miércoles, 12 de septiembre de 2007

Acusan a policias portugueses de manipular pruebas en el caso Madeleine


Nuevas repercusiones del caso Madeleine: desde un blog lanzaron una serie de acusaciones contra la Policía portuguesa, y afirman que la inculpación de los padres es una maniobra para encubrir a ciertos funcionarios. Conocé los argumentos, y mirá las fotos incriminatorias.
Según una información publicada en un blog y difundida en varios portales europeos, la policía involucró a los padres de Madeleine McCann para encubrir a algunos funcionarios de esa repartición.

Si bien se trata de conjeturas, se publican algunas fotografías que, al menos, dejan lugar a la sospecha.

La teoría, difundida por el blog, explica que Maddie no estaría muerta, sino que habría sido secuestrada por una red de pedofilia, que involucra a al menos dos funcionarios de la Policía Judicial de Portugal, que además trabajan en el caso.

Lo curioso es que el autor del blog en el que se difunde esta información había predicho, en un comentario publicado hace un mes, que la policía inculparía al matrimonio McCann.

Las fotografías difundidas muestran a algunos funcionarios de la Policía durante las primeras pesquisas que llevaron a detener e investigar a Robert Murat, y las comparan con otra foto tomada cuando Maddie aún no había desaparecido. En ella se puede ver a Gerry McCann jugando con sus tres hijos, y a uno de los policías implicados en la investigación. Según las conjeturas, los padres de Maddie estaban siendo vigilados con el fin de secuestrarle a la pequeña.
Además, Gonçalo Amaral, uno de los policías que encabeza la investigación, había sido acusado el pasado mes de junio, junto con otros cuatro compañeros, de varias faltas relacionadas con la investigación de la desaparición y muerte de una niña en el 2004, según difunde el periódico británico Aberdeen News. Este caso, dice el blog, "Es exactamente igual a la historia de Leonor Cipriano en el caso de su hija Joana. Esa mujer purga una condena de 16 años en la cárcel por el asesinato de su propia hija, pero curiosamente la hija no está muerta o al menos nadie puede probarlo, fue secuestrada por una red de pedófilos a la cual pertenece al menos un PJ, Gonçalo Amaral, que es quien dirigió por entonces las pesquisas de aquel caso y hoy dirige las pesquisas en el caso de Madeleine McCann, "casualmente". A Joana la dieron por muerta oficialmente, pero nunca se encontró evidencia de su muerte, ni cadáver ni nada. Lo mismo ocurrirá con Madeleine McCann."

El autor del blog acusa directamente a la Policía portuguesa de fabricar pruebas en contra de los padres de Maddie, y se pregunta, de acuerdo a la comparación de fotografías, si la policía portuguesa, observaba a los padres de Madeleine y a la pequeña, desde antes que la niña desapareciera, y por qué los observaban si todavía nada había ocurrido.

Rachel Oldfield, amiga de los McCann, dijo al periódico The Times que el matrimonio no tiene nada que ver con la desaparición de la niña, y se hizo eco de las expresiones del marido de Leonor Cipriano, que aseguró que, al igual que con su esposa, la policía quiere inculpar a los McCann para encubrir otra situación.

El periódico The Independent, publicó una nota, en la que señala que los restos de sangre hallados en el apartamento de los McCann tal vez no tengan nada que ver con el matrimonio porque cientos de personas han alquilado ese lugar en los últimos años. Además, critica el rechazo que ha habido desde el principio con los McCann, por parte de la prensa lusa, actitud que ha dado lugar a titulares sensacionalistas como el de "Asesinada en su apartamento". The Guardian también se hizo eco de la noticia.

La Justicia portuguesa investiga
Un fiscal portugués tomará las próximas decisiones sobre el caso Madeleine y los padres de la niña británica desaparecida, declarados sospechosos de su posible muerte por la Policía, que anunció hoy su decisión de enviar el expediente al procurador.

Desde considerar poco sólidos los indicios en su contra o pedir nuevas investigaciones hasta llamarlos otra vez a declarar o presentarlos ante el juez, el fiscal Joao Cunha de Magalhaes tiene en sus manos el futuro de los padres de Madeleine, Kate y Jerry McCann.

Como procurador del caso, según fuentes jurídicas, estará también facultado para pedir al juez medidas de control más severas, incluida la prisión provisional, para los McCann, ahora sólo obligados a comunicar ausencias superiores a cinco días de su domicilio, fijado en el Reino Unido.
El jurista, que aunque tiene 57 años y 30 de carrera profesional no ha tenido relevancia en los medios de comunicación, deberá también pronunciarse sobre la situación del británico residente en Portugal Robert Murat, el tercer "arguido" o sospechoso en el caso, que pasó a segundo plano en las últimas semanas.

Apenas un día después del regreso de la pareja de médicos británicos a su país, asustada por las acusaciones y la presión de los interrogatorios, la Policía Judicial lusa decidió enviar a la Fiscalía el expediente de sus investigaciones, aunque todavía espera algunos análisis.

Desde que Madeleine desapareció el 3 de mayo en Playa de la Luz, al sur del país, la Policía batió cientos de kilómetros de terreno en su busca, registró casas y pertenencias de Murat y de los McCann e interrogó a los tres y a numerosas personas de su entorno.

Pero nunca consiguió indicios sólidos sobre el paradero de la niña hasta que perros especialmente entrenados y prestados por la Policía británica detectaron rastros de sangre y de cadáver en el apartamento, el automóvil, ropas y efectos de los McCann.

Aunque todas las investigaciones son secretas, según las filtraciones policiales a los medios los indicios que apuntan a los padres de la niña pueden ser judicialmente débiles.

Varios medios portugueses han especulado con que la Policía presionó a la pareja en los interrogatorios, en particular a la madre, su principal sospechosa, en busca de una confesión porque las pruebas que ha logrado recabar no son concluyentes.

Según lo trascendido de los primeros análisis de las muestras detectadas por los canes, realizados también en el Reino Unido, los restos de sangre tienen un alto porcentaje genético de la niña, pero su fiabilidad no es total.

En la secuencia de la desaparición de Madeleine, mientras sus padres cenaban en un restaurante cercano, los investigadores han encontrado incongruencias y contradicciones en los testimonios de los McCann y los amigos británicos que les acompañaban.

Pero, como ha contestado el propio matrimonio, tampoco es fácil encajar en los sucesos de aquella noche y en su comportamiento la muerte accidental y ocultación de la niña y el paso del cadáver o sus ropas por un vehículo que alquilaron 25 días después.

Cunha de Magalhaes tendrá que valorar el trabajo de la Policía y decidir si hay hechos suficientes para emprender acciones judiciales o esperar el resultado de nuevas investigaciones, que podrían venir de los análisis de muestras biológicas aún no llegados a Portugal desde el laboratorio forense de Birmingham.

Portavoces policiales dijeron que en los próximos días también pueden reanudarse las búsquedas de la niña sobre el terreno.

En cuanto a los McCann, fuentes jurídicas señalaron que, según la orientación que dé el fiscal, podrían ser interrogados en Portugal o mediante la Policía británica, aunque el portavoz policial Olegario Sousa admitió hoy que su ausencia dificulta la investigación.

Para esas y otras diligencias, la voluntad del matrimonio y sus abogados de cooperar con la Justicia se considera ya determinante para que el caso, sin pruebas contundentes, no se empantane en trámites judiciales.

De momento, los detectives han expresado anónimamente a la prensa su recelo por la súbita partida de los padres y las críticas que ellos y sus familiares han lanzado sobre falta de rigor y presupuesto en la Policía lusa y su prisa por cerrar el caso.

http://www.montevideo.com.uy/noticiappal_49253_1.html
Pagina web oficial: www.findmadeleine.com

sábado, 8 de septiembre de 2007

El caso de Jaclyn Dowaliby: la otra Madeleine McCann

Durante los últimos meses todos los medios de comunicación vinculados con el mundo del crimen nos hemos hecho eco del caso (http://manuelcarballal.blogspot.com/2007/06/una-mirada-de-esperanza-en-el-caso.html) de Madeleine McCann. Caso que ha dado un giro de 180 grados en las últimas horas. La policía portuguesa ha decidido apretar más a Kate y Gerry McCann, sometiéndolos a intensivos interrogatorios al considerarlos ya, abiertamente, como sospechosos del posible asesinato de su hija Madeleine. La aparición de nuevas ¿pruebas?, como la presencia de restos de sangre en el coche en un coche alquilado por los McCann semanas después (no antes) de la desaparición de Madeleine.

Hoy, Antena 3 televisión, en una muestra de rapidez de reflejos y oportunismo mediático, rescató de sus archivos la película “Desaparecida en la noche”, una tv-movie norteamericana que recoge la historia de David y Cynthia Dowaliby, que a principios de los 90 protagonizaron un fenómeno mediático muy similar al de los McCannan. Al igual que en el caso del matrimonio británico, los Dowaliby sufrieron la desaparición de su hija Jaclyn, de 7 años de edad, en plena noche. La opinión publica se volcó en el caso, que acaparó todos los medios de comunicación estadounidenses. Cuando el cuerpo de Jaclyn apareció sin vida, sus propios padres fueron considerados sospechosos del crimen, y procesados. Un caso, poco conocido en Europa, que se ha hecho un hueco en los anales de la historia judicial, y que ahora rescato de los archivos del crimen.

Historia de un martirio

David Dowaliby fue condenado por el asesinato a su hijastra, Jaclyn Dowaliby, de 7 años, en 1990. Aquella condena fue posteriormente revocada el Tribunal de Apelación del Illinois en 1991, que no ordenó (pidió) un nuevo juicio, y el Tribunal Supremo rehusó la revisión del caso en 1992, acabando así con los gastos generados por el juicio contra David, y el caso que acaparó la atención mediática en Norteamérica durante años.

Hasta el momento, él único otro sospechoso que la policía detuvo en relación al asesinato de Jaclyn era su madre biológica, Cynthia Dowaliby, que fue encontrada no culpable, y aunque otros sospechosos alguna vez han sido detenidos en relación al caso, ninguno fue procesado, y el caso permanece no resuelto.

Jaclyn desapareció de su casa en Midlothian, Illinois, donde vivía con su hermano y sus padres David y Cynthia, durante la madrugada del 10 de septiembre de 1988. Según David y Cynthia, Jaclyn se había ido a dormir en su dormitorio como todas las noches. La policía al principio asumió que una ventana por la cual un intruso podía haber entrado en la casa para secuestrar Jaclyn, había sido rota (el cristal) de dentro de la casa hacia afuera. Sin embargo, el análisis forense más tarde estableció de manera concluyente que el cristal de hecho había sido roto del exterior.

David y Cynthia al principio cooperaron con la policía, y se prestaron a ser sometidos para exámenes de polígrafo y control de drogas, que ambos pasado satisfactoriamente. Ellos también dirigieron a la policía a dos sospechosos posibles, el primero era el padre biológico de Jaclyn, y el segundo su hermano, y tío de la niña, Rob Kenny. Sin embargo, el padre biológico de Jaclyn estaba en la prisión cuando Jaclyn desapareció, y Kenny tenía una coartada, aunque una coartada dudosa que más tarde fue rebatida por varios testigos. Mientras tanto, y ante la enorme cantidad de presión mediática que cayó sobre la policía, y sobre el fiscal del Estado en inminentes elecciones, exigiendo una solución del caso, estos dirigieron a enfocar su atención hacia David y Cynthia, considerándolos sospechosos de la desaparición de su hija, y presionándolos de todas las formas posibles para obtener una confesión.

El 14 de septiembre de 1988, cuatro días después de que Jaclyn hubiese desaparecido, su cuerpo fue encontradao a cuatro millas de su casa, en un campo de la ciudad cercana de Isla Azul, envuelto todavía en la colcha de su cama, con la que había desaparecido de su dormitorio. Aunque el cuerpo de Jaclyn estaba ya en proceso de descomposición cuando fue encontrado, había una cuerda alrededor de su cuello, y la causa de su muerte fue determinada como estrangulación. No obstante, y a pesar de la total falta de pruebas que los relacionasen con el asesinato, David y Cynthia fueron detenidos, y acusados de homicidio premeditado, y su otro hijo, hermano de Jaclyn, acogido por el Departamento de Niños y Servicios de Familia de Illinois, y apartado de sus padres, a los que se acusaba de abusos sexuales, pertenencia a una secta satánica, prostitución infantil y todo tipo de atroces acusaciones que luego resultarían ser falsas.


En el procesamiento de David, el testimonio dado por un testigo, Everett Mann, fue definitivo. Mann declaró que vio que alguien "con una estructura de nariz" parecida a la de David durante la noche en Jaclyn desapareció, cerca de donde su cuerpo fue encontrado cuatro días más tarde. Sin embargo, este testigo tenía una historia de enfermedad mental, y la persona que él reclamó haber visto durante la noche en cuestión era, según se dice, en un aparcamiento no iluminado de aproximadamente 75 yardas de distancia, y durante una noche sin luna. El procesamiento también ofreció las fotos espantosas del cadáver de Jaclyn como pruebas de dudoso valor probatorio y que estaban mas destinada a incrementar la presión mediática para encontrar un culpable, que para demostrar la autoría de David.

En una entrevista concedida después de la sentencia, la presidenta del jurado dijo que las señales de un puño sobre la puerta del dormitorio en la casa familiar de los Dowaliby, también habián sido críticas en la decisión del jurado para condenar a David. Estas señales aparecieron en una de las fotos presentadas como pruebas por la fiscalía, pero nunca fueron mencionadas por ningún lado durante la investigación. Sin embargo, el jurado concluyó de estas señales demostraban que David tenía un carácter terrible y violento. Sin embargo, de hecho, estas señales de un puño en una pared no tenían nada ver con el caso, y solo probaba que en algún momento de su vida en su propia casa, David habia apoyado (o incluso golpeado) el puño sobre la pared. La presidenta del jurado de jurado también dijo que, de haber tenido la menos posibilidad, el jurado habría condenado a Cynthia de asesinato también.

Mientras David Dowaliby comenzaba a cumplir su condena, dos periodistas de investigación reabrían el caso; David Protess y Rob Warden, convenciendo además a Dowaliby para cambiar de abogado. Las nuevas investigaciones demostraron que la policía y el fiscal del estado habían cometido el errores grabes en la investigación, manipulando pruebas para conseguir un culpable que acallase la desbordante repercusión mediática, y política, del caso. Y tras sufrir un año y medio de prisión, el caso fue revisado y desestimado por el Tribunal de Apelación del Illinois, que consideró que no existía ninguna prueba contra David Dowaliby. Sin embargo los daños económicos, psicológicos y emocionales que sufrió la familia Dowaliby son irrestituibles.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Vicente Garrido: La criminalística contra los asesinos en serie

El Dr. Vicente Garrido nació en Valencia en 1958. Doctor en Psicología por la Universidad de Valencia en 1983; anteriormente, en 1980, se había graduado en Criminología en esa misma Universidad. Tanto su tesis doctoral como su tesis de graduación en criminología se convirtieron posteriormente en libros; “Delincuencia y sociedad” (Alhambra, 1984), y “Psicología y Tratamiento penitenciario: una aproximación” (Edersa, 1982), respectivamente.

En 1986 realizó estudios de posgrado en el departamento de Criminología de la Universidad de Ottawa, Canadá. En 1991 fue profesor invitado de la Sociedad Británica de Psicología en la Universidad de Salford. Miembro de varias asociaciones científicas, y del consejo editorial de varias revistas, entre ellas “Psychology, Crime and the Law”, y “Journal of Correctional Education”.

Ha sido asesor de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias en varias ocasiones, y en la actualidad coordina un programa para instituir la intervención especializada para delincuentes sexuales en ocho prisiones. Igualmente, ha colaborado estrechamente con el Servei de Rehabilitació del Departament de Justicia de Catalunya (España) en la implantación de programas de tratamiento para jóvenes y adultos.

Además, ha formado parte de la Comisión que elaboró la Ley Reguladora de Responsabilidad Jurídica del Menor, aprobada en enero del año 2000 y ha dirigido investigaciones subvencionadas sobre ámbitos muy diversos de la criminología, de la psicología de la delincuencia y de la educación correccional, entre ellos: delincuentes violentos y sexuales, delitos violentos dentro y fuera del hogar, prevención de la desadaptación social, intervención con familias en riesgo social, tratamiento de delincuentes juveniles y prevención de los malos tratos y del abuso sexual en niños.

En 1997 y 1999 ha ejercido de Consultor de Naciones Unidas para la Prevención de la Delincuencia Juvenil en Latinoamérica, supervisando programas en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay. El Ministerio de Justicia le concedió en 1999 la Cruz de San Raimundo de Peñafort, por “sus méritos en el desarrollo de una justicia más humana y eficaz”.

Desde 1999 está investigando las conductas de acoso y violencia contra la mujer, colaborando con varios centros de atención a víctimas de mujeres en España. Un primer fruto de este trabajo es su libro “Amores que matan: Acoso y violencia contra las mujeres” (2002). Otros libros suyos son: “Técnicas de tratamiento para delincuentes” (1993), “Educación Social para delincuentes” (1998), “Diccionario de Criminología” (1998), “Principios de Criminología” (1999), y “El psicópata” (2000). Sus último libro son “Contra la violencia: las semillas del bien y del mal” (2002), “Psicópatas y otros delincuentes violentos” (2003), y “¿Qué es la psicología criminológica?” (2004), y acaba de publicar “La mente criminal” (Temas de Hoy, 2007).

Hace pocos dias participaba en el curso de criminalística “Técnicas y métodos de investigación criminal en España” (
lahuelladelcrimen.blogspot.com) donde surgió esta entrevista:

- Andreu Martín resalta en su prólogo a este “libro del miedo” que aunque ya es tarde para todas las víctimas de todos los seriales que aparecen en “La mente criminal”, las no-victimas debemos agradecer al avance de la criminalística y de todas las ciencias forenses, la captura de esos asesinos de los que, cualquiera de nosotros, algún dia, podríamos haber sido víctimas. Pero, teniendo en cuenta que la clasificación de serial se aplica, precisamente, cuando se han cometido ya más de 3 asesinatos inconexos, ¿crees que en el futuro, la ciencia podrá llegar a prevenir las conductas del serial, antes de que cometa los crímenes?

Eso ya es posible ahora. Pérez Rangel era un asesino en serie en proceso; su primer crimen era sádico y lleno de ira. Cualquier policía experto sabe que allí hay algo más que deseo de robar. Una escena del crimen así puede ser concebida como “probable escena de un asesino serial”.

- Desde las tipologías criminales de Lombroso al “los testigos mienten pero las pruebas no” de Gill Grishom, la criminalística ha evolucionado muchísimo.

Bueno, en realidad ese periodo cubre toda su historia, porque como explico en el libro la policía científica se desarrolla con la misma policía, y con el desarrollo del crimen en las ciudades modernas del siglo XIX. El crimen, desde luego, no nace con la ciudad del XIX, ni el asesinato serial, pero sí va a tener en este ámbito sus marcas de identidad más características.

- En el transcurso de una entrevista a Robert Ressler para la revista Policia, me sugirió que en la actualidad muchas bandas terroristas, como la española ETA, ofrecían a los asesinos en serie una justificación ideal para expresar su violencia psicopática. Obviamente un terrorista puede matar a 3 o mas victimas desconocidas en sus atentados, sin embargo parece que el asesinato, en el caso del serial, no se limita al acto en si de matar, sino a la morbosa elaboración solitaria del crimen. ¿Cuál es tu opinión sobre la relación asesino en serie y terrorista? ¿Y en cuanto a los sicarios (asesinos profesionales)?
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Un psicópata no se siente cómodo en un entorno terrorista, particularmente en Europa, donde se requiere fidelidad a unas ideas y a unas normas rígidas dictadas por la cúpula de la organización. Como sabemos, el psicópata no tiene mayor ideal que sí mismo, y no le gusta seguir normas estrictas; eso le hace un tipo poco fiable en el seno de la banda. Sin embargo, contemplo dos excepciones. En primer lugar, si el psicópata posee un buen autocontrol junto a unas directrices implacables, puede ser un lider y entonces ocupar un puesto de media o alta responsabilidad. La segunda excepción (como de Juana Chaos) es cuando la violencia desmedida le permite gozar del favor de los demás porque es capaz de hacer cosas que nadie más puede hacer. Sin embargo, como puede verse en este caso, la banda no se fiaba de él, y nunca le dio el mando que él ansiaba. Así pues, durante un tiempo los psicópatas pueden estar bien integrados dentro de la organización terrorista, y en algunos casos pueden ser muy útiles, pero no pueden ser el perfil ideal para sostener a una banda terrorista. Los sicarios son otra cosa. Estos van por libre, y sólo tienen que dar cuenta de su trabajo. Muchos sicarios son psicópatas, sin duda.

- Fuiste en primer criminólogo en España, en colaborar en investigaciones policiales sobre asesinos en serie. Has realizado perfiles en casos como el de Ferrandiz, Galan, etc, que poco tendrian que envidiar a la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI, y has tenido la oportunidad de entrevistarte con seriales como Gilberto Chama… sin embargo no es habitual este tipo de estudios en la investigación policial española. ¿Adolecen las policías españolas de carencias a la hora de investigar los seriales, como la falta de perfiladores, bases de datos especificas (VICAP), etc?

En España todavía la policía desconfía de la psicología y la criminología forense. Yo siempre les digo que nuestro trabajo puede ser útil en algunos casos, y en otros no, como otro forense con otro tipo de prueba. La vulgarización de estas técnicas tampoco ha ayudado en su aceptación, ya que da a pie a que parezca mucho charlatán. Por otra parte, yo entiendo una cierta reticencia: algunos profesores se hartan de explicar cosas de criminología forense sin haber visto nunca a un delincuente, y eso da una imagen a los profesores de “torre de marfil” que no ayuda a la causa.

- Richard Ramirez, Richard Chease, Peter Kurten… muchos asesinos en serie, tanto psicópatas como psicóticos, intentaron justificar sus crímenes a causa de una creencia sobrenatural, satánica, esotérica… ¿Hasta que punto un delirio religioso, o una creencia, puede alentar la violencia homicida?

El ser humano siempre ha buscado una conexión con el más allá, desde el origen de los tiempos, como se puede ver en los ritos funerarios que se conservan de la especie neardenthal. Por otra parte, lo oscuro y lo malvado tienden a ir unidos, porque es lo desconocido. En los delirios la creencia de fuerzas maléficas que a uno le conducen a ese mundo desconocido puede conllevar contenidos violentos porque en ese “lugar” está prescrito que operan seres o entidades que van en contra de la moral cristiana y las leyes de la sociedad. Por consiguiente, si alguien “conecta” con esas fuerzas ha de estar dispuesto a matar.

- En este sentido, algunos nombres clásicos en la historia de los grandes asesinos como Charles Manson, o Adolfo de Jesús Costazgo, cometieron o mandaron cometer sus crímenes en actos de violencia colectiva. (No me refiero a parejas asesinas) ¿Existe algún enfoque desde el estudio del perfil criminal de esos inusuales asesinatos en serie colectivos en el seno de sectas religiosas?

Se trata de psicópatas que, ayudados por pensamientos de un enorme egocentrismo, aprenden a creerse sus mentiras y dedicen que están en condiciones de “probar” que son capaces de generar destrucción y poder, lo que “confirma” su estatus especial. Por otra aprte, no olvidemos el sentimiento de poder que da gobernar sobre cuerpos, mentes y haciendas de mucha gente.

- He echado en falta en tu libro a Manuel Blanco Romasanta, quizás el primer gran asesino en serie español, sin embargo si dedicas capítulos fascinantes a como la criminalística contribuyó a la detección de otros asesinos en serie en España: Tony King, Joaquin Ferrandiz, Alberto Galan, etc. Criminales sin duda tan crueles como Bundy, Dahmer, Kemper, o todos los clásicos norteamericanos, pero sin su proyección mediática. ¿Existe alguna diferencia entre los seriales españoles, o el tratamiento mediático de sus casos, y los grandes asesinos en serie americanos?

No lo creo; antes sí, pero ahora los medios ocupan mucho espacio en todo el mundo a esos casos. Como otras muchas cosas, los asesinos en serie se han “globalizado” y ya no son patrimonio de las noticias de, por ejemplo, la CBS. Además, la proliferación de películas y novelas en los últimos 20 años ha extendido la fascinación por el el fenómeno por todo el mundo.

- A Richard Ramirez lo condenó a muerte la dactiloscópia, a Timothy Spenser lo sentó el ADN en la silla eléctrica, Ted Bundy la odontología forense. En otros casos los perfiles criminales, la psicolingüistica forense, etc, han sido definitivas para encarcelar a otros asesinos en serie. A tu juicio, que ciencias en el futuro podrían contribuir más a la lucha contra los asesinos seriales.


Creo que el perfil geográfico todavía puede dar mucho de sí. Como hemos visto, los asesinos matan siguiendo unas rutinas en el espacio. Determinar dónde puede vivir o trabajar el asesino facilitaría mucho la investigación. Por otra parte, si todos tuviéramos una huella genética en un ordenador cualquier indicio de ADN de la escena del crimen podría ser inmediatamente cotejado. Quizá la amenaza terrorista haga realidad esto, aunque sé que puede soliviantar a mucha gente la idea de que exista un gran ordenador con nuestro código genético. Pero el acceso policial a los bancos de identificación puede ser algo necesario. Y digo “puede”, no estoy seguro.

- Si la psicopatia no se cura, y sabemos que muchos asesinos en serie han vuelto a matar, a pesar de haber conseguido espaciar durante años sus crímenes ¿Cuál es la actitud juridica que se deberia tomar ante un asesino en serie condenado que vuelve a salir a la calle tras cumplir su pena?

Yo soy partidiario de que los asesinos en serie estén en la cárcel un mínimo de 40 años.

- Una autocrítica ¿La divulgación de estas técnicas en películas, libros o articulos, como este, no contribuye también al desarrollo en la conciencia forense de los criminales?

Desde luego, pero yo creo que son tantas las variables a controlar para cometer un crimen “perfecto” que no es muy nocivo este efecto; aunque es inevitable. Ha ocurrido siempre. En su época las novelas de Holmes enseñaban a quien quería leerlas a pensar mejor los crímenes, y cómo no cometer errores. Ahora sólo empleamos los medios de los que disponemos para entretener a la gente. Los asesinos están entre éstos, y no podemos evitarlo.

Manuel Carballal
www.manuelcarballal.blogspot.com

martes, 21 de agosto de 2007

Yezidis: la secta "satánica" árabe y la lapidación de Du'a Khalil Aswad's


En agosto de 2007, hace pocos días, se producían los mayores atentados de la historia reciente en Iraq, pero en esta ocasión el objetivo no eran las tropas norteamericanas, sino una minoría religiosa: los yezidi. Mas de 400 miembros de esta comunidad fallecieron en los últimos atentados atribuidos a Al Qaeda. A pesar de que todos los medios de comunicación internacionales cubrieron las trágicas noticias , nadie supo responder al porqué de esa violencia salvaje contra los yezidi... Quizas la respuesta haya que buscarla en un terrible asesinato, cometido por esos mismos yezidi en Iraq, hace pocos meses...

Al comienzo del video, grabado el pasado 7 de abril en Iraq con un teléfono móvil, se puede ver como varios agentes de la policía iraquí vigilan la puerta de la plaza, donde cientos de varones, no distingo a ninguna mujer más que a Du'a Khalil Aswad's, se amontonan para presenciar y participar, en el linchamiento. Durante interminables minutos la niña, Du'a Khalil Aswad's sólo tenía 17 años cuando fue asesinada ante la cámara, recibe puñetazos, patadas y pedradas por parte de docenas de los presentes. Se acurruca en el suelo intentando protegerse la cabeza con las manos, suplicando por su vida, pero la masa, embriagada por el odio y el fanatismo religioso, no tiene piedad. La masa nunca tiene piedad.

A medida que pasan los minutos las fuerzas de Du`a flaquean. Humillada, agotada, dolorida, seguramente deseó en un instante que todo acabase. Y en ese momento uno de los asistentes coge un enorme bloque de cemento, y lo lanza con todas sus fuerzas sobre la cabeza de la niña, partiéndole el cráneo. Pero los asistentes continúan golpeando el cadáver mientras un torrente de sangre comienza a brotar de la cabeza de la niña, desplazándose hacia la izquierda de la imagen.
A pesar de que el charco de sangre se hace cada vez mayor, los asistentes no se detienen. En el video se aprecia como alguien vuelve a tomar el bloque de cemento y de nuevo lo arroja sobre la niña, que ya no puede sentir más dolor. Una, dos, tres, cuatro veces… La única preocupación de otro de los participantes en la lapidación es cubrir las braguitas de la niña asesinada, que ha perdido su falda durante la brutal paliza. Matar si, pero con pudor.

Al final del video varios de los participantes en la matanza, miembros de la familia de Du'a Khalil Aswad's, y alguno de ellos apenas un niño, recogen el cadáver de la joven y lo arrastran fuera del recinto, como si fuese una bolsa de basura…

Es el último caso de un “crimen de honor” acontecido en Oriente Medio, esta vez en el contexto de un culto tan ancestral como desconocido: los Yezidis. Y el video de esa matanza, (http://manuelcarballal.blogspot.com/2007/07/el-brutal-linchamiento-yezidi-de-dua.html) es el ejemplo más demoledor y reciente de que las creencias también matan. Ya que Du'a Khalil Aswad's había cometido el terrible sacrilegio de profanar el sagrado Quitab Al Jilwah (libro sagrado yezidi) al enamorarse de un musulmán, y pretender abandonar su aldea, Bashiqa, cerca de Musul (Iraq), para convertirse al Islám y poder casarse con su amado.

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Los “adoradores del Diablo” árabes

En 1990, cuando pocos estudiosos habían oído hablar de los yezidis en España, ya incluímos esta sorprendente religión en nuestro libro “El Diablo: El Síndrome del Maligno” (Ediciones Jucar). En dicho volumen, el primer estudio sobre los cultos al diablo realizado en este pais, dedicábamos un capítulo a analizar el fenómeno de las herejías y sectas “satánicas” en diferentes religiones. Y es que en todos los credos de la historia, del judaísmo al Islam, y del budismo al hinduismo, han existido formas de sectarismo comparables al pseudo-satanismo que conocemos los cristianos.

En el caso de los yezidis, el simple hecho de que Antón Szandor LaVay, fundador de la famosa Iglesia de Satán en 1966, en San Francisco, y autor de la famosa “Bíblia Satánica”, dedicase un capítulo entero de su libro “Rituales Satánicos” ( Ediciones Roca, 1975) a este desconocido culto, era razón más que suficiente para incluirlo en nuestro estudio. Pero ¿Qué son realmente los Yezidis?

Para Antón LaVey, el padre del satanismo occidental: “Como los Vigilantes –los ángeles caídos del Libro de Enoch-, los yezidis pretendian ser descendientes de Azazel. Creían en una contrapartida de la historia de Lucifer, es decir, en la manifestación del orgullo desterrado”.

Sin embargo la Enciclopedia Británica, bastante más aséptica que el Papa Negro, define a los yezidis como “una combinación de elementos sincréticos del Zoroastrismo, Maniqueísmo, Judaísmo, Cristianismo e Islam.
Los Yezidis piensan que son descendientes de los partidarios del Califa Umayyad Yazid. Creen que sus orígenes están separados del resto de la humanidad”. Y esa creencia, la de ser propietarios de una verdad exclusiva, amparada por un férreo dogmatismo que les impide relacionarse con otras religiones, ni admitir conversiones a su credo, es el que ha aislado culturalmente a esta religión en ciertas regiones de Iraq, Siria, Turquia, Rusia, etc. Sin embargo, y pese a utilizar el idioma kurdo y árabe, y pertenecer al contexto y cultural eminentemente islámico, los yezidis y los árabes se odian a muerte. Por eso Du'a Khalil Aswad's murió de forma tan brutal el pasado abril. Cuando se fue de casa para unirse al joven musulmán del que se había enamorado, sus familiares la engañaron para hacerla regresar a Bashiqa haciéndola creer que la habían perdonado. Una vez en su aldea la mataron a golpes.

Sería un error considerar ese deleznable asesinato como un “crimen satánico”, por mucho que Antón La Vey reivindique la condición de “adoradores del Diablo” para los yezidis, ya que el cuerpo doctrinal de su fe es bastante más complejo. De hecho, la fama de “adoradores del Diablo” que sufren los Yezidis es obra de la propaganda de sus mayores enemigos, las milicias islamicás en Iraq, y especialmente los grupos inspirados en eso que llamamos Al Qaeda. De hecho, el pasado 22 de abril, dos semanas después del asesinato de Du'a Khalil Aswad's, 36 trabajadores de una fábrica textil de Mosul, que viajaban en una furgoneta de regreso a Bashiqa, fueron interceptados por dos automóviles llenos de milicianos islamistas fuertemente armados.

Según Basim Rashid, de 47 años, único superviviente de la matanza, los islamistas los hicieron bajarse del autobús diciendo que buscaban yezidis. Tras identificar a 25 de los trabajadores como yezidis dejaron marchar a los demás, fundamentalmente cristianos y musulmanes, y ejecutaron a tiros a todos los yezidis, afirmando que de esta forma vengaban la muerte de Du'a Khalil Aswad's. Basim Rashid recibió un disparo en la rodilla, pero optó por quedarse paralizado, entre los cadáveres de sus compañeros, vecinos y familiares, y así pudo salvar la vida. Poco después otro video, esta vez de esta masacre, llegaba a las oficinas de la cadena de TV Al Jazeera. Al Qaeda se responsabilizaba de esta acción contra los yezidis.

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El culto al Angel Caído


La fama de “adoradores del Diablo” les viene a los yezidis de una de sus bases doctrinales y pilar de su particular teología, en la que se mezclan todo tipo de supersticiones de origen zoroastriano, judeocristiano, islamico, maniqueo, etc. Creen los yezidis que el Ser Supremo, Yazdan, emanó de si a 7 ángeles o espíritus. El más importante de ellos, Malek Taus, se reveló contra Dios-Yazdan, pero finalmente se arrepintió de su rebeldía y con las lágrimas de su remordimiento apagó las llamas del infierno y se convirtió en el Señor de este mundo. De ahí su identificación con Lucifer.

En su culto los yezidis mezclan elementos extraídos de otras religiones. Por ejemplo en sus templos mantienen el fuego sagrado siempre encendido como los zoroastrianos; comparten la santidad de Mahoma y Abraham como profetas al igual que los musulmanes; pero también admiten la de Jesús, a quien consideran un angel encarnado. Y esa mezcla de elementos teológicos, es el que ha generado tantas confusiones sobre la fe yezidi.

Antes que LaVey otros famosos esoteristas, como el converso al Islam, René Genón, o el viajero Gurdieff, hablaron en sus libros de los yezidis. Ellos, como otros exploradores europeos de finales del siglo XIX, nos propiciaron las primeras imágenes de los “adoradores del Pavo Real”, en realidad un símbolo de Melek Taus, el angel caído, que tras su redención heredó el principado de este mundo.
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Por Manuel Carballal
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Anexos:

Victimas de la endogamia cultural


Como todos las demás religiones del mundo, los yezidis se consideran únicos depositarios de la fe verdadera y como el culto mas antiguo del mundo. No admiten conversiones ni tampoco que un yazidi se case con un miembro de otra religión. Pero su endogamia teológica y cultural va mucho más allá.

Si consultamos el diario de sesiones del la Convención Sobre Derechos del Niño, celebrada en las Naciones Unidas el 28 de enero de 2000, veremos que, entre otros aspectos, los presentes denuncian los graves problemas que sufren los niños yezidis para asistir a las escuelas públicas árabes.

Dice el diario de sesiones: “La baja escolarización de los yezidis se explica principalmente por el hecho que en las zonas rurales donde vive principalmente esta minoría nacional de tradiciones pastorales, los padres prefieren conservar a los niños a su lado para que les ayuden en los trabajos de la explotación familiar. En las ciudades la situación es diferente: los niños yezidis se escolarizan normalmente y tienen acceso a toda clase de profesiones. En lo que se refiere al respeto de los derechos de esta minoría, cabe recordar que los armenios han ayudado a los yezidis a dotarse de un alfabeto y a elaborar manuales escolares”.

Y es que, aunque utilizan el idioma kurmanji, un dialecto kurdo y el árabe, los yezidis son propietarios de un alfabeto propio, consonántico, horizontal y escrito de derecha a izquierda, muy similar al urdu. Evidentemente ese alfabeto propio margina aun más a los miembros de la comunidad que no conocen otro idioma, ya que no pueden acceder a otras formas de información que sus supersticiosas tradiciones, ancladas en el pasado.

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El libro de la Revelación

Los dos principales libros sagrados de los yezidis son el Miskhaf Res (Libro Negro), atribuido a Khasan Al Bashi hacia el siglo XIV, y el Qitab Al Jilwah (Libro de la Revelación), atribuido a Shaikh`Adi, fundador de la counidad yezidi en el siglo XII. Una especia de Antiguo y Nuevo Testamentos yezidis respectivamente.

El más importante, Al Jilwah esta redactado en páginas sueltas de pergamino de piel de gacela, con 16 líneas de escritura en cada página (el Corán lleva 12), y aunque no numeradas, cada página termina con la letra que inicia la página siguiente.

En “Rituales Satánicos” Antón Szandor LaVey incluye textos de Al Jilwah presentándolas como “las palabras que Satán dijo a su pueblo” (pag. 146), en una interpretación un tanto tendenciosa de las escrituras yezidis. Sin embargo es justo reconocer el valor documental de esos textos, para todos los estudiosos de las religiones comparadas, que LaVey incluye en sus textos satánicos, utilizando una traducción de Isya Joseph tomada del manuscrito arábigo de Daud as-Saig.

La Revelación yezidi contaria la historia del mundo desde el punto de vista del Angel Caído, identificado con Lucifer por los griegos, Satán por los hebreos o Iblis por los musulmanes.
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Una martir llamada Bu´a Khalil

El video de la brutal lapidación de Du'a Khalil ha convulsionado a la opinión publica internacional. No es la primera vez, ni será la última, pero la crudeza de esas imágenes, que algunos mantenemos en nuestras páginas web pese a las críticas, han conseguido hacer reaccionar a quienes la mera información sobre esta terrible realidad resultaba indiferente.

La cadena Al Jazeera dedicó varios programas a debatir sobre el asesinato yazidi, al igual que otras televisiones árabes, como Kurdistan TV. CNN fue la encargada de divulgar el caso en el resto del mundo y rápidamente se congregaron manifestaciones, recogidas de firmas, etc.

Los yezidis nunca habían alcanzado tan nivel de popularidad como ahora. Lástima que haya sido a costa de la vida humana.

Manuel Carballal
manuelcarballal.blogspot.com

sábado, 18 de agosto de 2007

Las muertas de Ciudad Juarez

Ciudad Juarez. La saña con que las mataban fue lo que me llamó la atención al principio. Fue una noche de invierno, en febrero de 1999, cuando leía hasta la madrugada una serie de relatos que narraban detalles de muerte tras muerte desde 1993. Así empezó todo. A pesar de lo que decían las autoridades, estos casos no eran normales y eran muchos. Meras niñas de entre 13 y 18 años fueron violadas, estranguladas y mutiladas.




Entre ellas estuvo Gladys Janeth Fierro, de 12 años, quien fue raptada en mayo de 1993 antes de ser encontrada sin vida. Fue violada y estrangulada.




En septiembre de 1995 fue localizada otra estudiante, Silvia Rivera Morales, 17, esta vez en Lote Bravo, al sur del aeropuerto. Aparte de ser violada y estrangulada, el seno derecho le fue cercenado y el izquierdo arrancado a mordidas, al igual que ocurrió con otras de las víctimas que se hallaron en 1995 en el Lote Bravo, uno de los terrenos disputados de Ciudad Juárez, que pertenecía a diferentes familias poderosas.






Sagrario González, 17, obrera de una maquiladora, también desapareció después de salir del trabajo en abril de 1998. Días después se localizó su cuerpo en un lote baldío y se determinó que fue violada, estrangulada y acuchillada. En 1996 fueron seis las víctimas acuchilladas, mutiladas y violadas que se encontraron en una zona desértica conocida como Lomas de Poleo.




Los cadáveres de Lote Bravo y Lomas de Poleo estaban entre los 24 expedientes que estudiaron los especialistas de la Oficina Federal de Inves- tigaciones de Estados Unidos (FBI, por sus siglas en inglés) cuando visitaron Ciudad Juárez en marzo de 1999, después que el presidente Ernesto Zedillo solicitó apoyo al mandatario estadunidense Bill Clinton durante una reunión en Mérida, Yucatán, en febrero de 1999.





Los cuerpos de algunas de las víctimas tenían un triángulo en la espalda, marcado con alguna arma punzocortante. En el Oriente, el triángulo es un símbolo de la ultraderecha. Los relatos que leía esa noche invernal eran desconcertantes. Aún los asesinatos de las mujeres no habían sido relacionados, pero casi todos se caracterizaban por una violencia extrema.



También era evidente que seleccionaban a las víctimas y que existía algún sistema organizado para raptarlas. Se desaparecían en la zona del centro, a plena luz de día, sin que nadie viera nada. Al principio pensaba que se trataba de algunos delincuentes depravados que gozaban de protección por sus nexos con el bajo mundo. Había indicios de algo semejante.No me imaginaba, entonces, que detrás de las muertes había algo mucho más complejo y turbio.... La muerte de un abogado

Fue la noche del 5 de febrero de 2002 cuando Mario Escobedo Anaya salió del despacho que compartía con su papá, también abogado, en la calle Constitución. Subió a su camioneta para dirigirse a una tienda en el bulevar Zaragoza, donde tenía una cita para acordar la fianza de una cliente. El asunto tenía que ver con la mamá de un reo apodado El Venado.




Este se había escapado de una cárcel de la ciudad de Chihuahua y había matado a un policía. El joven abogado defendía a uno de los dos choferes acusados de asesinar y violar a ocho mujeres que se hallaron en un predio de Ciudad Juárez en noviembre de 2001. Se dio cuenta desde la tienda de que alguien lo seguía. Mario, su papá y Sergio Dante Almaraz, el defensor del otro chofer acusado, habían hecho garras ante los medios informativos el caso de las autoridades. Por eso habían sido amenazados de muerte.




Poco antes, los tres abogados se habían entrevistado con el equipo de Downtown 20/20, de la red televisora ABC en Nueva York. Otros periodistas y yo estuvimos presentes en el despacho de los Escobedo cuando llegó la ABC. También llegaron las esposas de los choferes acusados. Se difundió el programa el 31 de enero, y menos de una semana después Mario sería asesinado por policías.




Mario sentía que la gente que lo perseguía quería acorralarlo y su salida del estacionamiento se convirtió en una persecución a toda velocidad sobre las calles de Juárez, principalmente por Municipio Libre. Desesperado, Mario le habló a su papá con el celular que traía y con la otra mano navegaba su camioneta. "Ayúdame!", le dijo a su papá. Su padre trató de calmarlo. Ya había subido a su auto para encontrarse con su hijo.





En unos momentos, después de varias comunicaciones cortas y frenéticas, el papá escuchó un ruido fuerte por su celular, y perdió el contacto con Mario. Cuando llegó, tres minutos después, se dio cuenta de que había chocado la camioneta de su hijo. Pero Mario no murió del impacto, murió de un balazo. El lugar estaba rodeado de policías.



La primera versión oficial fue que los policías estatales mataron al abogado porque lo confundieron con El Venado. Después dijeron que Mario les había disparado y que tuvieron que defenderse. Posteriormente un testigo relató lo que pasó esa noche. El dijo que después de que chocó la camioneta del abogado, los policías que lo perseguían bajaron de sus camionetas, y uno de ellos, el primer comandante Alejandro Castro Valles, brincó a la parte trasera de la camioneta, rompió el vidrio con su arma y le disparó al abogado -que había resultado lastimado- en la cabeza.




La juez nunca aceptó la declaración del testigo, alegando que ya había terminado el tiempo para agregarlo al expediente. Fueron exonerados los policías. El diario Norte de Ciudad Juárez publicó fotografías comprobando que los balazos que tenía la camioneta de los policías no existían la noche que mataron al abogado. Aparecieron después, indicando que se habían sembrado las balas para sostener la defensa de los policías. Pero había más detrás de la muerte del abogado. Fuentes de inteligencia de Estados Unidos y México dijeron que El Venado fue enviado por el capo Vicente Carrillo Fuentes para asesinar al gobernador de Chihuahua, Patricio Martínez.




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El cártel de los policías
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La muerte de Javier Felipe El Negro Lardizábal figura como símbolo importante en la historia de las asesinadas en Juárez. Según el expediente de la denuncia que llevó a cabo su hermana, el ex agente municipal desapareció en mayo de 1993 cuando andaba investigando de manera encubierta la corrupción dentro de la policía estatal de Chihuahua.



Ya había juntado información sobre agentes y comandantes supuestamente involucrados en el narco y en el robo de autos. Una de las personas a las que investigaba era Sergio Rodríguez Gavaldón, quien tuvo la culpa de que sicarios conocidos como Los García hubieran matado en 2001 a la hija joven y al concubino de la doctora forense Irma Rodríguez Galarza, quien hacía las reconstrucciones de restos para poder identificar a hombres y mujeres que fueron víctimas de homicidio.




El ex policía Lardizábal fue visto por última vez cuando estuvo hospedado en el hotel Montecarlo, el mismo lugar que ocupaba como oficina Javier Benavides, el entonces subdirector de la Policía Judicial del estado. Benavides después fungió como jefe de la policía municipal en Juárez. Según familiares del extinto, la administración de Francisco Barrio contrató a Lardizábal para la investigación encubierta, cosa que no quiso reconocer la oficina del gobernador.




El cadáver de Lardizábal fue localizado en noviembre de 1993 en Lote Bravo, el mismo lugar que se convirtió en un cementerio clandestino de mujeres jóvenes que fueron violadas y mutiladas en 1995. En un video de la autopsia de Lardizábal aparecen las esposas con las que fue sujetado. No eran las esposas de él, y por el número seriado que se puede ver en el video, eran esposas de policías.




Su hermana, Rosa Lardizábal, regidora para el gobierno municipal actual de Juárez, acusó formalmente a Jesús Buil Issa, comandante de la Policía Judicial del estado de Chihuahua, de tener que ver con la desaparición de su hermano. Buil Issa negó los señalamientos. Después de esto, jamás se volvió a saber de otra investigación de la corrupción policiaca hecha por las autoridades estatales o municipales.






Con la muerte de Lardizábal, nació el llamado cártel de los policías de Juárez. Rafael Aguilar, el primer gran capo de la ciudad, fue policía federal antes de entrar al narco, pero él representó la vieja guardia.




Como referencia, 1993 fue el año en que Amado Carrillo Fuentes se apoderó de la plaza fronteriza, y desde mayo se desató un infierno que llegaría a incluir centenares de desapariciones y muertes de hombres y mujeres, cientos de narcoejecuciones, y más de 120 de las muertes sistemáticas de mujeres. Phil Jordan, ex funcionario de la agencia antidrogas estadunidense (DEA, por sus siglas en inglés) en El Paso, Texas, comentó que el trabajo principal de los policías en Juárez era proteger los cargamentos de drogas de los narcotraficantes, y algunos se convirtieron en narcos de tiempo completo.



Uno de ellos, el ex comandante municipal Roberto Corral, fue ejecutado en un ajuste de cuentas en 2002. Corral protegió a un narcotraficante que había violado a una niña de 11 años. Un policía municipal estuvo a punto de arrestar al sujeto en un rancho al sur de la ciudad, cuando llegó la orden de Corral de que se retirara de allí porque no tenía nada que ver la policía municipal en esos asuntos.




El cártel de Juárez La corrupción de la policía a todos sus niveles en Juárez es clave para explicar por qué siguen los levantones misteriosos, las ejecuciones relacionadas con los ajustes de cuenta y los asesinatos sistemáticos de mujeres. Esto no pudo suceder de manera sostenida sin la influencia "y mucho billete" del cártel de los Carrillo Fuentes.


La estrategia de Amado era utilizar el terror para eliminar a sus rivales y domar la estructura que trabajaría para él. La DEA confirmó que el cártel había infiltrado el gobierno del PAN en Chihuahua al inicio de los noventa. Con el inicio del imperio de Amado en 1993 se desató una violencia estremecedora, que no ha dejado de azotar a la comunidad. Los códigos viejos, eso de dejar a los niños y a las mujeres en paz, se echaron a un lado.
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Dentro del cártel de Amado ahora todo se vale. Los pactos entre el cártel y el gobierno se armaron durante la gestión del ex gobernador Francisco Barrio, quien antes figuraba como símbolo importante del cambio y de la reforma política en Chihuahua. En 1996 se encontraron en los arenales de Valle de Juárez los cuerpos de dos hermanas que radicaban en El Paso, Victoria y Pearl Parker.




La policía de El Paso dijo que alguien las había convencido que fueran a Juárez, y allí las asesinaron con cinco balazos en la cabeza a cada una. Las autoridades relacionaron sus muertes con el narco. La policía paseña vinculó a las hermanas con Eddie Barragán, un hombre que junto con Jorge Garibay y Matthew Baca fue raptado en 1998 por policías en el Kentucky Club, en la avenida Juárez.


En 2001 acompañé a la hermana de Jorge Garibay a un ejido al este de Zaragoza. Ella tenía una pista de que allí habían sepultado a su hermano desaparecido. A la mejor estaban también Barragán y Baca. Llevamos palas y se nos atoró el auto en los arenales. Según ella, estábamos en narcoterritorio. No encontramos nada, y mi coraje fue profundo cuando me enteré después de que la pista había venido de un psíquico.





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Los periodistas
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Hace cinco años charlaba con Sonia del Valle en un café de la Condesa, en el Distrito Federal. Ella entonces escribía para la agencia de noticias CIMAC. En esa época ella andaba tras una de las líneas que por casualidad yo y otros perseguíamos al mismo tiempo. Quería hablar con ella de esto. Sonia relató que después de consultar con sus fuentes, alguien de la Procuraduría General de la República le avisó de manera amigable que el asunto de Juárez se trataba de gente protegida, y que si ella persistía no había nadie en México que la podría proteger. Ya no volví a saber de Sonia por mucho tiempo.




Mi amigo Sergio González, de Reforma, recibió una golpiza en 1999, que lo llevó al hospital. Sus asaltantes le comentaron que era un encargo "del comandante" por lo de Juárez. El asalto ocurrió en el Distrito Federal.



En agosto de 2002, llegó la escritora Isabel Arvide a El Paso, con José Vasconcelos, funcionario de la PGR, para platicar sobre los asesinatos de las mujeres. Conocí a Isabel cuando vino a Juárez en enero de 2002. Su escolta contaba con 11 agentes federales y tres Suburban blindadas. Acababan de nombrar a Jesús Chito Solís como procurador del estado de Chihuahua. Heidi Slaquet, amiga íntima de Isabel, había desaparecido en Juárez en 1995, y hasta la fecha Isabel sigue investigando qué fue de ella. En la reunión con Vasconcelos le pregunté a él sobre varios puntos relacionados con los casos.






Le pregunté sobre el paradero de los agentes federales que fueron señalados como responsables de las desapariciones, en 1998, de dos mujeres que trabajaron en el antro Pachangas. Los agentes, Carlos Cárdenas Cruz y Jorge García Paz, fueron transferidos a Querétaro y nunca más se supo de ellos. Dijo Vasconcelos que iba a indagar, y comentó que al procurador Macedo de la Concha le preocupaba lo que pasaba en Juárez.




Pero más mujeres tendrían que morir antes de que los agentes de elite de la UEDO y la AFI pisaran Juárez para indagar. Al año siguiente, policías de Chito Solís arrestaron a Isabel dos veces en la ciudad de Chihuahua por supuesta difamación, primero al dueño de un diario, y la segunda vez por difamación al procurador.





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¿Modus operandi?
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A finales de febrero de 2003 llegó información a la FBI de El Paso sobre algunos lugares y personas en el centro de Juárez que podían tener algo que ver con las desapariciones y muertes de mujeres jóvenes. La FBI envió la información a la fiscalía estatal de Chihuahua, que investiga los crímenes.





Rolando Alvarado, el fiscal federal de la UEDO que envió la PGR para investigar las muertes de las mujeres, también recibió la información. Según la inteligencia, se utilizaba gente de las escuelas de computación ECCO para reclutar a víctimas, y también tenía que ver una casa de música llamada Paraíso Musical, un bar llamado Club 15, el Club Marlboro y el restaurante La Sevillana. Las autoridades afirmaron que algu-nas de las personas mencionadas vivían en El Paso.




La inteligencia de la FBI decía que había planes inminentes para matar a más mujeres. ¿Y qué hacer con esto? Sentía que me ahogaba en un abismo de impotencia y que de mí dependían las vidas de las niñas de Juárez. Otros compañeros que andaban en esto me confiaron que habían caído en la depresión, y otros tenían pesadillas.



Para junio de 2003, el fiscal Alvarado comentó a miembros de la Asociación de Familiares de Desaparecidos que le había pedido a sus jefes que lo cambiaran de estas investigaciones porque "no le hallaba" y que quería regresar a su tarea previa, la investigación de más de 300 hombres desaparecidos en Juárez desde 1993.








Fue el colmo cuando confirmó otro agente de la PGR que los federales no habían entrevistado a testigos principales en relación con la información de inteligencia que recibieron. A la FBI le sorprendió que las autoridades mexicanas no pidieran apoyo, debido a que se mencionaba a gente de El Paso.



Los agentes de la PGR tampoco se han arrimado a la FBI oficialmente para intercambiar información sobre los crímenes contra mujeres. Ante el silencio oficial y la amenaza vigente de que más niñas serían sacrificadas se llevó a cabo una redada hecha por medios el 10 de agosto de 2003 para conocer los lugares que fueron señalados por la inteligencia de la FBI. Se llamó Operación Sagrario, por una de las víctimas. Amnistía Internacional estaba por difundir su informe sobre Juárez al día siguiente.




Antes de la redada, fuimos a ver a Alejandro Gertz Manero en un hotel de El Paso. Lo acompañaban su coordinador de inteligencia y otra persona. Estuvieron presentes en la entrevista otros dos periodistas. Lo único que Gertz Manero quiso saber cuando terminamos fue cómo nos habíamos dado cuenta de que estaba hospedado en ese hotel.






Como respuesta, le di las gracias al titular de Seguridad Pública por su tiempo y por la molestia. Los políticos "Pancho quiso hacer algo", dijo un familiar cercano de Barrio cuando el ex gobernador fue nombrado titular de la Secretaría de la Contraloría. "El quiso traer los mejores investigadores... pero se dio cuenta que estaban involucrados ricos y poderosos y no se pudo hacer nada."




Fue cierto que Barrio trató de hacer algo cuando era gobernador de Chihuahua. Su administración contrató a Robert Ressler, agente jubilado de la FBI y perfilador de nivel mundial. También contrató a un investigador español, Antonio Parra, que trabajaba en el Distrito Federal. Dos criminólogos más fueron invitados, también del Distrito Federal, nada más que éstos llegaron cuando apenas entraban el nuevo gobierno de Patricio Martínez y la nueva fiscal especial, Suly Ponce.




Existe un paralelo entre el ascenso de Vicente Fox, del PAN, a la Presidencia y el gobierno de Chihuahua. Las expectativas fueron grandes durante las campañas electorales pero el resultado fue el mismo -un desastre en cuanto a la seguridad pública, tanto la del estado como la de la nación-. Durante el gobierno de Barrio empezaron a desaparecer mujeres jóvenes. Ahora que está Fox en Los Pinos se empiezan a extender estos tipos de crímenes a otros lugares de la República.



Estas muertes podrían ser la firma del crimen organizado, un aviso por rivales políticos, o una mera casualidad. Será el pueblo mexicano quien habrá de juzgar si Barrio en verdad no pudo hacer nada. Los expedientes secretos En 2001 una fuente de la inteligencia del gobierno federal estadunidense me comentó: "Estos (los asesinos) tienen más víctimas en otras partes de México... y hubieras visto los nombres que vimos".



No quiso elaborar más, pero después, por fuentes similares de México, empezó a llegar más información que indicaba que los asesinatos de mujeres en Juárez eran un asunto todavía más delicado que lo del narco. Aprendí que hubo varias investigaciones mexicanas a nivel federal que se llevaron a cabo antes de 2003 y que fueron contundentes.




En ocasiones distintas, también hubo oficiales estatales en Chihuahua que trataron -sin éxito- de seguir una de las líneas que ya conocían los investigadores federales. Agentes de la inteligencia del Ejército Mexicano también observaban con alarma lo que sucedía en Juárez. A ellos sólo se les permitía pasar la información a sus superiores. Durante estas investigaciones numerosas personas fueron vigiladas. Se sabe quiénes son, "y está comprobadísimo", dijo uno de los investigadores mexicanos.



Otro investigador le escribió una carta a Vicente Fox sobre sus hallazgos. El agente no sabe si le llegó la carta al Presidente, y desde que la envió él es ahora el que está vigilado y hostigado. Como nunca se arrestó a los sospechosos, sólo se puede especular para qué fines se están usando los resultados. No se debe descartar el chantaje político o la extorsión. Anteriormente, la FBI afirmó que en Chihuahua existen dos expedientes sobre los casos, "el que muestran a todo mundo y el que se guardan (...) y nosotros sabemos lo que contiene el que se guardan".

Las investigaciones mexicanas federales contienen relatos de oficiales y otras personas que facilitaban orgías donde se ultrajaba a mujeres que aparecían muertas después. Los investigadores dicen que algunas de las personas también participaban en los asesinatos. Entre los apellidos que funcionarios estadunidenses y mexicanos conocen de personas que supuestamente podrían saber de los hechos o podrían estar involucrados están: Molinar, Sotelo, Hank, Rivera, Fernández, Zaragoza, Cabada, Molina, Fuentes, Hernández, Urbina, Cano, Martínez, Domínguez y otros.



No han vuelto a aparecer cadáveres en serie desde febrero, cuando se hallaron entre tres y cuatro por el Cristo Negro, y las autoridades en Chihuahua dicen que esto es prueba de que ya no están matando a mujeres. Pero informantes de la FBI han indicado que siguen las muertes, y la diferencia es que ahora los asesinos se están deshaciendo de los cuerpos de una manera espantosa.
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Extracto del libro Harvest of women (Cosecha de mujeres), de Diana Washington.
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Datos estadísticos
Edades de las víctimas:
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14%, entre 10 y 14 años.
38%, entre 15 y 19
20%, entre 20 y 24
13%, entre 25 y 29,
13%, entre 30 y 34 y
13%, de 35 o más.
2462 expedientes se iniciaron por desaparición de mujeres.
2416 han sido localizadas con vida
46 aún no se encuentran
33 forman parte del grupo de alto riesgo
364 homicidios de mujeres han ocurrido de 1993
a la fecha
151 casos ya están sentenciados
57 procesos pendientes de resolución
13 expedientes fueron enviados a la PGR
120 casos están bajo investigación

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De 1993 a junio de 2004,
4,454 mujeres han desaparecido, de las cuales 4,413 han sido encontradas con vida, según datos de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con los homicidios en Ciudad Juárez, a cargo de María López Urbina.



En total hasta el 19 de mayo de 2005
han sido asesinadas 15 personas. El 26 de mayo de 2005, la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) atraerá todos los casos de homicidios de mujeres en Ciudad Juarez.