Un empresario y su hijo habían encargado
ese ritual en busca de la prosperidad de su negocio.
La policía brasileña debe presentar el próximo lunes las conclusiones sobre un brutal ritual satánico en que dos pequeños, probablemente argentinos,habrían sido sacrificados y descuartizados, en la ciudad de Novo Hamburgo, en Río Grande del Sur. Por el momento, la policía tiene siete sospechosos, cuatro presos y tres fugitivos, acusados de matar a los dos niños y arrojar partes de sus cuerpos en una carretera del barrio Lomba Grande.
Entre los presos está
Silvio Fernandes Rodrigues, de 44 años, alias «el brujo», principal acusado, autor y responsable por ejecutar el ritual de magia
negra, y otros dos hombres, el empresario Paulo Ademir
Norbert da Silva y su hijo, que habrían encomendado ese crimen bárbaro en busca
de prosperidad en los negocios de una
inmobiliaria de Novo Hamburgo.



Los cuerpos fueron encontrados en septiembre, pero sólo a fines de diciembre, surgieron las pistas sobre el ritual.
Para realizar el
ritual, el hombre que se considera «brujo» habría exigido poco más de 6.000
euros, además de dos niños de la misma sangre. Los pequeños, que eran hermanos
por parte de madre, fueron embriagados, decapitados y descuartizados. Existen
indicios de que los participantes bebieron el sangres de los niños y habrían
abusado de ellos sexualmente.
«Aún es una
hipótesis, pero como él (Fernandes) es de allá, creemos que los niños pueden haber
sido traídos de Argentina», declaró Fermino, que levantó esa tesis después que
los análisis de ADN no mostraron resultados en las bancos de datos de
la policía brasileña. La policía investiga si en el ADN hay rasgos
andinos, comunes en el norte de ese país y cuenta con el apoyo de autoridades
argentinas.
Entre las
pruebas de acusación está el testimonio de una mujer que dice haber visto parte
del ritual macabro en una obra, cercana al local en que los cuerpos fueron
encontrados. Según el director de la policía metropolitana, Fábio Motta Lopes,
la mujer trabajaba en el local y regresó a buscar algo que había olvidado, cuando
vio un niño que tenía dificultad para andar, probablemente por los
efectos del alcohol usado en el ritual. «Es alguien que no tendría motivos para
inventar delirios o historias», declaró Motta al programa «Gaúcha».
«Maestro Silvio»
«Maestro Silvio»

En entrevistas a
la radio GaúchaZH, conocidos contaron que Fernandes se especializó en
pactos de amor, para reatar relaciones de pareja, además de otros
cultos para conseguir empleos y prosperidad en el trabajo. En su casa, recibía
gente de varias clases sociales y era conocido en el barrio como «Maestro
Silvio».
Separado de la
segunda esposa, con quien se inició en rituales de espiritismo, Fernandes vivía
hace cuatro años en la chacra alquilada en que fue preso, en
Morungava, en la zona rural del municipio de Gravataí. En los jardines criaba
cabras y otros animales que usaba en rituales. Según la radio, el brujo
difundía sus trabajos en un portal de internet llamado «Templo de Lucifer», que
ahora está cerrado.
La casa, en la
que se encontró un templo, tiene un portón en el que está pintado un pentagrama
y una estrella de cinco rectas y cinco puntas, que puede tener varios
significados, como mitológico y matemático. Fernandes es
también miembro de la masonería.
Uno de los hijos
de Fernandes negó las acusaciones y dice que su padre está siendo
perseguido por temas religiosos. Según él, una máscara de perro encontrada
en su casa y clasificada entre las pruebas, era suya, y comprada para
una fiesta de música electrónica después del hallazgo de los cuerpos.
Amigos y vecinos del detenido han comentado que Fernandes sería incapaz de
matar a alguien y que encomendaba los sacrificios de animales a subalternos por
ser incapaz de hacerlos.

Fermino, de 67 años, que ya fue candidato a concejal y es comisario desde la década del 90, nunca tuvo en sus manos un caso de tanta repercusión.

Verónica Goyzueta
http://www.abc.es/sociedad/abci-ninos-descuartizados-ritual-satanico-brasil-201801101805_noticia.html
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