan con un puntero las supuestas imágenes paranormales, debidamente enmarcadas con cinta adhesiva, para facilitar su localización, es necesaria buena vista y un poco de imaginación, para reconocer los supuestos rostros. “Mira, ¿lo ves?, un ojo, otro ojo, la nariz, la boca… si está clarísimo… esta es la imagen de mi tía María, y esta otra es mi padre… y aquí se ve claramente a un hombre…”. A pesar de nuestros esfuerzos, o quizás por una acusada miopía, nos cuesta mucho trabajo identificar los supuestos rostros y cuerpos, en la mayoría de las imágenes que nos muestran las sobrinas de María Gómez Cámara.

Sin embargo, y pese a la puesta en escena, que intenta aparentar la asepsia de un laboratorio científico, y un impecable estudio parapsicológico serio y riguroso, descubrimos una tabla OUI-JA y demás atrezzo esotérico en el antiguo dormitorio de María donde, “evidencias psicofónicas” pretenden autentificar, con un supuesto fenómeno paranormal, otro teórico fenómeno paranormal. Craso error.

Por si no fuese bastante, las paredes de la planta baja aparecen literalmente empapeladas con falsos títulos parapsicológicos, y engañosos avales pseudocientíficos, de la entusiasta agrupación de jóvenes investigadores que ha monopolizado la “investigación” del caso. “Aquí puede venir cualquiera a investigar –nos dice Felipa, que durante horas nos relata entusiasmada la historia de cada rincón de la casa-, nosotros le hemos dejado la llave a todos los estudiosos que han venido para pasar la noche haciendo psicofonías o espiritismo. No le cobramos ni le cerramos las puertas a nadie, pero estos chicos nos han apoyado mucho, y es justo que ellos tengan un poco la exclusiva ¿no?”.

Se trata del Grupo de Investigaciones Parapsicológicas de Bélmez (GIPB), encabezados por el emprendedor Diego Fuentes Gamero, quien asesoró al programa “Ahora o nunca” de MTV el pasado año, y que hace tres meses volvió a gozar de un merecido protagonismo mediático al subvencionar, privadamente, el que pretendía ser el experimento definitivo para demostrar la autenticidad de las Caras de Bélmez. El precintado, ante notario, y durante 6 meses, de una habitación en la planta baja de la nueva casa, con objeto de certificar notarialmente la aparición de nuevos rostros paranormales.

La prueba “definitiva”
En la web del GIPB podíamos leer, la siguiente  e inequívoca declaración de intenciones: 38 años desde que Don Germán de Argumosa, mandó a precintar la cocina de la Casa de la c/ Real nº5, Don Germán, tapó con plástico las Caras del suelo, se precintó la ventana y la puerta de la cocina. 38 años después, Don Diego Fuentes Gamero repite la misma prueba en la Casa natal de María Gómez Cámara, Diego llega más lejos, y manda a picar las teleplastias de la pared, con ello quiere demostrar al mundo que las Caras de Bélmez suiguen vivas y no son un fraude. La Notario de Huelma, Pedro Justicia (Alcalde de Bélmez),La TV, prensa escrita y la radio, testigos fieles de lo ocurrido el 18 de Febrero de 2011 en la Casa de la C/Cervantes nº7 de Bélmez de la Moraleda (Jaén) España...El GIPB PASARÁ A LA HISTORIA AL IGUAL QUE EL MAESTRO DE LA PARAPSICOLOGÍA "DON GERMÁN DE ARGUMOSA Y VALDÉS"

Efectivamente, en septiembre de 2010 un albañil de la localidad enfoscó las paredes de una de las habitaciones de la planta baja, para borrar todo rastro de humedad o suciedad que pudiese llevar a equívocos, dejando las paredes de la habitación “limpias” de toda paraedolia posible. Después un operario cerró la puerta de la habitación, con un enrejado metálico infranqueable. También se cerró el pequeño ventanuco que comunica dicha habitación con la cocina. Por último la Notario de Huelma, Doña Elena Ramos precintó el acceso a la habitación, levantando acta de dicho precintado. A partir de ahí 6 meses de oscuridad y silencio. Una webcam colocada en el techo del pasillo, enfocada a la puerta de la habitación precintada, pretendía blindar el experimento de todo fraude posible. 
El pasado 18 de febrero de 2001 varias cámaras de televisión regional y nacional cubrían, en directo, el momento del desprecintado de la habitación, certificando de nuevo Doña Elena Ramos, la notaria que de nuevo se desplazó a la calle Cervantes, que el precinto que sellaba el acceso al habitáculo, cerrado herméticamente 6 meses antes, no había sido violado.  Varios divulgadores del misterio, sobradamente conocidos, acudieron al histórico evento, buscando su lugar ante las cámaras.

Al filo del mediodía, una vez desprecintado el acceso a la habitación, es la Sra. Notaria la primera en entrar, seguida de cerca por Fuentes Gamero y por los focos de las cadenas de televisión que cubren el evento. “Hay caras, hay caras”, se escucha decir desde el interior del cuarto a un entusiasmado Fuentes Gamero. En una de las paredes, las cámaras del programa “Andalucia Directo”, de Canal Sur, emitieron en directo el descubrimiento de  unas “manchas” sospechosas. A ojos de los escépticos, se trataba de simples manchas de humedad debidas al vacío en la habitación de la planta baja, durante esos 6 meses, pero según los entusiastas investigadores, sin duda se trataba de nuevas caras en pleno proceso de formación. 
Ante las mismas cámara se tomaron muestras del enfoscado de la pared, para su posterior análisis químico, y con ello aportar por fin una prueba irrefutable del fenómeno. El precintado, ante notario, en la nueva casa de las Caras de Belmez les colocó donde anunciaban en su declaración de intenciones. En los titulares e informativos de la prensa internacional, “a la altura de Don Germán de Argumosa”. Un lugar privilegiado para, por fin, callar las voces escépticas que todavía dudamos del origen paranormal del fenómeno. Pero un año después de este experimento el GIPB no ha publicado los resultados de dichos análisis. 
Sin embargo en su web oficial continuamos disfrutando de una nutrida tienda de productos esotéricos, donde podemos adquirir velas, inciensos, péndulos, talismanes, líbros, etc. Al abandonar la nueva casa de las Caras de Bélmez, y dirigirnos por enésima vez al Ayuntamiento, pasamos por delante de una de las tiendas de ropa del pueblo. En el escaparate, entre blusas, pantalones y camisas, encontramos una línea de camisetas, ya comercializadas, con la imagen de “Las nuevas Caras de Bélmez”. Compro una como souvenir. Me cobran 8,50 €. Me pregunto quién será el “investigador” que se beneficiará económicamente de mi adquisición. Está claro que no solo los libros escépticos o creyentes, los artículos a favor o en contra del caso, o los viajes turísticos al pueblo organizados por conocidos divulgadores, sacan partido económico a nuestro misterio más internacional.

Una investigación histórica
Mientras algunos optan por la experimentación psicofónica, o incluso por el ambicioso precintado de una de las habitaciones en la nueva casa, otros decidimos seguir otras pistas históricas y policiales, limitadas a la casa original donde todo comenzó. Tanto en los archivos del cuartel de la Guardia Civil como en el archivo histórico y documental del Ayuntamiento de Bélmez.

A pesar de las feroces críticas y descalificaciones de que han sido objeto, tras la publicación del edicto sobre el Centro de Interpretación de las Caras, la alcaldía de Bélmez jamás se ha negado a colaborar con los investigdores que se han desplazado hasta el pueblo para consultar sus archivos. Claro que casi nadie lo había hecho antes. Cuando se parte de un prejuicio, a favor o en contra de un suceso, resulta absurdo invertir tiempo o dinero en demostrar lo que ya se considera, a priori, cierto o fraude.

Debemos agradecer las facilidades que nos dieron en todo momento los funcionarios del Ayuntamiento, para acceder a los archivos municipales y consultar los antiguos legajos de documentos de 1971, 1972 y 1973. Entre los miles de papeles, denuncias, actas, correspondencia, etc, encontramos algunos documentos interesantes, desde el punto de vista histórico, sociológico y paranormal, que nunca antes habían sido publicados.

Realmente interesante la carta fechada el 4 de enero de 1972, que en entonces alcalde de Bélmez envía a D. José Ruiz de Gordoa y Quintana, Gobernador Civil de Jaén, relatando con todo detalle la excavación realizada en la llamada “casa de las caras”,  para destruir uno de los rostros que había surgido en el suelo. Según el testimonio redactado en esta carta por el propio alcalde, y destinada al Gobernador Civil, una nueva cara “surgió” donde el alcalde del pueblo (este es un dato nuevo), en compañía de las “fuerzas vivas” (Guardia Civil, sacerdote, maestro, etc), supervisó la destrucción de la imagen. En esa misma excavación, según este documento, se encontraron los restos humanos, que define como “de ínfimas dimensiones”, que con frecuencia han sido magnificados por los divulgadores y periodistas.

También encontramos otros documentos de relevancia para la investigación histórica, como algunas referencias al estudio sociológico de Manuel Martín Serrano, y alguna carta del alcalde al citado sociólogo, autor del clásico “Sociología del Milagro”,  o al entonces Delegado Provincial de Información y Turismo…

Jordán Peña mintió… otra vez
Más interesante resulta poder confirmar, con mayor documentación histórica, otra de las viejas polémicas del caso: La supuesta comisión gubernamental encabezada por D. José Luis Jordán Peña, que supuestamente descubrió el fraude, ya en 1972. Esto es al menos lo que pretendía el conocido pseudo escéptico, colaborador de la asociación racionalista ARP y autor confeso del fraude UMMO, al afirmar en sucesivas ocasiones, que el entonces Ministro de la Gobernación, Camilo Alonso Vega, le había encomendado la investigación el caso, para desvelar el fraude. “Uno de los amigos lo comentó entusiasmado a su vez con Don Camilo Alonso Vega. Y tuve una entrevista relajada con él,  en que hablamos de lo divino y humano”, escribía Jordán en 1993. En 1998 insistía en sus reuniones personales con Alonso Vega, para entregarle el informe con su supuesta investigación: “El dossier con las conclusiones de mi investigación se lo entregué personalmente al Ministro de la Gobernación de entonces, Tte. Gral. Emilio Alonso Vega”.

El viernes 3 de junio de 2011 el programa “Dimensión Límite” emitió el primero de dos programas especiales sobre Bélmez. En esa ocasión se emitió una entrevista a D. José Luis Jordán Peña en torno a la supuesta comisión oficial del Ministerio de la Gobernación que Jordán Peña afirmaba haber liderado, en 1971. No se trata ya de un documento escrito, sino de la inconfundible voz de Jordán Peña, ex directivo de la Sociedad Española de Parapsicología, colaborador de la revista de A.R.P. y autor del fraude UMMO, en la que el conocido pseudo escéptico afirmaba inequívocamente: “Fui a Bélmez además con patrocinio de “Don Camulo”. “Don Camulo” era Camilo Alonso Vega… Me entreviste con Don Camilo, que era Ministro de la Gobernación en aquella época. Y él me subvencionó. Era un entusiasta de la parapsicología…”, “fui yo el que telefonee a don Camilo Alonso Vega  para ofrecerme, y Alonso Vega entusiasmado, porque era un experto…  Yo no me presente como un escéptico sino como un experto…”.

Jordán aseguraba además, en esta grabación, que el Ministerio de la Gobernación le entregó las herramientas para desenmascarar el presunto fraude: “Me entregan desde el Ministerio de Gobernación un micrófono secreto. El micrófono secreto lo pongo en el salón… Por él me entero de muchas cosas. Una pelea feroz entre María Gómez Cámara y el hijo, porque el hijo sabía perfectamente que era un fraude. Pero el hijo, asustado por la comisión del Ministerio del Gobernación, era partidario de desvelarlo todo, y la madre fue la que dijo que no…”.
En los archivos municipales hemos encontrado una carta del alcalde de Bélmez a Jordán Peña, del 11 de febrero de 1972, en respuesta a una de Jordán del 8 del mismo mes, en la que se emplaza el viaje de Eridani, para el día 19 de ese mes de febrero de 1972. Curiosamente el Ministro de la Gobernación D. Camilo Alonso Vega, falleció en Julio de 1971, 8 meses antes de que Jordán Peña y su supuesta comisión gubernamental pusiese un pie en Bélmez… En cuanto a su afirmación de que entregó personalmente  a Alonso  Vega  su  informe, tras  “demostrar el fraude  de  las  caras”,  resulta difícil  de  creer, teniendo en cuenta que para ello, el colaborador de “La Alternativa Racional” y autor del fraude UMMO, debería haber exhumado el cadáver del Alonso Vega. En 1972 y 1973 el Ministro de Gobernación era Tomas Garicano Goñi. Paradógicamente el Centro de Interpretación de las Caras de Bélmez se está edificando en la calle Alonso Vega… el Ministro de la Gobernación que salió de su tumba, 8 meses después de muerto, para recibir el informe en el que Jose Luis Jordán Peña desvelaba el fraude de las Caras de Bélmez.

 LA BANDEJA DE LA DISCORDIA
¿Pero que fue de las Caras de Bélmez originales? El revuelo mediático que ha rodeado a la nueva casa de las Caras, tras su aparición en escena, ha terminado por eclipsar en buena medida al emplazamiento original del misterio, en la hoy llamada Calle María Gomez Cámara, nº 5. Y hasta allí nos desplazamos por enésima vez.  Las cosas  cambiaron tras la muerte de María. Muchos, dentro y fuera de la familia, intentaron rentabilizar económicamente, el caso. Los propietarios del inmueble, como tales, con todo derecho. Otros, oportunistas del misterio, de forma menos lícita.

Prácticamente ya no queda rastro de las históricas imágenes que pudimos analizar, medir y fotografiar, durante los últimos 40 años. Solo se conservan tres de las imágenes “clásicas”: las dos arrancadas del suelo en su momento, bautizadas como la Pava y la Pelona, y la del pasillo de entrada. Pero lo que realmente nos llamó la atención fue descubrir la existencia de una bandeja, sobre la mesa del salón, con algunos billetes y monedas, “para que los visitantes dejen la voluntad”. Muchos testimonios afirmaban que existía, pero en todos los años que quien esto escribe visitó a María Gómez Cámara, en aquella pequeña habitación, jamás había tenido constancia de su existencia. A pesar de que la responsable actual de recibir a las visitas, la nuera de María Gómez Cámara, intento evitarlo, pudimos fotografiar la susodicha bandeja “para propinas”. Creemos que es la primera foto que prueba la existencia de la misma, publicada hasta ahora.

A pesar de la rivalidad manifiesta entre las dos ramas de la familia, que gestionan la nueva y la antigua casa de las Caras, parece evidente que en ambos casos, un tufillo comercial planea sobre el supuesto fenómeno.

 LA INVESTIGACIÓN POLICIAL: UNA HISTORIA CONTRADICTORIA

Como principal autoridad policial en el pueblo, la Guardia Civil siempre ha estado presente en las conjeturas y especulaciones de muchos de los investigadores, periodistas y divulgadores, que se han acercado al misterio de las Caras en los últimos 40 años. Hasta el punto, y este es solo uno de los fraudes que rodea el caso, de intentar identificar a dos miembros de la Benemérita, con los rostros aparecidos en la antigua casa de las Caras. Concretamente con los denominados la Pava y la Pelona. 

Miembros del Instituto Armado han manifestado su malestar, con la osadía de que algunos divulgadores del misterio hayan identificado al Capitán Santiago Cortés González, héroe de los caídos nacionales en el Santuario de la Virgen de la Cabeza durante la Guerra Civil, con la imagen de la Pelona. Pero más sangrante aún es el caso del Guardia 1º Miguel Chamorro, también fallecido en la contienda, y cuya imagen, manipulada informáticamente, fue utilizada en los análisis pseudo-criminalísticos firmados por Jose Manuel Garcia Bautista y Rafael Cabello, e incluidos en el libro “Tumbas sin nombre” de Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández, donde se identifica al guardia Chamorro con la Pava.

El histórico periodista Martin Semprun, veterano reportero del diario Pueblo que realizó, en 1971, los primeros artículos que dieron repercusión nacional al caso Bélmez daba otra vuelta de tuerca en la implicación de la Guardia Civil, al asegurarnos, en una reciente entrevista, que el había tenido en sus manos un informe redactado en el puesto de la benemérita en Belmez, en 1971, en el que la Guardia Civil identificaba a un vecino del pueblo como el autor material del fraude. Uno de los hijos del fotógrafo del pueblo, que “casualmente” hoy es un reconocido pintor asentado en Alemania.

Debo agradecer a los responsables del puesto de la Guardia Civil de Belmez que me diesen libre acceso a sus archivos, para localizar todos los informes, en realidad “notas informativas”, que se conservaban de la época. Documentos policiales que exclusivamente, y como era de esperar, hacían alusión a las gestiones relacionadas con la seguridad ciudadana, que la Benemerita se vio obligada a reforzar, a causa de las visitas masivas al pequeño pueblo, desatadas con la aparición de las Caras. La amabilidad de los responsables del puesto llegó al extremo de permitirme conservar los originales de aquellos informes policiales, que durante años permanecieron en sus archivos, sin que nadie se hubiese molestado en consultarlos.
 
A través de ellos pude identificar al Comandante de Puesto en 1971, y a todos los guardias destinados en Bélmez cuando aparecieron las caras. Después, con mucha paciencia, y a lo largo de muchos meses, pude localizar en diferentes provincias españolas, a todos ellos. Incluido el Comandante de Puesto. Todos salvo uno, ya fallecido en dramáticas circunstancias en Extremadura. Tras entrevistar a todos ellos, sorprendentemente, no solo negaban conocer el informe que Semprun asegura haber visto, sino que aseguraban que para ellos el origen del fenómeno también fue un misterio.

El supuesto autor del fraude, por cierto, hoy prestigioso pintor, y quien también logramos entrevistar, se desvincula totalmente del caso, aunque continua siendo el principal sospechoso del engaño…

Manuel Carballal

sábado, 13 de octubre de 2012

Historia de la Magia, el Ilusionismo y la Prestidigitación en España

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“Sed bienvenidos a un mundo de ilusión, donde nada es lo que parece, y lo que parece es una ilusión…”. Con estas palabras Isidoro de Chamberí, un mago español del siglo XIX que actuaba en los merenderos de Chamberí y Tetuán de las Victorias, iniciaba sus espectáculos de magia y ciencia aplicada. Probablemente, mucho antes que él, cientos de magos, ilusionistas y prestidigitadores españoles, a lo largo de toda la historia, podrían haber iniciado sus espectáculos con esa misma sentencia. Porque al fin y al cabo, esa es la esencia de la magia, la creación de ilusiones en las que nada es lo que parece…
 
La Biblioteca Nacional de Madrid acaba de acoger una exposición sobre la historia de la magia en España, dirigida por el veterano historiador del ilusionismo y mago profesional Rafael Amineva, propietario de casi la mitad de las 150 piezas expuestas. Entre ellas antiguos juegos de manos, cartelería y sobretodo libros, docenas de libros antiguos sobre cartomagia, micromagia, escapismo, faquirismo, mentalismo, y otras muchas artes de la antigua ciencia de la magia. Ha sido una oportunidad fascinante para conocer algunos de los detalles históricos de esa fábrica de ilusiones que es la magia. Una ciencia “inventada” en el Egipto del faraón Keops, pero que se desarrollo y evolucionó paralelamente en todo el mundo.

De Séneca a Al Andalus
Según menciona Juan Tamariz, probablemente el mago español más importante del momento, ya en el siglo I d.C. tenemos constancia histórica de la existencia de hábiles manipuladores callejeros de cubiletes (utilizando vasos para el vinagre). Así lo recogió el filósofo cordobés Séneca en sus escritos, donde además exponía su inteligente falta de interés por descubrir el secreto de los prestidigitadores callejeros, y no perder así, el encanto de la ilusión mágica que creaban.

Sin embargo, y pese a esa cita de Séneca, tendríamos que esperar hasta la España árabe de Al Andalus, para encontrar descripciones más precisas y extensas sobre la presencia de magos e ilusionistas en nuestro país.

A pesar de que el Islam condena con la misma energía que el judaísmo o el cristianismo toda forma de espiritismo, adivinación o práctica de hechicería, la España de Al Andalus era un referente en el desarrollo de las matemáticas, la física o la química. Y aunque el gran público lo ignore, con frecuencia estas ciencias son los pilares de las artes mágicas. Por esta razón no debe extrañarnos que en el siglo X, poeta, psicólogo, polígrafo y moralista Ibm Hazam de Córdoba (donde todavía se conserva un monumento en su memoria), en su “Historia de las religiones”, se hiciese eco de los prodigios de un santón llamado Abu Mohamed “Al Mojric” (El Milagrero). 
 
El pícaro Abu Mohamed se había ganado gran popularidad haciendo que en su presencia se materializasen voces que surgían de las paredes de la mezquita, como si los mismísimo jínas, los genios de los que habla extensamente El Corán, quisiesen hacerse oir. El cronista, sin embargo, explica también que el truco de los “poderes místicos” de Abu Mohamed se ocultaba en su secretario, Mohamed Ben Abdallah, quien escondido tras las paredes, y utilizando un tubo introducido por un agujero, emitía las voces y sonidos que los demás escuchaban: “Yo mismo descubrí y confundí las trampas de un tal Abu Mohámed, conocido por Al Mojric (El milagrero), que hacía que en su presencia oyesen las gentes hablar sin que se viese quién era el que hablaba. Desafié yo á uno de los defensores entusiastas de aquel prestidigitador á que éste consiguiese hacerme oír á mí aquello mismo en otro lugar cualquiera que no fuese la mezquita ó en un sitio completamente abierto, sin paredes ni construcción alguna; pero rehusó aceptar mi reto y así quedó al descubierto la trampa de que se servía. Y era un trozo de caña agujereada por ambos extremos, metido en la pared por detrás, á través de un orificio disimulado; un individuo pronunciaba unas pocas palabras, dos ó tres no más, desde el otro extremo del canuto, en el momento en que el público de la mezquita estaba distraído, y así nadie de los que en ella se encontraban en compañía de aquel milagrero impostor, podía sospechar que las palabras eran emitidas por el individuo que estaba cerca de ellos…”. 

Un truco que ha sido documentado, por los historiadores de la magia, desde el Egipto faraónico hasta el Africa de los hechiceros y médicos tradicionales. En mi libro “El secreto de los dioses” (Martinez Roca, 2005), dedico varios capítulos a desarrollar ese uso ilegítimo de la magia por chamanes, hechiceros y santones de todos los tiempos y culturas.

El lúcido Ibn Hazam menciona en su “Historia de las religiones”, otros fenómenos supuestamente extraordinarios, que dependen tan solo de la pericia y habilidad del prestidigitador, como las artes del “escamoteador, que las gentes ven con sus propios ojos, sin que sean otra cosa que “operaciones sutiles que en nada alteran las leyes de la naturaleza”. Como ejemplo se mencionan antiguas rutinas del ilusionismo, como el cuchillo con mango hueco, que oculta la cuchilla que parece clavarse en el cuerpo del mago; el anillo suspendido de un hilo, que parece aparecer y desaparecer en la boca del prestidigitador; o los primeros teatros de sombras chinescas que surgen en la España árabe del siglo X, y que hicieron disfrutar a los señores del califato, hasta la caída de Granada, en el siglo XV.
 
El nacimiento de la magia española
Según las “Crónicas de Nueva España”, de Fray Bernardino de Sahagún, a principios del siglo XVI Hernán Cortés llevaba a un ilusionista en su expedición a las tierras aztecas recién conquistadas. Ese siglo se implanta en la España reconquistada para el cristianismo el ilusionismo, y se publicarían en España los primeros libros sobre magia y prestidigitación.

En la naciente cultura mágica española del siglo XVI influye en buena medida la visita a España de magos extranjeros, que aumenta la formación de los nacionales. Por ejemplo, en 1574 llegó a Madrid el prestidigitador italiano Alberto Ganassa, según el Ramón Mayrata, probablemente el primer mago extranjero que sembró sus conocimientos en España. Ganassa permaneció en España hasta 1582, siendo el primer mago que traslada sus artes de las calles a un escenario en Madrid, y actuando durante 8 años con su compañía. Su éxito fue tan notable que Lope de Vega le cita en varias de sus obras

Sin embargo, casi 25 años antes de que Ganassa estableciese su espectáculo en Madrid, ya se había publicado en España el libro “De Subtilitate”, de Cardan, donde se menciona el famoso efecto de los tres aros metálicos enlazados, que todavía utilizan muchos magos, y que en aquella época el cartomago e ilusionista catalán Dalmau “El Tortosino” ya había podido mostrar ante Carlos V y Francisco Sforza, durante sus actuaciones ante la corte en Milán.

Dalmau, como otros ilusionistas a lo largo de la historia, fue requerido por la Santa Inquisición para que demostrase ante el tribunal, que no realizaba aquellos prodigios por ningún tipo de práctica diabólica o brujeril. Y a diferencia de lo que ocurre con los médiums, videntes o supuestos dotados, al ilusionista le es más sencillo demostrar que sus artes están basadas en el ingenio y la habilidad manual, que a los primeros demostrar sus poderes sobrenaturales.

En ese mismo siglo Luque y Fajardo, Alcocer, Covarrubias, Torquemada o Navarrete escriben diferentes obras sobre las trampas en los juegos de azar, que en muchas ocasiones eran adoptadas por los cartomagos, prestidigitadores especializados en los juegos de cartas, para sus rutinas. Como después expresarían en sus obras Velázquez, Cervantres o Quevedo, la picaresca de tahúres y jugadores de azar era más que notable en la época. Razón por la cual Felipe II llegó a emitir una “pragmática y prouisión real, contra los que jugaren a dados, o los hazen, o los venden, o los hazen hazer o vender, y que las casas donde se jugaren o vendieren se confisquen para la cámara de su Magestad…”. Los dados, junto con las cartas, eran otra de las artes adoptadas por los prestidigitadores de la época.

A final de siglo, en 1598, se publica en Valencia la obra “Libro de phisonomía natural y varios secretos de la naturaleza”, de Gerónimo Cortés, desde se detallan también otros efectos de magia.

Literatura mágica
Como se documentaba en la exposición sobre la historia de la magia, de la Biblioteca Nacional de Madrid, en el siglo XVII una nueva disciplina viene a engrosar el arsenal de magos y prestidigitadores: la mnemotecnia o arte de mejorar la memoria. Y en 1626 se publica en Madrid la obra “El Fenix de Minerva y el arte de la memoria”, de Juan Velázquez de Acevedo. Sin embargo habría que esperar hasta el siglo XVIII para que se produzca la gran explosión de obras literarias sobre artes mágicas en España. 

A pesar de todos los precedentes anteriores, el considerado como primer libro íntegramente dedicado a la magia, publicado en España, no es impreso hasta 1733. Se trata de “Engaños a ojos vistas y diversión de trabajos mundanos, fundada en lícitos juegos de manos…”, de Pablo Minguet e Yrol. Una compilación de textos publicados anteriormente en otros países, y que recoge muchos juegos de cartas, dados y cubiletes. El éxito del libro fue tan mayúsculo, que fue reeditado en cinco ocasiones, además de las numerosas copias piratas impresas clandestinamente. Se trata de uno de los libros de magia con más difusión en la historia de España, que conoció hasta 20 ediciones distintas hasta 1935. Pero que, como todo libro exitoso, generó polémicas. E incluso la publicación de un libro crítico, publicado en 1740 por Diego Jose Zamorano, en el que se atacaba directamente la obra de Minguet, y que llevó por título: “Thesoro atractivo de curioso, y desengaño de engaños…”.

Como anécdota cabe reseñar que en 1733, año de la publicación del clásico de Minguet, el mago italiano Tomas Paladino, que se encontraba actuando en España, fue requerido por la Santa Inquisición para que demostrase ante el tribunal como era posible que realizase aquellos prodigios, sin la ayuda de fuerzas sobrenaturales… Como Dalmau antes que él, salió absuelto.

Gracias a la investigación en las hemerotecas catalanas del titiritero e historiador de la magia Francisco Porras, hoy conocemos diferentes anuncios de magos y prestidigitadores, que ya se anunciaban en la prensa del siglo XVIII. Por ejemplo, desde las páginas del Diario de Barcelona, el ilusionista Narciso Ribot anuncia el inicio de “sus divertidas funciones de juegos de manos”, mientras que el prestidigitador Manuel Perigallo de Valencia se ofrece para “hacer juegos de manos en casas particulares”. Otro de esos anuncios históricos, rescatados de la hemeroteca, es el de Jayme Chiarini, “bien conocido en este Reyno y el de Portugal, pero nunca visto en esta ciudad”, que oferta sus habilidades con la sombras chinescas y juegos de manos. 

Especialmente interesante el anuncio de un tal Fondard, físico, naturalista y profesor de Matemáticas, que “abrirá un salón de Física en el que habrá una muchacha invisible de edad de 15 años, a la cual se oirá cantar, suspirar, reir, responder a todas las preguntas, averiguara el color de los vestidos de los concurrentes... etc.”.

Se anuncia también un todavía novato Juan Brasi, notable mago valenciano discípulo de Giovanni Giuseppe Pinetti, que alcanzó gran popularidad, ya en el siglo XIX, con el sobrenombre de “El hombre incombustible”, y que utilizaba diferentes efectos de magia química y física en sus espectáculos. En la exposición de la Biblioteca Nacional se incluían unas láminas impresas en 1806, que reflejaban algunas de sus sorprendentes actuaciones en Madrid.
 
Durante todo el siglo XVIII la historia de la química y la física evoluciona muy pareja a la del ilusionismo. Un arte de apetito voraz que se nutre de cualquier tipo de herramienta, ciencia o técnica que permita crear una ilusión. Y en el Siglo de Oro los autómatas del suizo Jacques Drozo, del holandés “Paisano del Norte” o del italiano Giovanni Giuseppe Pinetti, por citar un ejemplo, capaces de escribir, dibujar o tocar música, fascinaron a miles de europeos en lo que pretendía ser un punto de intersección entre la ciencia y la magia.
En 1792, precisamente, se presentaba en Madrid un seguidor de Pinetti llamado Tasarini, con un espectáculo de escena compuesto por 16 autómatas como “la filósofa que responde por escrito a preguntas”, “el faisán de la China” y otros. Ya en 1783 Teodoro Blanqui se presentó también en Madrid con máquinas autómatas.

La magia sobrenatural
Ya entrado el siglo XIX, en 1819, se publica en España el primer libro dedicado exclusivamente a la cartomagia y juegos con naipes: “Recreaciones del arte y la naturaleza”, de Donato José Medrano. Pero será necesario aguardar 20 años más hasta la publicación de uno de los grandes clásicos del género; “El brujo en sociedad”, de Juan Mieg, más conocido como el Tio Gigüeño. Este libro marcó un antes y un después en la magia española, ya que daba a conocer muchos efectos y técnicas procedentes de otros países, y aportaba grandes innovaciones. 

La primera mitad del siglo XIX fue mágicamente prolífica. Las fantasmagorías, cámaras oscuras y juegos de luces eran la última moda. En 1821 Baltasar Calvo y María Salazar presentaron su espectáculo “Las sombras de la Linterna Mágica”, que contó entre su público con un asombrado Francisco de Goya… Ese mismo año Romanine actua ante los Reyes de España, que también disfrutarían unos años después del Teatro Pintoresco Mecánico de Marcos Latronche, y de las artes mágicas de Antonio Zervi. 

En 1826, en la calle Fuencarral de Madrid, se instaló “la maquina pequeña de perspectiva”, y dos años después el relojero zaragozano Ramón Pérez Olivar, construyó su teatrito de transformación.

En aquella época visitaban Madrid Gossoul y Poret, o Jose Dos Reis Malabar (a quien se debe la palabra malabarismo), quienes entre 1826 y 1833 ofrecieron diferentes espectáculos en España. El francés Pedro Reyno instaló un teatro de metamorfosis en Madrid, donde también actuó Cayetano Pelizzari con su truco de “La niña invisible”, muy similar al anunciado por el Profesor Fondard unos años antes.

Unos años más tarde hacen su aparición en los escenarios españoles Jose María Schmid y el francés Louis Comet, que realizan juegos innovadores y sorprendentes como el denominado “Vista a través de los cuerpos opacos”. Un juego revolucionario en la época que les valió ser premiados por la propia reina Isabel II. Entre 1849 y 1852 publicaron varios libros.
Pero hacia la mitad del siglo XIX surge un nuevo fenómeno social, exportado desde EEUU y Francia, que se extendería rápidamente por todo el mundo, y que se convertiría en inagotable fuente de inspiración para magos e ilusionistas: el espiritismo. A partir de entonces son legión los prestidigitadores que incluyeron en sus espectáculos sesiones mediúmnicas, la aparición de fantasmas, etc. Pero también surgieron personajes, inspirados por el famoso Houdini, que se dedicaron a desenmascarar a los médiums y espiritistas que afirmaban mantener un contacto genuíno con los espíritus, y protagonizar auténticos trances, levitaciones, etc. Esta nueva ocupación de algunos ilusionistas, la de desenmascarar a los falsos médiums, videntes o psíquicos, generó una nueva literatura mágica, el llamado desenmascaramiento. En realidad el desenmascaramiento se ocupa, como su nombre indica, de revelar los secretos de los efectos mágicos, o trucos, de los magos, pero con frecuencia se ha justificado centrándose en desenmascarar las técnicas utilizadas por algunos médiums, videntes o adivinos que afirmaban poseer poderes sobrenaturales.

El primer libro sobre desenmascaramientos publicado en España aparece en 1847. Pero la obra “Palacio desencantado de Mister Macallister”, del empresario teatral Antonio Rotondo, no fue un simple libro divulgativo, sino una venganza del empresario que se había sentido estafado por el mago inglés Macallister, quien había cosechado un notable éxito con su espectáculo “El Palacio Encantado” en Madrid. 54 páginas en las que el esmpresario explica las 45 experiencias presentadas en Madrid por Macallister, quien había sido ayudante del francés Philippe.

Esa segunda mitad del siglo XIX vio también como los magos e ilusionistas enriquecían sus repertorios con el magnetismo animal, ahora conocido como hipnosis, una nueva ciencia recién descubierta en Francia por Anton Mesmer. Y el hipnotismo de espectáculo, junto con el faquirismo, el escapismo, las grandes ilusiones, etc, fueron nutriendo, cada vez más, el feroz apetito de ese arte que es la magia, que jamás deja de evolucionar. 

Además aparecen las primeras tiendas de magia, como “El Rey de la Magia”, del barcelonés Joaquim Partagás. Partagás había abierto en la Ramblas, en 1894, el primer teatro-salón dedicado exclusivamente a magia, ofreciendo funciones diarias de ilusionismo, magia, linterna mágica, etc.

Su primera tienda especializada, “El Rey de la Magia”, continua en funcionamiento. Partagás, por cierto, uno de los grandes magos de final del siglo XIX, publicó en 1900 su obra: “El prestidigitador Optimus, o Magia Espectral”, un clásico. 
 
Como clásico fue otro contemporáneo del rey de la magia, y también catalán: Fructuoso Canonge “el Merlín español” (o catalán, según las versiones más o menos nacionalistas). Nacido en 1824 en Montbrio del Camp (Tarragona), Canonge dejó el salón de limpiabotas que tenía en Barcelona y las ilustraciones, para recorrer Francia actuando en cafés y pequeños locales, anunciando sus espectáculos con un enorme cartel publicitario. Su habilidad como prestidigitador le otorgó una fama y un prestigio que le valieron que lo llevarían después por toda Europa y América, llegando ser nombrado Caballero. En la calle Pas de L'ensenyança de Barcelona, todavía se conserva un mural del Merlín español y en la Plaza Real, una placa con su nombre.

De la mano de Partagás y Canonge, la magia española entró muy dignamente en el siglo XX, donde terminó de consolidarse internacionalmente.
Por Manuel Carballal