domingo, 1 de mayo de 2016

BRIDGET GROSBIE: LA ULTIMA VICTIMA DEL PALMAR DE TROYA


Bridget Crosbie murió en su casa de Wexford (Irlanda) a los 82 años. Hasta aquí lo normal, dada la edad de la mujer. Es con el descubrimiento de su cadáver es cuando empieza el relato de los últimos años de la vida de esta mujer, atrapada por la iglesia del Palmar de Troya, «destruida» por el culto en una sociedad secreta, denuncia su familia. 

Crosbie, explican sus allegados, estuvo dos meses muerta en su cama antes de que la encontraran. «Cortó toda relación con la familia porque en la iglesia del Palmar le obligaron». 

Lo cuenta en español el diario ABC. Según recoge el Belfast Telegraph, entre otros medios británicos, Crosbie dejó su Irlanda natal en los años 60 para trabajar en hospitales de Londres y las Islas del Canal. Cuando volvió a casa, «había cambiado». Por dentro y por fuera. 

Por fuera, sus vestidos eran más largos, más oscuros. Por dentro, su vida social era limitadísima, pues se reducía a quienes eran compañeros de fe en la iglesia cismática. Ni siquiera respondía al teléfono cuando la llamaba su familia. «Siempre estuvimos pendientes de ella, pero no podía tratar con nosotros», explican los vecinos. 

Su creencia en los troyanos le impedía tratar a quienes estaban fuera de la iglesia radicada en Utrera. Un episodio especialmente revelador de su aislamiento tuvo lugar en julio, antes de su muerte. La mujer tropezó en la calle y tuvieron que acudir unos enfermeros. Cuentan que se negó a recibir cuidados y mucho menos a irse en la ambulancia con ellos.

«Se la llevaron de nuestro lado y la destruyeron», cuenta su sobrino Michael Crosbie al Teleraph. 

Bridget era una chica irlandesa «como cualquier otra», recuerda su familia. Llevaba la vida normal de cualquier hija de vecino: salir a tomar algo, amigos, el trabajo... Hasta que, denuncian sus allegados, se cruzó en su vida la Iglesia del Palmar de Troya. 

«Le lavaron el cerebro», acusan. La familia de Bridget tiene un mensaje para quienes estén en una situación similar. Quieren advertirles: «La gente tiene que estar alerta con estos grupos. No sabemos por qué Bridget se involucró con ellos, pero los Palmarianos nos la robaron. 

Vivía aislada. Aunque queríamos hablar con ella, no podíamos». Fruto del aislamiento, de la soledad y, cree la familia, de su relación con la iglesia del Palmar de Troya, Bridget murió sola y tuvieron que pasar dos meses para que encontraran su cadáver en la cama.