
Hay amores que matan, deseos insatisfechos que conducen a la locura,
hechiceros aprovechados de las desgracias y enajenaciones de sus clientes, y
conjuros que pueden llevarte a la trena. Que se lo pregunten si no a José
Laparra, expresidente del Club Deportivo Castellón, que ayer aceptó la condena
de seis meses de prisión y multa de 1.440 euros por asaltar, junto a otras tres
personas, la vivienda de una pitonisa para quitarle los 165.000 euros que le
había pagado por un conjuro de amor que resultó fallido.
Se puede dar por satisfecho este peculiar hombre de negocios, dedicado a la
promoción inmobiliaria y a la atención geriátrica, que 'contrató' los servicios
de la bruja para poder obtener el amor de Sandra, una joven secretaria que
trabajaba en el edificio de Valencia donde él tenía una empresa.

La titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Zaragoza ha atendido la
demanda de la vidente, quien le aseguró que su cliente percibió el dinero
cobrado por un servicio «perfectamente lícito que se llevó a cabo en las
condiciones establecidas». Fue el empresario el que llamó a la mujer para
solicitar su asesoramiento y pedirle que viajara a Valencia para recoger el
dinero.
Fracasado el relato de la pócima, un ungüento de agua, flores y tierra de
cementerio, José Laparra no dudó en tomarse la justicia por su mano. Agentes de
la Guardia Civil lo detuvieron, junto a tres cómplices, en la vivienda de la
bruja en Magallón, un pueblecito zaragozano de apenas 1.200 habitantes. Dio la
voz alarma un telefonazo del padre de la vidente, quien declaró que el
empresario y sus cómplices habían entrado sin su permiso y amenazaron a su hija
para que les devolviera el dinero.
La profetisa fue localizada escondida bajo el colchón de una de las
habitaciones de la vivienda, visiblemente nerviosa y alterada. «En España hay
comercio libre y cada uno fija sus tarifas. Tengo un gabinete psicológico»,
relató. Y cuentan que su progenitor también la exculpó: «Si hay tontos que
pagan por esto...»
Una vida de lujo


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