

La erótica de la delincuencia no es algo nuevo. Ahí están las groupies
de Ted Bundy (asesino en serie responsable de asaltar y matar únicamente
a mujeres), Charles Manson (responsable de idear múltiples asesinatos,
entre ellos el de Sharon Tate) o la devoción virtual que todavía inspira
Lewis Payne, implicado en la conspiración por asesinato de Lincoln.
Quizá la problemática de hoy en día radique en que la red sea la
responsable de aupar y alentar este tipo de fenómenos.
Buzzfeed, la web que se ha comido internet, publica periódicamente
listas con fotos de fichas policiales y hombres atractivos. Una de
ellas, titulada 13 'mugshots' de los tíos más hot que han sido
arrestados acumula casi un millón y medio de lecturas. El Tumblr Hot and
busted (buenorro y cazado) se dedica a rastrear las páginas policiales a
la búsqueda de criminales con una belleza inusual. Y no todo son
historias de locuras momentáneamente colectivas en torno a una cara
bonita. Meagan Renea McCullough, una residente de Florida que fue
arrestada por conducir borracha en 2010, vio como la foto de su ficha
policial se convertía en el meme 'Attractive convict' y su foto comenzó a
viralizarse en 2012. Tras denunciar acoso y tener que bloquear a
usuarios en las redes sociales, la cosa acabó en juicio el pasado mes de
febrero, cuando McCullough (que ahora se ha cambiado el nombre) llevó a
los tribunales a una empresa que rastrea el pasado de personas en
internet por utilizar sin su consentimiento su foto policial para
publicitarse.
El periodista de cultura pop Chris Ostendorf reflexionaba sobre el
'fenómeno Meeks' en un artículo de opinión hace unos días en el Daily Dot
y analizaba cómo la ficción televisiva ha conseguido idealizar y
encandilar a la audiencia con criminales como Tony Soprano o las mujeres
de Orange is the new black (aunque esta última serie la ponía como
excepción frente a décadas en las que la femme fattale había reinado en
pantalla). "La complicación que surge hablando del atractivo de
verdaderos criminales, sobre todo masculinos, consiste en que sus rasgos
físicos a menudo son usados como una excusa justificar su
comportamiento. La sexualidad casi siempre concede el privilegio, pero
dependiendo la naturaleza de los delitos de un criminal dado, aquel
privilegio puede ser una frontera peligrosa", destacaba. Una cosa es
idolatrar a un criminal ficticio al que no le importa matar pero que
extrañamente vive encariñado con los patos de su piscina y otra es
endiosar al criminal más peligroso de la ciudad.
http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2014/6/26/locura-erotica-delincuentes-441422.asp
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