Goultchekhra Bobokoulova, una ciudadana uzbeka
de 38 años, fue detenida el lunes cerca de una estación de metro en el noreste
de la capital rusa cuando se paseaba con la cabeza decapitada de un niña

Goultchekhra Bobokoulova, una ciudadana uzbeka de
38 años, fue detenida el lunes cerca de una estación de metro en el noreste de
la capital rusa cuando se paseaba con la cabeza decapitada de una niña gritando
"¡Alá es grande!".
"Eso es lo que Alá me ordenó", ha
declarado la mujer a la prensa al llegar a la audiencia. El juez ordenó su
detención preventiva hasta el 29 de abril.

"Tengo hambre, voy a morir en una semana, es
el fin del mundo, me prohibieron comer, hola a todos", ha dicho
posteriormente ante la prensa.
La justicia abrió una investigación por
"asesinato de menor", mientras que los medios rusos se interrogan
sobre las motivaciones de esta mujer a la que algunos califican de
"demente" y otros de "terrorista".

"Hasta ahora, no se ha determinado la
existencia de presuntos cómplices o de personas que la hayan empujado a cometer
este crimen", afirmaron los investigadores. La mujer fue sometida a
exámenes psiquiátricos. No se excluye que haya actuado "bajo la influencia
de drogas o psicotrópicos", dijeron sin dar más detalles.
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